domingo, 11 de enero de 2015

1809. Whittingham y la batalla de Talavera

Una pincelada en forma de retazos de memorias de un oficial ingles en la Guerra de Independencia.

El 19 de enero de 1841 fallecía en la India, en Madrás, un Teniente General del Ejército español. La noticia en sí no tendría mayor trascendencia histórica que la de la mera anécdota, curiosa por lo poco común y acrecentada por el hecho de que este general del Ejército español resultaba ser un inglés, nacido en Bristol. Sin embargo, con la muerte de Sir Samuel Ford Whittingham se terminaba para siempre la trayectoria de un hombre caracterizado por una honda pasión por España, en buena medida su segunda patria, por cuya independencia y libertad luchó y a la que dedicó no pocos esfuerzos y una buena parte de su vida. Sir Samuel Ford Whittingham, llamado «Samford» por sus amigos como resultado de la contracción de sus dos nombres de pila, era conocido en España como D. Santiago Whittingham, y así aparece mencionado en los textos y testimonios de aquel período. (1)



http://www.congreso.es/docu/blog/Whittingham2.jpg


Comenzó su carrera militar en Inglaterra hasta 1804, año en el que es enviado a España  en misión secreta por el primer ministro William Pitt y siendo ascendido a capitán al año siguiente. Posteriormente participó en el desastroso ataque a Buenos Aires siendo hecho prisionero y regresando a Inglaterra poco después.
Su singladura en nuestra Guerra de Independencia se destaca a partir del año 1808 en que toma parte en la batalla de Bailén como observador en el ejército de Castaños, y ese mismo año es ascendido a coronel de caballería por la Junta Central. Al año siguiente se incorpora al destacamento de Albuquerque en La Mancha y por su comportamiento en los combates de Mora y Consuegra es ascendido a brigadier.
Asiste a las órdenes de Cuesta a la batalla de Medellín y participa como oficial de enlace en el cuartel general de Wellington en la batalla de Talavera. (2)


BATALLA DE TALAVERA

“...Hacia las diez de la noche, los franceses destacaron partidas de infantería ligera para tirotear la línea, probablemente al objeto de comprobar su situación. Pero nuestros jóvenes soldados españoles, alarmados, comenzaron un fuego tan denso y sostenido que Sir Arthur (Wellesley), que llegó en ese momento se acercó y me dijo:
- “ Whittingam, si disparan así de bien, mañana venceremos; pero no hay nadie a quien disparar, intenta parar el fuego”.
- “Llevo algún tiempo intentándolo en vano, repliqué, y mientras estaba hablando, tres batallones aterrorizados por su propio ruido, huyeron del campo de batalla. El General me dijo:
- “ Whittingam observa el feo hueco que han dejado esos compañeros. Vete a la segunda línea e intenta taparlo...”


Durante la noche, una falsa alarma envió a retaguardia a todos nuestros criados y equipajes y se llevaron también nuestros caballos. Fui afortunado al montar el caballo extraviado de un dragón, que se cruzó en mi camino...”



“...Un regimiento de caballería española cargó a la línea francesa con éxito brillante. Al coronel que encabeza la carga le rompieron un brazo de un tiro, pero el efecto fue decisivo. Estaba yo dándole órdenes a uno de mis batallones cuando una bala me alcanzó en la boca, llevándose una gran parte de mi dentadura, me rompió la mandíbula y salió por detrás de la oreja. Me quedé aturdido y cubierto de sangre, pero no caí del caballo...”




Entretanto [posteriomente en el relato], Whittingam, herido del tiro en la boca en el Pajar de Vergara, sube al cerro Medellín para informar al general Wellesley del fin del combate:

“...Al cesar el ataque sobre nuestra izquierda, fui a la izquierda de la línea para informar a Sir Arthur del resultado. En el camino encontré un piquete que llevaban al coronel Gordon a la retaguardia; había sido herido gravemente aunque su vida no peligraba. 


 

 http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Talavera_%281809%29

En ese momento una granada explosionó justo sobre él y le mató así como a los que le transportaban. En el camino hacia Sir Arthur, paré en el hospital de sangre y me examinaron la herida, pero no pudieron hacer nada ni siquiera para detener la hemorragia. Cuando subí la cuesta donde estaba el general y su Estado Mayor, sir Arthur me llamó:
- "Ah!, Whittingham, quiero que me lleves un mensaje al duque de Albuquerque”
Pero cuando vió el estado en que me encontraba, giró sobre sus talones y no dijo nada más. Me senté sobre la hierba con Lord Fife y Burghersh, bebí un cubilete de jerez y fumé algunos buenos cigarros con el lado sano de la boca.”

“Hacia las siete de la tarde los franceses estaban en plena retirada y Lord Fife, Lord Burghersh y yo fuimos hacia Talavera. Sin embargo no habíamos avanzado cien yardas, cuando una granada cayó justo delante de nuestros caballos. Lord B. Desmontó instantáneamente y se tiró al suelo, mientras Lord Fife se retorcía de risa llamándome para que viera la extraordinaria longitud de Lord B., el cual insistía que estaba a salvo de todas las heridas mortales. Fue el único inteligente de nuestro grupo porque la granada explosionó y nos cubrió de polvo y arena. Tuvimos mucha suerte. En Talavera me recibieron muy amablemente en el hospital de la Guardia, pero el cirujano, falto de experiencia en heridas de bala, erró el diagnóstico completamente y entablilló mi fractura de mandíbula con una maderita; de este modo enterró en la carne lacerada todas las astillas del hueso de la mandíbula, junto con los trozos de bala y los dientes. El dolor fue tan intenso que antes de que alcanzara mi aposento, me arranqué todo el vendaje y lo tiré."



En el combate de Muchamiel (Alicante) en 1812, Whittingham recibirá otra herida similar en el lado opuesto de la cara. (3)

En 1810 contrae matrimonio con Magdalena Creus, hija de un intendente del ejército Real. Nombrado comandante de una división de caballería participa en 1811 en la batalla de Chiclana.
Durante 1812 y 1813 participa en diversas operaciones en el este de España. Tras la proclamación de Fernando VII en Valencia, acompaña al monarca a Madrid, siendo promovido a Teniente General. Fue promovido a coronel en el ejército inglés y nombrado ayudante de campo del Príncipe Regente.

En la campaña de los cien días regresa a España siendo destinado al ejército de Observación de la Derecha, al mando de Castaños.(4)

Cabría destacar como hecho anecdótico que habiendo regresado a Inglaterra en julio de 1835, casi se bate en duelo con Sir William Napier, por el tratamiento que éste había dado a las tropas españolas en su "History of the War in the Peninsula", pero el asunto fue arreglado por Sir Rufane Donkin, a la postre Topógrafo-General en el Board of Ordnance .(5)

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Fuentes:

(1). www.adap.es/arapiles/bibliografiaFicha.asp?IdLibro=503
(2). "Diccionario Biográfico del Generalato Español" - Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012
(3). Cuadernos del Bicentenario, nº 6, Agosto 2009. “La campaña del valle del Tajo por el ejército combinado. Talavera 1809”, por Juan J. Sañudo Bayón, Coronel de Infantería (R)
(4). "Diccionario Biográfico del Generalato Español" - Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012
(5). http://www.oxforddnb.com/templates/article.jsp?articleid=29328&back=


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