sábado, 12 de septiembre de 2015

Reencuentros. Hôtel des Invalides, Paris. (IV) - Sala de maquetas - Asedio a fortaleza

Las fotografías de este amplio contenido dedicado al Primer Imperio -en el Hôtel des Invalides-, como ya habeis seguido en anteriores entradas, son de una calidad un poco de circunstancias producto de las prisas, la poca pericia del autor (el típico temblequeo al apretar el dispositivo), la mediana calidad de la máquina y la iluminación particular en cada sala de la exposición, agravado por el hecho que no se autorizaba el uso del flash (siempre había el "listo" de turno que lo utilizaba, pero bueno, allá cada cual). 
Para paliar la poca calidad de las fotografías hemos tenido la inmensa suerte que el compañero Amadeo también ha visitado hace poco el museo y nos ha cedido amablemente las que él realizó, con una calidad bastante mejor como podreis comprobar a continuación. De propina, en la misma planta donde se ubican las maquetas de fortalezas y fortificaciones, una serie de fotografías de maquetas que muestran el asalto a una ciudadela de la época, imprescindible para los aficionados y amantes de la poliorcética.




La Guardia Imperial

Creada el 29 de julio de 1804, a partir de la Guardia Consular, la Guardia Imperial era un cuerpo de élite dirigido directamente por Napoleón. Inicialmente encargado de la seguridad del Emperador también sirvió en batalla, primero como cuerpo de reserva, y desde 1814, como un cuerpo de ejército real.
Los Granaderos y Cazadores, así como los Mamelucos de la antigua Guardia Consular formaron su prestigioso núcleo, o "Vieja Guardia". Nuevas unidades fueron añadidas gradualmente a estos (Dragones, Caballería ligera, Velites...), formando la "Media Guardia" y la "Joven Guardia". Marinos, Ingenieros y batallones de servicio del cuerpo de ejército completaron los regimientos de infantería, caballería y artillería. Los números de la Guardia aumentaron desde menos de 10.000 hombres en 1804 a más de 56.000 en 1812.
La Guardia Imperial, una recompensa para los más valientes de entre las tropas de línea, tambien generaba sus envidias. La paga de los Guardias era más cuantiosa, sus uniformes y armas eran de mejor calidad y sus empleos eran más altos: un soldado de primera en la Guardia Imperial tenía el equivalente a un sargento mayor en el Ejército. 
Después de la caída del Emperador, el prestigio y heroismo de la Guardia hizo un símbolo de la épica imperial, y la figura del Granadero a pie se transformó en la imagen idealizada del famoso "grognard".



Brigadier de los Grenadiers à cheval de la Guardia Imperial
 
Dolman de los Chasseurs à cheval de la Guardia Imperial.
 
Uniforme del tren de artillería de la Guardia.
 
Schapzka de tropa del 2º de lanceros de la Guardia Imperial.

Kurtka del 2º de lanceros de la Guardia Imperial.

Dolman y shako del batallón de marinos de la Guardia
 
Bolsa portacartuchos ("giberne") de oficial de los "lanceros
rojos",  2º regimiento de lanceros de la Guardia Imperial

Hacha de zapador.


Carga del 5º regimiento de cazadores a caballo contra los cosacos, hacia 1805-1807. Atribuido a Maximilien Joseph de Schauenburg (activo en 1814). Óleo sobre lienzo.


Uniforme del 9º regimiento de cazadores a caballo y
"bonnet de police". Hacia 1813-1815

El General Lefèbvre-Desnouette (1773-1822), conde del
Imperio. Weingandt, 1807. Óleo sobre lienzo

Louis-François Lejeune (1775-1848), edecán del  mariscal
Berthier. Mme Chassaignac, a partir de Jean-Urbain Guérin
(1760-1836) y Louis-François Lejeune, mitad del s.XIX.
Óleo sobre lienzo.

Pintor, Lejeune es edecán (aide de camp) de Berthier en 1797. En Austerlitz, realiza los relieves topográficos del campo de batalla. Destinado primero a España y después a Rusia, como jefe de Estado mayor de Davout, es nombrado general en 1812.



Los Dragones

Los Dragones fueron originalmente infantes desplazándose a caballo. A partir del S. XVII en adelante, fueron utilizados tanto como infantería como artillería, pero durante el Imperio, fueron cada vez más utilizados como caballería pesada y perdieron parcialmente su doble función (*).
De 20 regimientos durante la Revolución, el cuerpo -cuyo potencial Napoleón apreciaba- fue aumentado a 30 regimientos en 1803; la creación de los lanceros a caballo redujo su número a 24 en 1811. En 1806, después de sus brillantes cargas en 1805, Napoleón creó un regimiento de dragones en la Guardia Imperial, los famosos "Dragones de la Emperatriz", sus propios dragones.
Durante 1803-1805, y luego en 1806, compañías de dragones a pie se crearon destinadas a cabalgar los caballos capturados al enemigo. Los resultados no fueron muy satisfactorios y la experiencia se paralizó.
Los dragones llevaban una chaqueta de paño de lana verde y un casco de cobre, rodeado por una banda de piel de foca y coronado por una pluma negra. Sus armas fueron adaptadas a su estilo de combate: un sable recto para el combate a caballo, y una carabina, más corta que el mosquete de infantería, para el combate a pie.
Los dragones lucharon brillantemente durante todas las campañas del Imperio, pero fue en España donde mostraron su mejor potencial, especialmente en las batallas de Tudela, Ocaña y Medellín. En 1814, cuando esas unidades fueron llamadas para la campaña de Francia, fue considerado por todos como una verdadera esperanza en la victoria.




General de Laribosière y su hijo, teniente en el 1er
regimiento de carabineros, al comienzo de la batalla de
Borodino, el 7 de setiembre de 1812. Antoine-Jean-
Gros (1771-1835), 1814. Óleo sobre lienzo.
 

Fragmentos de uniformes y equipo encontrados en una fosa común en
Vilnius (Lituania).

Los soldados de Napoleón llegaron a Vilnius después de su terrible retirada de Rusia en invierno de 1812. Cientos de ellos murieron alllí, de enfermedad o hambre, por el frío o de agotamiento. Sus cuerpos fueron descubiertos en 2002 por un equipo franco-lituano de busqueda.



ASEDIO DE UNA FORTALEZA TIPO VAUBAN

 

Maqueta 1. Implantación del ejército sitiador.
El asedio de una ciudad comenzaba por su rodeo en todo el perímetro y por la instalación del campamento del ejercito sitiador. Instalado a unos 2.400 de la plaza fuerte, fuera del alcance de su artillería, el campo contaba con un hospital, las tropas (ingenieros, zapadores, infantería, artilleros, caballería), los almacenes de víveres y municiones, las armas y todo el material necesario para los trabajos de asedio (palas, azadas, picos, madera, etc.).
En la parte posterior del campamento se establecía una línea defensiva de circunvalación, destinada a defender al ejército sitiador de todo ataque exterior llevado a cabo por un ejército de socorro.




Maqueta 2. Primera paralela.
A partir del campamento, se excavan zanjas o galerías que se dirigen hacia el lado más débil de la plaza fuerte. La excavación de las galerías, ejecutada por soldados y zapadores reconocibles por su uniforme azul, se efectúa siguiendo un camino que se corresponde con la punta de los bastiones. Se colocan estacas regularmente en cada trincheras dibujando un camino en zig-zag para evitar el fuego de enfilada. Las tierras extraídas son arrojadas sistemáticamente del lado de la ciudad para formar un parapeto protector. Las tropas, armas y equipo pueden de ese modo desplazarse a cubierto. Llegados a 600 metros de distancia de la fortaleza, es decir, en el límite del alcance de tiro de sus cañones, las dos galerías de circulación están conectadas por una galería de trayectoria circular, llamada primera paralela. Va mucho más allá del frente de ataque y permite comunicar a los sitiadores, para proteger a las trincheras que avanzan hacia la segunda paralela y mantener a la guarnición sitiada en su lugar.
El modelo representa solamente una de las dos galerías y una parte de la primera paralela.
 



Maqueta 3. Segunda paralela. Avance de noche.
A partir de la primera paralela, el avance de las galerías de las trinchera continúan de la misma manera. Por la noche, se enciende la parte superior de las estacas que se utilizan para determinar el camino a seguir. Llegados a 350 metros de la fortaleza, se establece una segunda paralela. A poca distancia de esta línea se instalan las semi-paralelas, situando las baterías de artillería que disparan para practicar una brecha en los muros de avanzada de la fortaleza y destruir los cañones situados en esa cara, amenazando los trabajos de aproximación. De la segunda paralela parten tres galerías orientadas sobre la punta de los dos bastiones y la semi-luna intermedia. Sólo se representa en el modelo la zanja para avanzar hacia un bastión.





Maqueta 4. Tercera paralela y coronación del camino cubierto.
La progresión continúa hasta el pie del glacis, a una distancia de 40 metros de la plaza fuerte. Allí se construye la tercera y última paralela, que sólo que abarca el frente de ataque. Entonces las trincheras que se excavan se cruzan. Están defendidas por un parapeto, que ayuda a proteger a los granaderos encargados de liberar el camino cubierto de sus defensores. Cuando el camino cubierto está libre, los atacantes lo coronan con una serie de baterías de cañones, algunos se dirigen para hacer una brecha y otros para disparar hacia los lados y las caras de los bastiones para destruir los cañones de los defensores.




Maqueta 5. Preparación del asalto y descenso del foso.
El ataque a la ciudad empieza por la toma de la semi-luna, la fortificación más avanzada de la plaza fuerte. Los asaltantes instalan sus baterías de tiro. Entonces se puede comenzar el descenso hacia los bastiones. En el momento en que se practica una brecha en la punta del bastión -se estima que son necesarios 1.000 disparos de cañón a corta distancia para hundir los muros-se accede a esta obra por una galería subterránea de plano inclinado, practicado desde la mitad del glacis y que acaba en el fondo del foso. El cruce del foso se realiza a través de una galería o zapa doble, donde su parte superior y los laterales se refuerzan con haces de madera para proteger a los defensores del fuego de los atacantes.



 
Maqueta 6. Asalto final.
Cuando la brecha pueda ser escalada sin peligro y las tropas sitiadas hayan sido rechazadas por los cañones de los asaltantes, los bastiones son tomados al asalto. En este momento de las operaciones, el gobernador de la plaza fuerte generalmente decidía capitular. La villa puede ser entonces totalmente ocupada.






SEGUIRÁ EN LA 5ª PARTE


(*) Algunos teóricos como Jomini, creo recordar, los llamaban criaturas anfibias, que no deja de tener cierta gracia como apodo.

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Fuentes:

- Departamento moderno, de Luis XIV a Napoleón III, 1643 - 1870. Fondos del Musée de l'Armée,

- "Napoleon et les Invalides". Collections du musee de l'Armée - Musée de l'Armée / Editions de la revue Napoleon, Marzo 2010


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