martes, 6 de diciembre de 2016

El Castillo de la Santísima Trinidad (s.XVI), o del Botón de Rosa y de la Poncella, en Roses (Gerona/Girona).

Como segunda entrada complementaria a nuestra serie sobre el asedio francés de Roses a finales del año 1808, os traemos hoy un breve reportaje sobre el Castillo de la Trinidad, o del Botón, uno de los protagonistas de nuestras entradas estas semanas y que era uno de los dos puntos de defensa en la villa de Rosas junto con el principal edificio militar de la Ciudadela, a la que complementaba con su fuego cruzado al mismo tiempo que vigilaba la entrada a la bahía y puerto desde su estratégica ubicación en una elevación montañosa en la costa.


Vista del castillo donde se distinguen perfectamente las partes rehabilitadas (obra de hormigón) de las originales (obra de mampostería). El garitón en la punta de la izquierda también fue reproducido en la parte reconstruida, para una silueta constructiva más fidedigna con el original. (a)


ANTECEDENTES E HISTORIA

El Castillo de la Trinidad es un magnífico ejemplo de fortaleza de costa, construido a mediados del siglo XVI y con una situación estratégica ideal para defender la entrada al puerto de Roses. Junto con la ciudadela, son dos de las fortificaciones más importantes que se construyeron en Cataluña en el marco de un programa de fortificación de las fronteras peninsulares impulsado por el rey Carlos V. Ambas formaban un conjunto defensivo y de avituallamiento fundamental para la estrategia mediterránea y europea del imperio español de la época moderna. El escenario bélico de la época, con la monarquía española enfrentada al imperio turco y a la monarquía francesa, y la evolución y el perfeccionamiento de la artillería conllevaron una transformación radical de las fortificaciones durante la primera mitad del siglo XVI. Roses, al ser uno de los primeros lugares en que se intervino, fue un campo de pruebas en el que se experimentó la nueva arquitectura militar.


Vista general del Castillo de la Trinidad según un grabado de época (b)

La Trinidad se alza sobre un promontorio que controla y defiende la entrada marítima al puerto de Roses por el lado de Levante. En este saliente se reúnen diferentes ejemplos de fortificaciones de control marítimo que evidencian una ocupación ininterrumpida del lugar desde la época medieval hasta el siglo XX. El precedente directo del castillo es una torre de vigilancia construida en un momento indeterminado de la Edad Media. Desde finales del siglo XVI, el Castillo de la Trinidad participó activamente como complemento de la Ciudadela, en los acontecimientos bélicos que marcaron la historia del conjunto del país y también de Europa en la época moderna. Guerras, asedios, dominación por parte de ejércitos extranjeros y presencia militar continuada marcaron el devenir del castillo. Si el 2 de enero de 1544 se puso su primera piedra, el 5 de diciembre de 1808 tuvo lugar su destrucción casi definitiva cuando con la retirada de los ejércitos napoleónicos de España, los franceses que lo ocupaban procedieron a su voladura.

Después de la Guerra de la Convención y del asedio del año 1793 y, tal vez con la intención de sustituir un castillo ya muy castigado, se construyó en el extremo del saliente, al borde del mar, la batería de costa de San Antonio, ubicada en la actual parcela del faro de Roses, operativo desde 1864. Finalmente, después de la guerra civil española, el lugar siguió cumpliendo funciones militares con la construcción de una batería de costa formada por cuatro búnkeres que, con los de Punta Falconera, formaban parte de la Línea Pirineos, con la que el régimen franquista pretendía defenderse de una posible invasión aliada a finales de la segunda guerra mundial.(1)


Perspectiva de la bahía desde la entrada principal (lado montaña) del castillo.


EL CASTILLO DE LA TRINIDAD Y SUS DEPENDENCIAS.

El responsable del proyecto del Castillo de la Trinidad fue el ingeniero militar Luis Pizaño, que ideó una fórmula arquitectónica original para el castillo utilizando soluciones constructivas diferentes de las que se aplicaban como norma en la época. Eso hizo que el castillo de la Trinidad fuera considerado excepcional en su tiempo, con contados paralelos en el Mediterráneo como Malta, Nápoles o Cotlliure.

Esta construcción militar,  presenta una planta en forma de estrella de cuatro puntas, llamadas actualmente punta de Roses (O), de la Trinidad (E), de las Medas (S) y de Sant Pere de Rodes (N), con una quinta punta añadida para proteger la vía de entrada al castillo (revellín). Sus baluartes en la época se denominaban de San Francisco de Paula, de Santa Tecla y de Santa Bárbara.

La fortaleza se organizaba en tres niveles (subterráneo, planta principal y planta superior) dispuestos en forma de anfiteatro. En el lado de tierra, para reforzar el sector que podía ser atacado desde las alturas del vecino Puig Rom, se dispusieron los cuerpos edificados. Orientadas hacia el mar, se situaban las plataformas donde se asentaban los cañones. Por los diferentes desniveles de la obra, el interior del castillo estaba muy bien aprovechado, reuniendo los equipamientos y las instalaciones imprescindibles (cocina, capilla, letrinas, alojamientos, prisión, etc.) para que el día a día de los hombres que formaban la guarnición estable -de aproximadamente unos 350 hombres- transcurriera con un mínimo de normalidad. Las dos cisternas presentes tenían una capacidad de 2.300 pies cúbicos de agua. En época de guerra, la situación cambiaba radicalmente con el incremento de soldados y de la adecuación de todos los espacios para un uso exclusivamente bélico, pero garantizaba su propio suministro durante un año seguido.(1)(2)

PLANTA BAJA: 1. Primer rastrillo; 2. Segundo rastrillo; 3. Tercer rastrillo; 4. Puente levadizo; 5. Cuerpo de guardia avanzado; 6. Puerta principal del castillo; 7. Cuerpo de guardia del Oficial; 8. Cuartel, hallándose otro entre éste y el terraplén; 9. Plaza de armas; 10. Cocina para la tropa; 11. Calabozo, hallándose otro debajo; 12. Habitación del Gobernador, y entre esta y el terraplén se hallan unas bóvedas para pertrechos de artillería; 13. Cocina del Gobernador; 14. Letrinas; 15. Capilla; 16. Aljibe. (c)    

La construcción era solida, de muros robustos como puede comprobarse por las ruinas. Los cimientos tenían un grosor de unos 5 metros y en el parapeto de 2 metros; su altura era de unos 18 a 20 metros. Los fosos eran abiertos en la peña viva, y la mayor parte del revestimiento de la contraescarpa era de pared seca. El camino cubierto que conducía al castillo , a excepción de su parte este, era muy estrecho; estaba defendido por las plazas de armas, traveseros y banquetas; no se podía descubrir desde allá al pié del glacis, por la fuerte pendiente de la montaña. La puerta principal de entrada por el lado de montaña estaba cubierta por un revellín de mampostería, tres rastrillos y un cuerpo de guardia.


PLANTA SUBTERRÁNEA: 16. Aljibe; 17. Almacen para pertrechos de artillería; 18. Subterráneo en que se halla un entresuelo de madera; 19. Almacen de pólvora; 20. Subterráneos; 21. Horno. (c)


SECCIÓN DEL CASTILLO. Detalle de la plaza de armas y de las diferentes dependencias con la gran cisterna central (c)



EL CASTILLO EN LA ACTUALIDAD

Después de 200 años de abandono y en ruinas, la adquisición del castillo por parte del ayuntamiento de Roses (1991) y los posteriores ocho años de obras de rehabilitación (2002-2010) permitieron recuperar el castillo de la Trinidad como espacio monumental y cultural, siguiendo el proyecto de restauración del arquitecto Miquel Capdevila a partir de los planos originales de la época.(1)



Imagen del castillo desde el camino de subida actual por el lado de mar.

 
 Perspectiva del castillo con las partes de la cortina del muro aún originales y camino actual hacia la entrada. 


Diferentes instantáneas de la entrada. Izquierda, con el acceso por la entrada principal con el arco de entrada donde se situaba el puente levadizo (número 4 del plano), Centro, una aspillera o tronera que apuntaba directamente a la entrada del castillo. Derecha, entrada principal empedrada, con una fuerte pendiente.



 Perspectiva de la bahía de Roses desde los muros del interior.
 

Tras el arco de entrada la pequeña explanada que daba entrada al interior (número 6 del plano) donde se distinguen varias aspilleras* en varios ángulos para poder disparar con los mosquetes a los asaltantes desde el interior. Otro de los detalles del ingenio de Pizaño. El castillo fue proyectado para poder defenderse una pequeña guarnición de un atacante superior en número.

 
Perspectiva de la bahía desde el espacio correspondiente a la antigua plaza de armas.

Restos de proyectiles huecos de época (número 17 en el plano).
 
Imagen del castillo a principios del siglo XX.


Imagen del interior (número 8 del plano) rehabilitado actualmente y al fondo
las antiguas dependencias del Gobernador.

Imagen de la montaña cercana del Puig Rom, edificada actualmente.







* Una aspillera, palabra proveniente del Latín sagitta, (también llamada arquera, saetera, lancera, tronera o ballestera) es una abertura vertical, estrecha y profunda, practicada en algunos muros o murallas defensivas, así como en las torres de los castillos o incluso en algunas almenas, para permitir disparar flechas o más modernamente mosquetes.


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Fuentes:

(1) - Panel informativo Castell de la Trinitat
(2) - “La Ciutadella de Rosas” – C. Díaz, H. Palou i A.M. Puig, Cuaderns de la Revista de Girona núm. 77, Fundació Rosas y Ajuntament de Rosas, 2004
(3) - https://es.wikipedia.org/wiki/Aspillera

Imágenes:

a) - De Gordito1869 - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11722284
b) - Panel informativo del Museo de la Ciutadella de Roses.
c) - "Plano y perfiles del fuerte de la Trinidad llamado Boton de Rosas, 28 de marzo de 1792" - Firmado por Antonio López Sopeña,  Archivo General Militar de Madrid (IHCM), SH. GE-20/6, reproducido en "A la frontera de l'Imperi. Guerra i societat a Roses, 1773-1833" - Roses Publicacions municipals, Ajuntament de Roses, març 2009  
d) - Fotos propias del autor.

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