viernes, 3 de julio de 2020

Con Wellington por España (XXV). Wellington en Freineda (Portugal)

Damos entrada a este mes de julio con otro episodio de nuestra serie de "Con Wellington por España", a la que hemos acudido de forma recurrente estos dos últimos años, esta vez con la visita al Cuartel General de Wellington, en loa localidad portuguesa de Freineda, perteneciente al Concelho de Almeida, y  localizada a unos escasos 4 kilómetros de la frontera con España.

Como diría nuestro guía Nick Lipscombe, la atmósfera que se respiraba en el lugar durante la visita era bastante evocadora, el pensar en los personajes históricos que ocuparon sus dependencias hace doscientos años, y también como un contrapunto a los grandes palacios y mansiones que suelen ocupar los comandantes de los ejércitos en las grandes poblaciones urbanas. La visita no dejó de ser un pequeño lujo durante el recorrido ya que se trata de una propiedad privada y si bien se admiten visitas, estas han de ser coordinadas y autorizadas con antelación.


La fachada del cuartel-general y la capilla anexa, con el monumento en granito a Lord Wellington.


UN POCO DE HISTORIA...

La localidad de Freineda se encuentra a unos pocos kilómetros al oeste de Fuentes de Oñoro, en la frontera hispano-portuguesa. En una casa solariega  de la villa del siglo XVIII tuvo su cuartel general Wellington durante dos inviernos sucesivos, 1811-1812 y 1812-1813. Mientras el cuartel general se encontraba en Freineda, la artillería y los ingenieros se situaban 5 kilómetros hacia el sur; la división ligera se encontraba en Guinaldo o en Gallegos, mientras que el departamento médico, el comisariado y el juez-abogado general se encontraban a unos 5 kilómetros hacia el norte.

Wellington tenía la casa más grande de la ciudad(I), con un gran comedor para su esparcimiento y un dormitorio separado. La casa estaba hecha de grandes bloques de piedra y situada cerca de la iglesia. Los arreglos de viviendas para los otros oficiales y hombres eran considerablemente diferentes. El juez abogado Larpant, quien se mudó a Freineda porque sus otras habitaciones eran muy malas, declaró que sus nuevas dependencias "son un agujero tapiado de la sala común portuguesa, donde hay tres hombres y dos mujeres charlando y entrando y saliendo; en la ventana que nos separa he clavado un pañuelo de bolsillo, pero las tablas están abiertas en la parte superior y por alrededor. Mi habitación es de seis pies por catorce de ancho, un panel de vidrio colocado por algún ex oficial en un extremo, aproximadamente un pie por seis pulgadas y una chimenea (un gran lujo aquí) cerca. Mi mesa, que he metido debajo de la ventana, tengo un banco, he puesto dos estantes, he colgado mis sillas de montar a un lado de mi habitación y mi equipaje debajo ellos, dejando solo un lugar para mi cama al otro lado de mi habitación; allí como, bebo, duermo y escribo". John Green, que estaba sirviendo como sirviente de un oficial, estaba bastante contento de poder dormir en un establo. [5]

El comandante en jefe del ejército luso-británico parecía concentrarse en cazar zorros portugueses para lo que contaba con más de 20 parejas de perros. Las cenas de Navidad se servían en Freineda(II) y para un entretenimiento más culto, se sucedían las visitas al teatro y la ópera en Lisboa. Pero los momentos de ocio no distrajeron a Wellington de sus responsabilidades por cuanto el plan final de la ofensiva de 1813 quedó decidido en enero de ese mismo año en Freineda, donde se juntaron a Wellington los principales comandantes militares de los 3 países.

Las fuerzas aliadas serían divididas en 4 ejércitos: un primer gran ejército constituido por el ejército de Galicia con el mando del General Castaños y el ejército Anglo-Portugués (el conjunto de los dos ejércitos sería comandado en persona por Wellington en dirección a Castilla la Vieja; un segundo ejército con el mando del general Hill que partiría del Alentejo en dirección al área de la baja Castilla; un tercero bajo las órdenes del Duque del Parque partiría de Córdoba y Sierra Morena en dirección a la Mancha; y un cuarto ejército, inicialmente con el mando del general Murray (hasta Abril de 1813) y después de lord Bentinck, desde Alicante en dirección a Valencia (con 35.000 a 40.000 hombres entre ingleses y sicilianos – estos últimos 8.000 – donde se incluyeron, además de 3 divisiones españolas, dos baterías de artilleros portugueses pertenecientes a los regimientos 1, 2 y 4 con cerca de 200 elementos. [8]

Wellington todavía permanecería en los cuarteles de invierno en la primavera de 1813, enviando diferentes oficios, como el que se detalla [7], que da una idea de la situación militar de la época:

"Cuartel-general de Freineda, 7 de Abril

     Illmo y Exmo Señor,- El enemigo continua casi en las mismas posiciones, que indiqué a V.Exc, en mi anterior Oficio, y según las últimas noticias que he recibido, el rey José permanecía en Valladolid.
El Cuartel-general del ejército del Mediodía se ha transferido de Toledo para Madrid, y todo el ejército parece estar preparado para un repentino movimiento.
Desde que el Teniente-general Sir John Murray hizo el movimiento , del cual inclui a V. Exc. los detalles en mi último Despacho, parece que el mariscal Suchet ha reunido sus tropas a la derecha del Xúcar, estableciendo su cuartel en S. Felipe de Xátiva. La división de las tropas españolas, comandada por el mariscal de campo Wittingham, había obligado a la vanguardia enemiga a pasar el Puerto de Albaida; e incluso transmito el parte que el 23 del pasado mes da el teniente general Murray de la acción, que tuvo el Mariscal de campo Donking, debido a un reconocimiento, que hizo el mismo día.
             Cuartel-general de Freineda, 7 de Abril, de 1813
(Firmado) El Mariscal-general Wellington"

Wellington saldría de Freineda el 22 de mayo de 1813 para cruzar la frontera con España y despedirse del país luso al que tanto había contribuido a liberar.


VISITA AL CUARTEL GENERAL DE WELLINGTON


 


Esta capilla [Foto inferior] aquí que vemos, es la que Fitzroy Sommerset tenía su alojamiento, puedes ver que tiene una puerta, ver que podía entrar y subir a esta especie de balcón de entrepiso y que le permitía entrar en la parte de la casa destinada a Wellington, si él lo necesitaba. Pero, de lo contrario, esa era su zona, claramente, por supuesto, ya saben, el mismo Lord Raglan, es bastante evocador, aquí es donde estaba...




Y Wellington consiguió una mesa grande aquí [Foto inferior], que tendría al mismo tiempo el uso como una mesa de comedor, como una mesa de planificación, como una mesa de mapas y puedes imaginarlo parado aquí, hablando con estos oficiales, hablando con el personal de enlace español y así sucesivamente y planificando probablemente la siguiente cacería que tendría preferencia a cualquier otra cosa, pero saben, es muy evocador.

 
Imagen de la estancia con un Inspector de Hospitales junto a la mesa y un Cirujano 
de Estado mayor en la estancia anexa, ambos dibujos de R. Morrison (1991).


Y luego finalmente en esta habitación y esta era su habitación [Sin imagen], siempre insistió en tener dos puertas para su habitación y su cama supuestamente estaba contra la pared aquí, tenía una pequeña ventana para mirar hacia el patio donde estaban los caballos y su Guardia y luego su zona de acceso estaba aquí y también tenía la facilidad de bajar las escaleras traseras por si necesitaba escapar y salir o para irse sin que la gente lo viera por la parte delantera, si quería ir a hacer algo que no necesitaba que la gente supiera sobre ello, ya saben, "no names, no pack-drill"(III), podría salir por la parte de atrás y fingir ser alguien más anodino.


La fachada lateral con la gran puerta que accede al patio interior, 
donde se encontrarían los caballos de Wellington y su Guardia.


Ahora, una de las cosas que siempre me ha parecido extraño aquí, en diversas conversaciones con el dueño de la casa, era si había o no una chimenea, muy inusual no tener un fuego encendido y personalmente creo que este es un resto de la chimenea [Sin imagen] y creo que esto fue una chimenea que se abría a ambos lados de la habitación que habría proporcionado calor a su habitación y luego a su sala.



La fachada lateral con la balconera que da luz y ventilación
al salón principal y una puerta en planta baja.


La fachada lateral desde otro ángulo. Se distingue claramente 
el cuerpo de la capilla del resto del edificio.


Entrada a la capilla desde el exterior, antes de llegar a la confluencia de las dos calles.


(Izquierda): La estatua Memorial a Arthur Colley Welleslley, se inauguró el 21 de septiembre de 2008. Es una obra elaborada por el escultor portugués Albano Martins, en granito de la región, y se encuentra en Largo da Igreja, frente a la casa donde residió el general.
(Derecha): Escudo de piedra y placa conmemorativa en la fachada de la capilla, con el texto:"Quartel-General del Lord Wellington. Marqués de Torres Vedras. Comandante-Chefe do Exército Luso -Británico. Novembro 1812 - Maio 1813".

La escultura del retrato sugiere a Wellington en una pose militar, se manifiesta en una vista cúbica de una forma humana, agrega la figura al bloque de granito y propone una inmovilidad tridimensional. La robustez del cuerpo bien proporcionado del soldado, la materia prima y cruda que le da la bienvenida, el traje que se puede adivinar por las marcas verticales de las cuchillas alineadas, nos lleva a los aspectos fisionómicos generales de un personaje sin heroísmo que inmortalizará en su forma. [10] 


Imagen de la fachada desde Largo da Igreja (Plaza de la Iglesia)



- - - - - - o - - - - - -

(I) - La ciudad por entonces tenía unos 200 habitantes, con unas 50 casas y una gran iglesia; sin embargo no era lo suficientemente grande como para alojar a todo el personal de Estado mayor. [5]

(II) - El confort no era descuidado de ninguna manera y consta con fecha 1 de diciembre de 1811, desde Freineda, una carta dirigida a Charles Stuart, embajador británico en Portugal donde Wellington le pide que interceda para que se libere una partida de vino de Burdeos que se había quedado retenida en el puerto de Lisboa y que tenía como destino su cuartel general, sin reparar en las dificultades del transporte. [11]

(III) - Pack-drill era un castigo dado a los soldados en el ejército británico, que les obligaba a realizar ejercicios (ejercicio) en uniforme completo y llevando una pesada mochila. "Sin nombres, sin mochila de ejercicio" se usa para indicar que los nombres de aquellos que han cometido un delito menor no se mencionarán para evitar el castigo. [9]


_________________________________________________________________________________

Nick Lipscombe MSc, FRHistS, es un historiador especializado en las Guerras Napoleónicas y, en particular, en la Guerra Peninsular. Ha escrito numerosos libros y artículos sobre asuntos relacionados con las guerras napoleónicas. Su primer libro, "An Atlas and Concise Military History of the Peninsular War" (Un Atlas y concisa historia militar de la guerra peninsular) se publicó en 2010 y fue seleccionado como el Libro del Año por el Daily Telegraph (Historia). Está reconocido como una autoridad mundial en las batallas y campos de batalla de la Península Ibérica y el sur de Francia. Acaba de finalizar la obra "The English Civil War: An Atlas and Concise History of the Wars of the Three Kingdoms 1639–51", esta vez sobre los campos de batalla de la Guerra civil Inglesa.

Nick nació en 1958 en Angers (Francia) y sirvió durante treinta y cuatro años en el ejército británico, donde vivió un considerable servicio operacional. Fue condecorado con la estrella de bronce de Estados Unidos en 2006 (http://nick-lipscombe.net/).
_________________________________________________________________________________

Fuentes:

1) - "Wellington in Spain. A Classic Peninsular War Tour". 12 a 19/09/2018 - Nick Lipscombe©, para "The Cultural Experience".
2) - "Wellington the Beau: The Life and Loves of the Duke of Wellington" - Patrick Dalaforce, Pen & Sword Select, Great Britain, 2004
3) - “Wellington’s Voice: The Candid Letters of Lieutenant Colonel John Fremantle…” - Gareth Glover, Frontline Books, London, 2012
4) - https://www.cm-almeida.pt/freguesias/freguesia-de-freineda/
5) - https://www.geocaching.com/geocache/GC188DN_o-quartel-de-lord-wellington?guid=2fc89a74-092f-47b0-aad9-dc10c26bcb28
6) - https://www.freguesias.pt/portal/apresentacao_freguesia.php?cod=090209
7) - "Espelho. Político e Moral" - núm. 2, Londres, 11 de mayo de 1813 
8) - "Revista de Historia Militar" - I extraordinario de 2013, pp. 103-134. ISSN: 0482-5748
9) - https://www.phrases.org.uk/meanings/257300.html
10) - http://aricada.blogspot.com/2008/09/inaugurao-de-memorial-lord-wellington.html
11) - http://www.ciudadrodrigo.net/2015/12/18/carta-autografa-de-lord-wellington-enviada-desde-freineda-1-de-diciembre-de-1811-jose-ramon-cid/

Imágenes:

a) - Fotografías del autor.

viernes, 26 de junio de 2020

La fallida expedición inglesa de Walcheren en 1809

Las victorias de Napoleón en el transcurso de los años 1805-1807 habían aislado a los ingleses del continente europeo y el ejército inglés tuvo pocas oportunidades en dicho periodo de proyectar operaciones a gran escala, a pesar de alguna acción exitosa como la batalla de Maida en 1806 o algunas expediciones menores en Italia o las islas Jónicas. La política económica de Napoleón con los Decretos de Berlín junto con la posibilidad de que Napoleón aprovechara las instalaciones portuarias de los países aliados u ocupados para volver a rehacer una flota que pusiera en peligro el comercio británico de ultramar, forzaron al gobierno inglés a actuar de una manera más implacable en el futuro. [2]  

La ocasión se presentó con el inicio de las hostilidades entre Austria y Francia en 1809, lo que permitió a los ingleses concebir un ataque que permitiera destruir los establecimientos navales franceses en Holanda y al mismo tiempo aliviar la presión militar sobre los aliados austriacos. A pesar de considerarse una operación compleja y no exenta de riesgos (entre otros, las mareas, las defensas costeras francesas y contar con barcos de transporte suficientes para las tropas), la victoria austriaca en Aspern-Essling (21-22 mayo de 1809) convenció a Lord Castelreagh de que la expedición tenía que llevarse a cabo. Después de semanas de preparación la expedición militar salió hacia el estuario del Escalda a las 5 de la mañana del 28 de julio de 1809. 

Pero una circunstancia extrañamente no tenida en cuenta, el insalubre clima del lugar, empezó a provocar a pocos días del desembarco de las tropas un número de bajas que crecería exponencialmente en el tiempo, hasta contabilizar 8.000 bajas a principios de setiembre y provocando que finalmente, el 23 de diciembre la isla de Walcheren fuera evacuada completamente por el ejército británico, víctima posiblemente de una de las peores catástrofes médicas de las Guerras Napoleónicas. 


 "El bombardeo de Flushing" (1809) por Jan Anthonie Langendijk (a)


INTRODUCCIÓN

En julio de 1809, la fuerza expedicionaria británica más grande que se hubiera reunido jamás [hasta la Guerra de Crimea] fondeó frente a la costa de Kent y navegó hacia la isla de Walcheren en el estuario del Escalda. La actividad naval francesa en Amberes había convertido a la costa holandesa en "una pistola sostenida hacia la cabeza de Inglaterra", y el gobierno estaba dispuesto a dar un golpe decisivo a las ambiciones de Napoleón. En dicho caso, la preparación de la expedición fue compleja y su objetivo estratégico fue redundante antes de su ejecución. Napoleón había consolidado su control sobre el continente al derrotar a los austriacos en Wagram a principios de mes. El potencial éxito de la empresa también se vio comprometido por el nombramiento de altos funcionarios militares y navales que aparecen, casi 200 años después, como personajes de una pantomima.

El comandante general, Lord Chatham, era el hermano mayor del difunto Sr. Pitt y fue apodado "El conde tardío" debido a su dificultad para levantarse de la cama por la mañana. Fue acompañado a Walcheren por sus mascotas tortugas. El comodoro Sir Home Popham fue descrito por un compañero oficial, tal vez injustamente, como un hipopótamo: "un animal anfibio que no puede vivir en la tierra y que muere en el agua". Su superior naval inmediato, el contraalmirante Sir Richard Strachan, era algo más competente pero también fuera de su profundidad en las aguas poco profundas del Escalda.


INICIO DE LA FIEBRE

Al principio, la expedición logró sus objetivos. El ejército desembarcó en las islas vecinas de Walcheren y South Beveland, encontrando poca resistencia francesa, y se redujo al asedio de la ciudad de Flushing, en la costa sur de Walcheren. Los intentos del enemigo de inundar las islas rompiendo los diques fueron solo parcialmente exitosos, y prevaleció un aire de optimismo. Tanto los soldados como los médicos han dejado memorias de sus experiencias en Walcheren, y estas reflejan un cambio repentino de humor hacia fines de agosto. Los relatos de logros militares y del paisaje local y la población son reemplazados por descripciones angustiadas e incrédulas de una terrible epidemia de enfermedades. Una epidemia que, aunque catastrófica, no fue impredecible. Las descripciones contemporáneas de Walcheren parecen describir dos países diferentes. Cuando las tropas desembarcaron por primera vez, vieron un "pantano plano convertido en un jardín". William Keep, del 77º Regimiento, escribió a su hogar:

Cuanto más veo de este país, más satisfecho estoy con él ... Aquí, con frecuencia, extendimos nuestra mesa a la sombra de frondosos árboles frutales y disfrutamos de todos los placeres de la vida campestre”.

Otro oficial pensó que la capital, Middelburg, era una de las ciudades más encantadoras que había visto. Sin embargo, una expedición británica a la región en 1747 había sido destruida en gran parte por una enfermedad bien descrita por el respetado cirujano militar John Pringle. John Webb, un inspector de hospitales percibió este lado más oscuro de Walcheren en una carta de septiembre de 1809:

El fondo de cada canal que tiene comunicación directa con el mar está cubierto de una capa que, cuando baja la marea, emite el efluvio más ofensivo. Cada zanja está llena de agua que está cargada de sustancias animales y vegetales en un estado de putrefacción, y toda la isla es tan plana y cercana al mar que una gran proporción es poco mejor que un pantano, y apenas hay un lugar donde se puede obtener agua de una calidad tolerablemente buena. El efecto de todas estas causas de enfermedad está fuertemente marcado en los habitantes, la mayor parte de los cuales son pálidos y apáticos.

Particularmente molesto para las tropas fueron los inesperados enjambres de mosquitos, que los mordieron hasta que sus rostros se hincharon. Los oficiales médicos no estaban demasiado preocupados por estos insectos, sin embargo, uno comentó: "el zumbido que hacen es más alarmante que el daño que causan". El progreso de la "Fiebre de Walcheren" o la "Enfermedad del rubor" fue implacable. A principios de agosto había menos de 700 hombres enfermos, pero para el 3 de septiembre más de 8.000 estaban en el hospital.


__________________________________________________________________________________

La expedición militar


Mapa de la Campaña de Walcheren de 1809, en “Historia del Ejército
Británico” - Volumen VII (1912), de Sir John William Fortescue. (b)



El plan de expedición británica era el siguiente: después de tomar y ocupar Walcheren y Flushing, la flota continuaría por el Escalda para atacar las instalaciones navales de Amberes. Para realizar esto, una "Gran División" (el ala izquierda) tomaría Walcheren. La Reserva del Ejército tomaría el control de Beveland del Sur y el fuerte de Batz, mientras que la Segunda División del ejército se ocuparía de Cadsand. La "Gran División" comandada por Sir Eyre Coote, compuesta por la Primera División dirigida por el General de División Sir Thomas Graham, la Cuarta División, dirigida por el Teniente General Mackenzie Fraser y la Infantería Ligera, bajo el mando del Teniente General Lord Paget, totalizaba 12.668 oficiales y hombres. Estos hombres fueron transportados por treinta y siete naves de guerra al mando del almirante Amelius Lord Beauclerk. La reserva estaba mandada por Sir John Hope y la Segunda División (de aproximadamente 5.000 soldados) mandada por George Gordon. Otros 9.000 hombres (que comprendían la división ligera del conde de Rosslyn y la tercera división del teniente general Thomas Grosvenor), así como la caballería, las municiones y los barcos con suministros, zarparían en una segunda ola. 

A la llegada de la flota [1], el primer desembarco en la isla de Walcheren el 30 de julio [2] fue un gran éxito; sin embargo, hubo muchas dudas al sur y la captura de Cadsand fue abandonada después de una mala comunicación entre los generales británicos. Las tropas británicas rechazaron la pobre oposición de los defensores, ocuparon rápidamente los principales centros de la isla y ya amenazaban Flushing antes del 1 de agosto. La Reserva de Hope desembarcó en el sur de Beveland el 1 de agosto [3] y descubrió que las fuerzas holandesas habían clavado sus cañones armas y abandonado la importante fortaleza de Batz, sin luchar [4]. La posesión de Batz le dio a los británicos un buen punto de partida para el "coup de main" en Amberes. Sin embargo, la flota francesa por entonces ya había escapado hacia Amberes, al abrigo de sus defensas. 

Llegados a este punto, las ganancias iniciales comenzaron a desperdiciarse. Las noticias de la expedición británica llegaron a París el 30 de julio, y desde ese día las fuerzas francesas se movilizaron con gran eficacia, provenientes de St. Omer, Ecloo, Bruselas y Lovaina, la mayoría de las cuales se estacionarían en Cadsand [5]. Durante estos diez días cruciales, los atacantes británicos perdieron la iniciativa, prefiriendo concentrarse en asediar Flushing, el único obstáculo que quedaba para completar el control de la boca del Escalda.

La invasión de Flushing debía comenzar el 13 de agosto y duraría hasta el 15 cuando el comandante Monnet ofreció la capitulación [6]. Aunque el comandante francés había intentado rechazar a los sitiadores cortando los diques e inundando la tierra ocupada por ellos, no había resistido más de treinta y ocho horas de bombardeo, aunque Monnet parecía haber perdido casi un tercio de sus fuerzas y la ciudad había sufrido terriblemente. Chatham trasladó su cuartel general a Beveland del Sur con el objetivo de seguir con la misión original [7]. Finalmente llegó a Batz el día 24 [8]. En los días siguientes, el mariscal Bernadotte, a cargo de la defensa de Amberes, recibió información de que los británicos estaban a punto de lanzar su ataque y decidió prepararse y concentrar sus fuerzas. 

La inundación de Monnet del área que rodea a Flushing solo sirvió para empeorar una situación ya difícil. Ya para el 20 de agosto, los hombres comenzaron a enfermar. Y cuando Chatham estaba dirigiendo su atención a la parte de la expedición de Amberes (27 de agosto), el número de enfermos era de 3.467 y aumentaba por horas. Además pronto se informó de la presencia de 37.000 fuerzas francesas y holandesas entre Bergen-op-Zoom y Amberes. Los tenientes generales del ejército llegaron a la conclusión de que "el asedio de Amberes era impracticable". Esta decisión marcó el final de la expedición. Castelreagh fue informado y Chatham se dispuso a traer a las tropas de Beveland del Sur a Walcheren. La evacuación a Walcheren y Flushing se completó el 6 de septiembre, y el 14 de septiembre y los dos días posteriores casi 11.000 soldados, enfermos y con discapacidades, zarparon hacia Inglaterra. Otros 16.766 soldados quedaron al mando de Sir Eyre Coote en la guarnición de Flushing, pero también enfermarían rápidamente. Para el 18 de septiembre, casi la mitad de esta guarnición en Flushing estaba enferma y 309 hombres ya habían muerto la semana anterior. La evacuación final ante la invasión de las fuerzas francesas, contenidas por buques británicos estacionados al norte y sur de Walcheren, tuvo lugar el 23 de diciembre. [5] 
__________________________________________________________________________________ 


A fines de octubre, las 9.000 tropas enfermas en Walcheren superaron fácilmente en número a las personas aptas para el servicio. Se instalaron hospitales en casas, iglesias y almacenes, y las condiciones eran pésimas. Los hombres estaban "apiñados en casuchas, como se podría pensar que no eran aptas ni para perros, expuestos a los aires nocturnos nocivos y, en algunos casos, solo con paja húmeda para acostarse". Cuando el general William Dyott, segundo al mando de la fuerza, inspeccionó el cuartel en Flushing, encontró a 12 soldados enfermos en una habitación con solo un par de mantas entre ellos. Los enfermos murieron casi por minuto, y se ordenó que todos los entierros fueran de noche sin velas ni antorchas. Incluso aquellos que tuvieron la suerte de ser evacuados a Inglaterra se quedaron tumbados en las playas con su propia inmundicia. Los hospitales en casa se vieron abrumados por la repentina afluencia de pacientes, y algunos mejoraron poco las instalaciones de Walcheren. Cuando la expedición terminó en febrero de 1810, la fiebre había causado la muerte de 60 oficiales y 3.900 soldados. Más del 40% de la fuerza había sido abatida por una enfermedad, y seis meses después, alrededor de 11.000 hombres aún estaban enfermos. Esto comparado con los solo 100 muertos en la lucha esporádica de lo que se había convertido en una aventura militar irrelevante. Muchos de los que sobrevivieron a la enfermedad quedaron debilitados permanentemente. Era de conocimiento común en la campaña posterior de la Guerra Peninsular que los regimientos de Walcheren siempre fueron los primeros en enfermarse.


La Campaña de Walcheren fue una malograda expedición británica a los Países Bajos en 1809, con la intención de abrir otro frente en la lucha del Imperio austríaco contra Francia durante la guerra de la Quinta Coalición contra Napoleón. Esta "expedición formidable", como se describió en ese momento, consistía en 40.000 hombres, 15.000 caballos junto con artillería de campo y dos trenes de asedio, 39 barcos de la línea, 36 fragatas, cañoneras, buques de bombardeo y otras naves, que cruzaron el Mar del Norte y desembarcaron en Walcheren el 30 de julio de 1809. El objetivo era, primero tomar Flushing, y luego destruir los barcos, arsenales y astilleros franceses en Amberes. Fue la mayor expedición británica de ese año, más grande que el ejército al servicio de la Guerra Peninsular en Portugal. La Campaña de Walcheren implicó pocos combates, pero se sufrieron grandes pérdidas por la enfermedad conocida popularmente como "Fiebre de Walcheren", que era una forma de malaria. Más de 4.000 soldados británicos murieron (solo 106 en combate) y el resto se retiró el 9 de diciembre de 1809.



Benjamin Harris, uno de los soldados de una Brigada de Rifles en las filas británicas, navegó hacia el sur de Beveland y escribió sobre sus experiencias (de Recuerdos del fusilero Harris, 1848):


“... Un viento suave pronto nos llevó a Flushing, donde una parte de la expedición desembarcó; el otro fue hacia el sur de Beveland, entre los cuales estaba yo mismo. Las cinco compañías de Rifles inmediatamente ocuparon un pueblo muy bonito, con hileras de árboles a ambos lados de sus calles principales, donde tuvimos mucho tiempo libre para escuchar el cañoneo que se sucedía entre las compañías que habíamos dejado en Flushing. La apariencia del país (tal como era) fue extremadamente agradable, y durante unos días los hombres se divirtieron mucho. Pero a la expiración de (creo) menos tiempo que una semana, una horrible visita vino repentinamente sobre nosotros. Lo primero que observé fue un día mientras estaba sentado en mi tocho, cuando vi grupos enteros de nuestros fusileros en la calle temblando con una especie de dolor, hasta tal punto que apenas podían caminar; jóvenes finos y fuertes que habían estado en el servicio por poco tiempo, parecían repentinamente reducidos en fuerza a los niños, incapaces de pararse erguidos, una sacudida tan grande se había apoderado de todos sus cuerpos de la cabeza a los talones. La compañía a la que pertenecía estaba acuartelada en un granero, y rápidamente me di cuenta de que apenas un hombre allí tenía estómago para el pan que se le servía, o incluso para probar su grog, aunque cada hombre tenía una provisión de pinta y media de ginebra por día. De hecho, debería decir que aproximadamente tres semanas después del día en que desembarcamos, yo y otras dos personas éramos los únicos individuos que podían sostenerse sobre nuestras piernas. Yacían gruñendo en hileras en el granero, entre los montones de grumoso pan negro que no podían comer. Este horrible espectáculo alarmó considerablemente a los oficiales, que también fueron atacados muchos de ellos. Los doctores navales llegaron a la costa para ayudar a los cirujanos del regimiento, quienes, de hecho, tenían más en sus manos de lo que podían manejar; El Dr. Ridgeway de los Rifles, y su asistente, con casi quinientos pacientes postrados en el mismo momento. En resumen, excepto yo y tres o cuatro personas más, todo el asunto quedó totalmente anulado”.



¿QUÉ ERA LA FIEBRE DE WALCHEREN?

La nomenclatura de la enfermedad a principios del siglo XIX ahora parece oscura, y la identificación retrospectiva de enfermedades puede ser difícil. Las fiebres se dividían comúnmente en cuatro tipos básicos: tifus, intermitente, continuo simple y remitente. El tifus es la enfermedad que conocemos hoy. La fiebre intermitente era la malaria, y las fiebres simples continuas y remitentes probablemente eran una mezcla de enfermedades infecciosas, como la malaria, la fiebre tifoidea, la fiebre recurrente y la disentería. La causa de estas enfermedades era desconocida. Algunos creían que el contagio tenía su papel, pero la mayoría de los médicos del ejército sostuvieron la opinión de que las "miasmata", los vapores derivados de la materia orgánica pútrida, eran la causa de las fiebres comunes. Era fácil creer en los pantanos bajos del Tratamiento Walcheren. eliminarían estas impurezas de la sangre. El régimen "antiflogístico" típico incluía medicamentos como laxantes y eméticos combinados con otros tratamientos como venosección, botellas y baños con agua fría. El alcohol y el tabaco eran considerados como panaceas.

Existen tres fuentes generales de información que permiten una suposición inteligente sobre la naturaleza de la fiebre de Walcheren: relatos de los soldados afectados por la epidemia, descripciones de enfermedades por parte de los oficiales médicos del regimiento y relatos médicos más especializados de médicos de alto rango, que incluyen detalles de la patología de la enfermedad. William Keep ofrece la visión típica de un soldado con un ataque de fiebre de Walcheren:


“Esta enfermedad aparece con un escalofrío frío, tan grande que el paciente no siente ningún beneficio por la ropa que se le apila en la cama, pero sigue temblando, como si estuviera encerrado en hielo, los dientes castañeteando y las mejillas palidas. Esto dura un tiempo y es seguido por los extremos opuestos de calor, de modo que el pulso se eleva a 100 en un corto espacio de tiempo. La cara se sonroja y los ojos se dilatan, pero con poca sed. Disminuye, y luego es sucedido por otro paroxismo, y así sucesivamente hasta que la fuerza del paciente se reduce bastante y se hunde en los brazos de la muerte".



El objetivo de la expedición era destruir la flota francesa, que los aliados creían que estaba amarrada en el puerto de Flushing, y luego proceder hacia Amberes. También estaba destinado a ser una distracción para los austriacos que estaban directamente bajo el ataque de los ejércitos de Napoleón. Sin embargo, antes de que comenzara la expedición de Walcheren, los austriacos ya habían sido derrotados en la batalla de Wagram. Sin embargo, la campaña continuó, con la esperanza de capturar Flushing y, al menos, neutralizar Amberes. El ejército británico estaba comandado por el hermano mayor del Primer Ministro, John Pitt, segundo conde de Chatham, y la armada por Sir Richard Strahan. Para rodear el puerto de Flushing, el ejército desembarcó en Walcheren y marchó tierra adentro. El 31 de julio desembarcaron 18.000 tropas británicas en el puerto de Flushing. Pero apenas los británicos se apoderaron de las dos islas de Walcheren y South Beveland, un territorio pantanoso y pantanoso infestado de mosquitos, estalló una epidemia de malaria entre las tropas. Un mes después de apoderarse de la isla, hubo más de ocho mil casos.


La esplenomegalia era un signo físico común. El bazo del fusilero John Harris estaba tan agrandado que llevó una "barriga extra" durante muchos años. Otra característica clave de la enfermedad era su propensión a las recaídas. William Dyott estaba bien cuando regresó de Walcheren a Inglaterra, pero luego tuvo un ataque de fiebre que duró 14 días. De los 130 miembros de una compañía de infantería ligera de la Guardia Escocesa que salió de Inglaterra, solo 40 regresaron a Londres, y todos excepto dos desarrollaron subsecuentemente la fiebre.


- - - o - - -


"Finalización del informe médico de la expedición Walcheren", 
Thomas Rowlandson, Marzo de 1810 (c)

Los dos las víctimas en la picota son el médico general Lucas Pepys y el cirujano general Thomas Keate. "Un hijo enchufado"es el Dr. Robert Jackson, un crítico severo de la Junta médica del ejército. Los barriles están inscritos "TK" como Thomas Keate fue acusado de malversación de productos de lujo, y el caso de la "corteza de roble" es una alusión a la escasez de corteza real en Walcheren. La casa publica "Un ganso curado aquí" es probablemente un hospital ("agues cured here").
- - - o - - -

 
Los relatos de estos soldados son de una fiebre recurrente asociada con esplenomegalia en pantanos infestados por mosquitos. Algunos historiadores atribuyeron comprensiblemente la fiebre de Walcheren solo a la malaria. Sin embargo, hay problemas con esta hipótesis. La alta mortalidad en un período tan corto no es compatible con los tipos de malaria que se sabía habían afectado Holanda en este momento. Solo el virulento falciparum malaria podría haber causado tal destrucción, y este estaba restringido a los trópicos.

Hay suficiente evidencia para implicar a la malaria como un componente principal de la fiebre de Walcheren, pero una revisión más exhaustiva de todas las fuentes, incluyendo las fuentes médicas primarias, sugiere que otras enfermedades estaban presentes. Hay referencias frecuentes a la disentería, tanto en memorias militares como médicas. Autoridades inglesas sobre la fiebre, incluidos los médicos John Bunnell Davis y Thomas Wright y el cirujano George Pearson Dawson, todos enfatizan que la fiebre intermitente a menudo termina en disentería y diarrea. Los hallazgos post mortem, en su mayoría relatados por Davis, eran predominantemente de edema generalizado, hepatoesplenomegalia e intestinos ulcerados e inflamados. El valioso relato de primera mano de Walcheren por el cirujano asistente George Hargrove implica la presencia de otras enfermedades infecciosas. Él describe tanto un tipo de fiebre como la presencia de signos, incluidas las petequias, que son compatibles con la fiebre tifoidea y el tifus. Notablemente, Hargrove dijo que estos síndromes afectaron principalmente a las tropas que vivían en condiciones de hacinamiento y suciedad.

Otro relato "estadístico" de la fiebre afirma que la fiebre remitente a menudo se transforma en una continua o "tifoidea" forma con síntomas de severo dolor de cabeza, lengua pastosa, anorexia y delirio. Doce fuentes francesas también respaldan la presencia de múltiples infecciones. El clínico Jean-Baptiste Tresal concluyó que mientras que los extraños a las islas eran principalmente afectados por la malaria, los habitantes contrajeron otros enfermedades. Que algunos soldados tenían inmunidad a las enfermedades, presumiblemente malaria, está implícito en un informe de tres médicos del ejército británico, quienes notaron que los hombres que habían sido reclutados de "distritos montañosos secos" tenían más probabilidades de ser víctimas que los de "países llanos y pantanosos".

En conjunto, las fuentes disponibles sugieren que la fiebre de Walcheren no fue una enfermedad asesina recién descubierta, pero si una combinación letal de antiguas enfermedades: malaria, tifus, fiebre tifoidea y disentería, actuando juntas en un grupo de hombres ya debilitados por anteriores campañas y una vida de pobreza y borrachera en los niveles más bajos de la sociedad. La reducida mortalidad en oficiales en comparación con las tropas (solo 3% en comparación con más del 10%) probablemente fue tanto debido a su mejor salud general como a los más atentos cuidados que sin duda recibieron.



Para el 15 de agosto de 1809, los británicos habían capturado el puerto de Vlissingen (Flushing) y la ciudad de Middelburg, así como el país circundante. Pero este éxito tuvo el efecto de empujar al ejército francés al mando de Bernadotte al sur de Amberes, que fue reforzado y convertido en inexpugnable. Por lo tanto, con su principal objetivo fuera del alcance, la expedición británica fue suspendida a principios de septiembre. Alrededor de 12,000 soldados se quedaron en Walcheren, pero solo en octubre 5.500 quedaron aptos para el servicio. Los británicos habían gastado casi £8 millones en la campaña. Junto con los 4.066 hombres que murieron durante la campaña, 11.513 oficiales y hombres seguían enfermos en febrero de 1810 y muchos otros permanecieron permanentemente debilitados. En Londres, se comparó la expedición. a la del duque de York en Flandes, diez años antes e igualmente fracasada, lo cual fue ridiculizado por la famosa rima:
"El gran duque de York,
Tenía diez mil hombres.
Los hizo marchar colina arriba, y luego
Los hizo marchar de nuevo.

Y cuando estaban arriba, estaban arriba.
Y cuando estaban abajo, estaban abajo.
Y cuando estaban a medio camino,
No estaban arriba ni abajo."



CONSECUENCIAS

Walcheren es poco recordado ahora. Como era de esperar, los historiadores militares británicos han prestado más atención a las Campañas Peninsulares y la de Waterloo de Wellington. Sin embargo, a principios de 1810 hubo una consternación pública por la debacle y se llevó a cabo una investigación parlamentaria. Sorprendentemente, el departamento médico del ejército no había sido informado del destino de la expedición antes de su partida. Algunos de los médicos salieron con crédito, pero los hombres más veteranos del departamento médico estaban en la línea de fuego tanto como el gobierno y los oficiales militares. Los arreglos médicos fueron complacientes. Había muy pocos médicos, servicios hospitalarios inadecuados, transporte insuficiente para los enfermos y una escasez de medicamentos vitales y suministros. La corteza peruana, una de las pocas drogas con eficacia real, tuvo que ser captada de un barco estadounidense que pasaba por allí. El médico general, Sir Lucas Pepys, parecía tanto una caricatura como sus compañeros militares. Cuando se le preguntó por qué no había atendido a los enfermos en Walcheren, respondió arrogantemente que no tenía experiencia personal en medicina militar. El cirujano general, Thomas Keate, se apresuró a señalar que no era la persona adecuada para visitar a Walcheren ya que el asunto era "completamente médico". La antigua junta médica del ejército había demostrado ser incompetente, dividida y demasiado preocupada por la práctica privada. Su desaparición y reemplazo por una "nueva junta médica" mejorada era predecible después del desastre de Walcheren, pero una investigación anterior ya había sugerido que se descartara. 
El soldado napoleónico tenía mucho más que temer de la enfermedad que del enemigo, incluso cuando la campaña era cerca de casa. Se ha estimado que en todos los teatros de guerra entre 1793 y 1815 las pérdidas británicas totales estaban en la región de 240.000 hombres, con probablemente menos de 30,000 de estas muertes causadas por heridas. [1]



_________________________________________________________________________________


Fuentes:

1) - "Walcheren 1809. A medical Tragedy" - Dr. Martin R. Howard, BMJ Open Access 1999; 319:1642 (18/12/1999) en Revista "No Turkeys", Núm. 7. 24-25 Sept. 2011, Ed. Valcon
2) - "Fairly out-generalled and disgracefully beaten: The British army in the Low Countries", 1793-1814" - Andrew Robert Limm, A thesis submitted to the University of Birmingham for the degree of Doctor of Philosophy, School of History and Cultures College of Arts and Law, Octubre 2014
3) - "The Edinburg Annual Register for 1809". Vol II, First Part -  James Ballantyne & Co., Edinburg, 1811
4) - "Letters from Flushing; containing an account of the expedition to Walcheren, Beveland, and the mouth of the Scheldt, under the command of the Earl of Chatam..." - London, 1809
5) - https://www.napoleon.org/en/history-of-the-two-empires/articles/walcheren-the-debacle/

Imágenes:

a) - https://www.rct.uk/sites/default/files/collection-online/3/e/271832-1335519681.jpg
b) - https://www.ebay.com/itm/MAP-BATTLE-PLAN-WALCHEREN-CAMPAIGN-1809-STRACHAN-CHATHAM-EYRE-COOTE-OWEN-/143026290215
c) - https://museumofhealthcare.files.wordpress.com/2013/09/1984-6-135p1-1.jpg

sábado, 20 de junio de 2020

Apuntes de la Guerra de la Independencia en Cantabria. Serie documental Cantabria. RTVE A la Carta

Cantabria es una serie documental a cargo de los hermanos Rodolfo y Nano Montero (Premios Goya en 2003 y 2006) cuyo objetivo es dar a conocer la comunidad autónoma de Cantabria en un contexto histórico y de actualidad, en toda su diversidad. La formulación de la serie está basada en tres pilares: el conductor, que es el que pregunta y se interesa; el erudito, que es el sabio, el estudioso, el que responde; y el paisaje, que son los lugares donde han ocurrido los hechos más relevantes de la historia de Cantabria, con su belleza y sus vestigios. La serie ahonda en las huellas de la evolución de la Historia de Cantabria y la de España, tomando como referencia la situación actual. En esta ocasión trataremos "La Guerra de la Independencia, Absolutistas y Liberales". [1]




APUNTES DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN CANTABRIA

Nano Montero, narrador del programa.
En 1808 España comenzaba a arder con la llamada Guerra de la Independencia contra las tropas de Napoleón, que también pudo ser una guerra civil entre españoles. Décadas más tarde, la pugna entre liberales y absolutistas, en este caso carlistas, volvía a ensangrentar el país. En torno a estos dos hechos históricos claves en la historia del siglo XIX español, se han contado multitud de historias. Algunas de las que vamos a conocer los siguientes minutos son realmente sorprendentes, con episodios y personajes que parecen haber salido de una novela épica o romántica.

Las disensiones entre Carlos IV y su hijo Fernando eran conocidas por la sociedad española de la época. Momento clave de la historia europea por la presión y el empuje de la Revolución Francesa que había tratado de eliminar el absolutismo e instaurar las nuevas ideas en nombre de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Sin embargo, la Revolución terminó con el golpe de estado del 18 Brumario. Napoleón Bonaparte instala el Consulado.


"Napoleón cruzando los Alpes", en el famoso cuadro de Jacques-Louis David.


El historiador Rafael Palacio Ramos(I).


A partir de entonces, se imponen las ansias imperialistas del propio Napoleón tratando de fabricar una Europa a su manera. Napoleón decidió arrebatar el trono a la dinastía de los Borbones, encarnada por Carlos IV, enfrentando a su hijo Fernando VII, quien a su vez odiaba al primer ministro Godoy, favorito del Rey y de la Reina. Aparte, quiso imponer una nueva dinastía a través de su hermano, quien llegaría a gobernar de manera efímera como José I. Un rey denominado vulgarmente “Pepe Botella”, que apenas hablaba español y que tampoco conocía España. 
(Rafael Palacio Ramos, historiador): “Lo sucedido en los años anteriores, incluso en las semanas anteriores, yo creo que muestran perfectamente el declive, la situación de postración absoluta a la que había llegado la corona española. Ese modelo de Estado que hemos dicho que ya en 1789 en Francia, y extendiéndose por toda Europa, había entrado en crisis. Dentro de la propia familia real el Príncipe de Asturias, Fernando VII, llevaba ya años conspirando contra su padre y su odiado valido, Manuel Godoy, que era la auténtica “bestia negra” de Fernando VII. Godoy se da cuenta que los franceses no han venido como amigos y como colaboradores: Godoy se da cuenta que los franceses están invadiendo España y se están haciendo con sus principales puntos estratégicos.
Y entonces lo que programa es, ni más ni menos, que la huida de la familia real española a América, a las Indias, para poner a salvo el Tesoro, y sobre todo las más altas magistraturas de la nación. Y precisamente ahí, en el peor momento para el propio Estado, para la propia nación española, Fernando VII empieza a preparar entonces un golpe de Estado desde dentro, actuando con su camarilla, gente muy poderosa y contando además con la aquiescencia de la mayor parte de la población. En ese contexto se produce el muy conocido Motín de Aranjuez y que, lo que pretende en una primera instancia, es derribar del gobierno a Manuel Godoy, lo consigue, y ve que su padre y su madre están aterrados ante la posibilidad que el pueblo, que sigue fielmente a Fernando VII pueda poner en peligro sus vidas, les fuerza todavía más y consigue su renuncia al trono.”






Con el pretexto de alcanzar Portugal, el ejército imperial francés cruzó la Península. El 2 de mayo de 1808, se produjo un levantamiento en Madrid, secundado en toda la Península. Una guerra que enfrentaba a liberales y absolutistas, con mucho de conflicto civil e ideológico, una constante que se prolongaría a lo largo de buena parte del siglo XIX español, a través del enfrentamiento entre liberales y carlistas.
(Rafael Palacio Ramos): “La Guerra de la Independencia fue un conflicto complejo, además de largo y realmente muy duro. En la Guerra de la Independencia hay muchas guerras en una sola guerra. No solamente fue una guerra por la liberación de un país que había sido invadido por los que en principio eran nuestros aliados, nuestros amigos, que eran los franceses, si no que al mismo tiempo encerraba una guerra civil, porque no hay que olvidar que hubo españoles que se pusieron del lado del rey José I y de su hermano, Napoleón Bonaparte, y al mismo tiempo también fue una guerra ideológica, es decir, fue una guerra donde se enfrentaron dos modelos distintos, dos concepciones distintas de lo que podía ser España, del Estado. La España liberal, que aunque parezca mentira una parte apoyaba al rey reformador, al rey francés, pero otra parte continuó siendo furibundamente patriota, es decir luchó contra los franceses, contra la España absolutista, la España que representaba Fernando VII y su camarilla y que querían pues realmente que todo continuara igual. Es decir que el reinado de Fernando VII y de sus sucesores fuera las mismas condiciones, la misma estructura, el mismo diseño jurisdiccional que el que se había tenido en España desde la época de los Reyes Católicos.”
Considerados auténticos héroes y símbolo de la Guerra de la Independencia los capitanes de artillería Daoíz y Velarde representan al ejército que se alza contra Napoleón. Pedro Velarde, natural de Muriedas, en Cantabria, había nacido en la casa-palacio de los Velarde, en la actualidad museo etnográfico.










El 2 de mayo de 1808: en Madrid, Daoíz y Velarde desarmaron a la guardia francesa del cuartel del Napoleón. Una gesta que les costó la vida. En esta plaza, hoy llamada del 2 de mayo, se conserva el arco que daba entrada al antiguo cuartel, donde se instaló el monumento a los dos capitanes.








(Nano Montero): ¿Hacíamos mención a Daoíz y Velarde, es este Velarde?

(Mercedes Muriente Fernández, Directora del Museo Casona de Jose Mª Cossío en Tudanca): “Es este Velarde, el Velarde que nace en esta casa, porque era, bueno, eran los dos capitanes que se van a revelar contra los franceses el 2 de mayo. Velarde fue un joven capitán muy instruido, de hecho él había estudiado en la Academia de Segovia, pero llegó a ser profesor, aunque muere muy joven y era un, en inicio, de ideología afrancesada, en el sentido que los franceses estaban muy adelantados y él valoraba mucho como era el ejército napoleónico. Claro, una vez que Napoleón invade España, cambia por completo su valoración y es uno de los que inicia la sublevación popular y al mismo tiempo ya militar.”

(Nano Montero): ¿Porqué se hizo aquí un museo etnográfico?

(Mercedes Muriente Fernández):“Pues porque la casa, esta casona fabulosa del siglo XVII, que era la casa familiar de los Velarde estaba ya en unas condiciones de cierto deterioro. La familia no podía sufragar lo que era el mantenimiento de todo el espacio y la adquiere la Diputación Provincial. Estamos hablando de los años 60, 1964-1965. Y a la hora de iniciar la búsqueda de elementos que recreen la casa de Velarde, porque quedaban pocas piezas originales de la época, se va encontrando por diversos lugares de Cantabria otras piezas. Se va creando una colección etnográfica y al final parece de recibo dejar unas pocas estancias a la figura del capitán Velarde y el resto dedicarlo a museo etnográfico.
Desde Burgos, los franceses habían tratado de controlar los puertos del Cantábrico. Enviando tropas que vencieron a las españolas en Lantueno y el Puerto del Escudo. Las condiciones abruptas del territorio cántabro repitieron una situación que ya se había vivido con la invasión romana del territorio. Una guerra de guerrillas, con fuerzas desiguales, la presencia de partidas lideradas por personajes que iban a convertirse en legendarios, como Juan López Campillo o Juan Díaz Porlier, “El marquesillo”, militar liberal y llegó a controlar la zona de Liébana y sus aledaños.
(Rafael Palacio Ramos): “Una de las características más singulares que tuvo la Guerra de Independencia en Cantabria, desde el punto de vista del bando patriota, del bando español fue la gran importancia que adquirió la guerrilla. Tenemos claro que la orografía de Cantabria no permitía la actuación de grandes ejércitos de regimientos que combatían en línea y por lo tanto la guerrilla es una forma de lucha ancestral que seguramente ya existía antes de la llegada de los romanos, cobró especial protagonismo en Cantabria. Tenemos la creación del famoso 7º ejército. El 7º ejército comenzó siendo un grupo de partidas guerrilleras, que fueron creciendo, que fueron aumentando su número, fueron organizándose y al final acabaron convirtiéndose en 5 divisiones completamente armadas y equipadas. Por eso al 7º ejército, que es ya digo, algo único en la historia de los movimientos guerrilleros de España se le llamó el ejército guerrillero. Y el gran héroe, el gran protagonista del 7º ejército, de este ejército guerrillero fue Juan Díaz Porlier, conocido como “El Marquesillo”.
¿Dónde estuvo el centro de operaciones, el corazón de este 7º ejército, y concretamente de la división de vanguardia de Díaz Porlier? En Liébana, en Potes. Liébana fue el territorio que durante unas pocas semanas estuvo siempre en manos de los patriotas, de los españoles. Es decir, fue el territorio de Cantabria que más tiempo estuvo en manos españolas.”

Retrato de Juan Díaz Porlier.


La guerra sirvió para crear un mito, potenciado a lo largo del siglo XIX, la naturaleza inexpugnable de Santoña, el llamado Gibraltar del Norte, base francesa inconquistable hasta 1814. 
(Rafael Palacio Ramos): “Nos encontramos en el Fuerte del Mazo, conocido popularmente en Santoña como Fuerte de Napoleón y es conocido así porque fue construido en 1813 por los ingenieros napoleónicos. Para poder asegurar el dominio territorial, Napoleón decide que una serie de plazas en la Península Ibérica se conviertan en grandes plazas fuertes, es decir, en grandes centros fortificados que además puedan ser, en el caso de las plazas costeras, puedan ser puertos, puedan ser lugares de depósito naval y en el norte de España él elige, yo creo que con bastante buen criterio, si atendemos a las condiciones geográficas que tiene la bahía de Santoña, él elige Santoña. Y Santoña comienza su mito, el mito de Santoña como fortaleza inconquistable, y realmente es conocida desde ese momento, desde la invasión napoleónica como “el Gibraltar del Norte”. Además de eso Santoña también está, por tierra, muy cercana a la línea principal de comunicación que los franceses van a dominar durante toda la contienda y que es la carretera que unía Bayona con Madrid. Y esa carretera pasaba en territorio español por San Sebastián, Vitoria, Burgos, Valladolid, hasta llegar a la capital de España. Para asegurar el flanco derecho de esa línea vital para los intereses franceses, Napoleón construye en Santoña esta gran plaza fuerte y este gran centro de depósito y centro logístico-militar."








Otro de los escenarios clave de la Guerra de Independencia en Cantabria se situó en Castro Urdiales dando lugar a uno de los episodios más sangrientos del conflicto, una de las matanzas más crueles.

(Rafael Palacio Ramos): “A mediados de 1812, la situación cambia drásticamente. Entramos en la tercera fase ya de la Guerra de Independencia y es una fase en la que los ejércitos franceses van a ser sistemáticamente derrotados y van a ir siendo poco a poco expulsados de la Península Ibérica. Todo comienza con la unificación de los ejércitos combinados ingleses, portugueses y españoles bajo el mando del Generalísimo Duque de Wellington. Y en este contexto, en esta última fase de la Guerra de Independencia, Napoleón decide aumentar un poco más su dominio sobre la parte oriental de Cantabria. Napoleón ordena a sus tropas reconquistar Castro. Y entonces comienza la gesta, ¿no?, la historia de uno de los episodios más negros realmente en la historia de la Guerra de Independencia en Cantabria, que es el asalto, ¿no?, el ataque de Castro Urdiales y prácticamente su completa destrucción con la muerte de varias decenas, se ha dicho exageradamente que varios centenares, realmente si se superó el centenar de víctimas de todo tipo y condición.”




Una guerra muy sangrienta entre españoles y franceses, pero también entre españoles de distintas tendencias enfrentaos entre sí. De aquella carnicería la mirada de Goya fue capaz de generar un cuadro estremecedor que tiene una anécdota curiosa para los cántabros.


(Rafael Palacio Ramos, historiador): “Ese individuo con una camisa blanca que abre los brazos increpando a los soldados franceses que le van a fusilar, en unas pocas décimas de segundo, es cántabro. Era un habitante, era un nacido en el valle de Toranzo que llevaba ya bastantes años en la Corte trabajando al servicio de los poderosos que le contrataban como cantero. Eso es una imagen que creo que simboliza muy bien la presencia fuerte, importante, que tuvo esta región en ese conflicto."





En 1812, representantes de distintos territorios españoles habían logrado elaborar en Cádiz la primera Constitución, que instauraba un régimen liberal muy moderado. Pero nada más sentarse en el trono Fernando VII, antes denominado “El Deseado”, trataba de retornar por el camino del Absolutismo, como si no hubiera pasado la Revolución liberal por Europa. Las libertades volverían a ser anuladas.


La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra.


- - - - - - o - - - - - -

(I) - Experto en Historia militar y fortificaciones de época moderna, es Doctor en Historia por la Universidad de Cantabria. El 16 de mayo de 2002 leyó su Tesis Doctoral con el título de Las fortificaciones costeras españolas en los siglos XVII a XIX: el ejemplo de la plaza fuerte de Santoña.
Sobre temas de Cultura de Defensa e Historia Militar, es autor de más de sesenta artículos en revistas especializadas y siete libros, los dos últimos publicados en 2015: Santoña, Plaza Napoleónica (Santander, Ayuntamiento de Santoña) y La Guerra de la Independencia en Cantabria (Santander, Ediciones de Librería Estvdio). Ha impartido ochenta conferencias y quince ponencias y comunicaciones en reuniones científicas sobre temas de Historia Marítima e Historia Militar.
Es miembro del Mediterranean Maritime History Network (Universitàta’Malta), del Foro para el Estudio de la Historia Militar de España y del Centro de Estudios Montañeses. [2]

(II) - En el año 1812, Napoleón Bonaparte dirigió la construcción de este fuerte. Su ubicación estratégica permitía que dominara todos los puntos estratégicos al norte y oeste evitando cualquier posible ataque, ya fuera desembarcando en la playa de Berria o a través de una invasión por tierra. Al realizar la obra se eliminó parte de la peña sobre la que se levanta, suponiendo una gran inversión económica y de recursos. Su construcción se hizo a partir de la piedra que se extrajo del risco. La estructura es amurallada rectangular, conservando las ruinas de dos edificios que servían como alojamiento de los oficiales y de la tropa y un emplazamiento artillero conocido como «Batería Rouget», levantado en 1811 por orden expresa de Napoleón. Hay que decir que el Fuerte nunca fue terminado del todo, es una gran obra sólida construida bajo la supervisión del Conde Cafarelli, Comandante General de las tropas de Napoléon en el norte de España. Cabe destacar el cuartel que poseía un con capacidad para más de 100 soldados y un almacén de repuestos. [3]


___________________________________________________________________________________

Fuentes:

1) - http://www.rtve.es/m/alacarta/videos/cantabria/cantabria-guerra-independencia-absolutistas-liberales/4921382/?media=tve
2) - https://librucos.com/30_rafael-palacio-ramos
3) - https://farodelcaballo.es/fuerte-del-mazo/

Imágenes:

a) - http://www.rtve.es/m/alacarta/videos/cantabria/cantabria-guerra-independencia-absolutistas-liberales/4921382/?media=tve

miércoles, 17 de junio de 2020

Grouchy y la "marcha al son de los cañones" del 18 de junio de 1815, por Dominique Timmermans

Esta semana nos encontramos rememorando la famosa Campaña de Bélgica de 1815, también llamada de los Cien días, hace ya 205 años, desde principios de junio hasta la retirada de las tropas francesas a suelo patrio, como consecuencia de la derrota en los campos de Mont-Saint-Jean. Uno de los personajes cuyo prestigio salió bastante malparado de aquella campaña fue Emmanuel de Grouchy, el famoso y competente general de la caballería que, de mandar inicialmente la reserva de la caballería al principio de la campaña, se encontró -por orden de Napoleón- persiguiendo a los restos del derrotado ejército prusiano, después de la victoria francesa en Ligny.

Dominique Timmermans nos permitido amablemente reproducir un texto publicado en el grupo de Facebook Monuments Napoléoniens – ACMN, el 29 de mayo pasado, en el que analiza pormenorizadamente algunas de las cuestiones relativas a la cadena de mando y al desplazamiento de tropas y que explican, entre otros, porqué no fue factible la presencia del contingente de Grouchy a tiempo en la batalla de Waterloo.


Los comandantes implicados en las acciones de los días 17 y 
18 de junio  de 1815, previas a la batalla de Wavre.


GROUCHY Y LA MARCHA AL SON DE LOS CAÑONES (18/06/1815)

El aniversario de la muerte de Grouchy es una oportunidad para presentarles aquí un breve texto que acabo de escribir:

¿Por qué Grouchy no "marchó al son de los cañones" el 18 de junio de 1815?

Los pseudo historiadores de domingo -siguiendo la propaganda nacionalista francesa del siglo XIX- a menudo acusan a Grouchy de no haber “marchado al son de los cañones”

Hay varias razones por las que no lo hizo.

- Antes que nada, no tenía ninguna razón para hacerlo. Las órdenes del emperador eran claras. Grouchy debía perseguir a los prusianos. Al dar sus órdenes, recordemos que Napoleón no encargó a Grouchy con esta persecución hasta el día 17 al mediodía, después de haber perdido una buena docena de horas, tiempo aprovechado por los prusianos para escapar. Napoleón sabía bien que iba a enfrentarse a las tropas de Wellington el día 18. Lo hizo con pleno conocimiento de los hechos, creyendo aún más que se estaban retirando. Por lo tanto, no había razón para que Grouchy dejara de seguir, de repente, las órdenes dadas. ¡Imagínese lo que habrían sido las otras campañas del Imperio si, en cualquier momento, los líderes, por iniciativa propia, hubieran decidido de repente no seguir las órdenes de Napoleón!


Grouchy (izq.) y Gérard reciben órdenes de Napoleón para seguir a Blücher. Film Waterloo (1970).


El énfasis posterior en la insistencia de Vandamme, que nunca dejó de sabotear las órdenes de sus superiores durante esta campaña (ej. su actitud(1) el día 15), es, por supuesto, la consecuencia de conocer el fatal desenlace de la campaña. Obviamente, el 18 de junio de 1815 a las 11:35 am, no conocíamos este problema.

- Entonces, incluso si lo hubiera hecho. Hubiera sido físicamente imposible para él llegar a tiempo al campo de batalla de Mont-Saint-Jean, especialmente no con un número suficiente de unidades para revertir la victoria. Hay que tener en cuenta los elementos siguientes, que la mayoría de las personas ignora.

1) Cuando Grouchy y su personal escucharon los primeros disparos de cañón de la batalla de Waterloo (11.35 h.), nadie sabía lo importante que sería esta batalla, incluso decisiva. De hecho, incluso Napoleón cree que Wellington retrocederá, o incluso volverá a embarcarse en Ostende o Amberes. En este momento, por lo tanto, puede creer muy bien que esta es una pelea de retaguardia sin gran importancia. Esta duda solo se disipa con certeza en el momento de los 3.600 disparos de la Gran batería en 30 minutos, de 13:00 h. a 13:30 p.m. Pero retrasa aún más la toma de decisiones. De cualquier manera, Grouchy no tiene órdenes de unirse, por lo que no tiene ninguna razón para hacerlo.


Persecución de Grouchy a Thielemann en los días 17 y 18 de junio de 1815. 
Trayecto grafiado por el autor a partir de la imagen original (b)


Enlace a la imagen original :  


2) En este punto, si Grouchy quiere acudir a este campo de batalla, debe dar sus órdenes. Una vez que se dan estas órdenes, deben pasar por toda la cadena jerárquica de arriba a abajo para llegar a los soldados que deben marchar. Esta es la duración de la transmisión de órdenes. Estas órdenes deben ser claras, los hombres deben saber qué hacer. No es suficiente decir: "Debemos ir en esta dirección". ¡Muchas personas creen que solo hace falta un chasquido de dedos para que 33.000 hombres(2), de repente, comiencen a caminar en la dirección correcta!

3) Entonces, uno o más cuerpos de infantería no se mueven como un jinete, o incluso como un soldado de infantería, solos. De acuerdo con los estándares para el movimiento de tropas de la época , que se pueden encontrar en documentos del siglo XIX, un cuerpo de infantería se desplaza, en condiciones muy desfavorables -que es aquí el caso, el terreno está muy embarrado después de las lluvias del día anterior y de la noche-, a una velocidad de 1,25 km por hora. No olvidemos que solo la artillería y los carromatos se mueven en las carreteras -en el caso dado, además solo hay caminos de tierra, no había una sola carretera pavimentada en el camino que las tropas de Grouchy debían recorrer- y que la infantería marchaba por los lados de los caminos, a través de los campos. (Tengamos en cuenta ahora que la velocidad de movimiento de un cuerpo de caballería en las condiciones más desfavorables es de 1.4 km/h. Para condiciones "solo" malas, la velocidad de movimiento es de 1.6 km/h para un cuerpo de infantería y 1.7 km/h para un cuerpo de caballería.) ¡A veces me pregunto si algunas personas no creen que Grouchy mandaba una unidad de paracaidistas!

4) A esto debe agregarse el tiempo de la circulación. El hecho de que el primer soldado de la primera unidad llegue a su destino no significa que todo el cuerpo esté listo para luchar. Dependiendo de la ruta, el número de tropas y otros parámetros, es muy posible que, en ciertos casos, cuando el primer soldado de la primera unidad llegue a su destino, el último soldado de la última unidad…¡¡¡ni siquiera haya salido!!! Cuando llega el primer soldado de la primera unidad, ¡no se plantea la cuestión de comenzar a luchar!


Las tropas de Grouchy siguiendo a los prusianos. Film Waterloo (1970).


5) Al llegar en cuentagotas, de 22 h. a 22:30 h., la única consecuencia habría sido, para las tropas de Grouchy, ser arrastrados por la debacle y la desbandada. Sin embargo, al no marchar al son de los cañones, Grouchy pudo recuperar todas sus tropas, todos sus heridos, todas sus banderas y todos sus cañones (excepto uno, atrapado en el barro al noroeste de Namur). Por lo tanto, conservó un ejército capaz de luchar, un ejército que, si fuera necesario, si la situación política hubiera sido diferente en París, podría haberse utilizado para una campaña posterior. Esto, por supuesto, en el condicional. Ahora, esto no es considerado importante, solo porque sabemos lo que sucedió. No era el caso en aquel momento.

6) Grouchy, por lo tanto, no solo hizo lo que se le había ordenado hacer, sino que preservó a sus tropas, como todo buen jefe tiene el deber de hacer.

7) El paralelo que a veces se dibuja con la llegada de Desaix a la batalla de Marengo no se sostiene. Por un lado, las órdenes de Desaix le permitieron cambiar su ruta, ya que estaba buscando un enemigo cuya ubicación era desconocida. Por otro lado, estaba lo suficientemente cerca como para poder notar la diferencia, lo cual hizo.

Todas las críticas a Grouchy, que a veces llegan a hablar de "traición" porque Grouchy era un marqués del antiguo régimen, provienen de la propaganda y los historiadores del siglo XIX, que no podían considerar que Napoleón cometiera errores ese día. Sin embargo, la responsabilidad final siempre recae en el jefe Por eso es el jefe.

Todo esto está escrito desde el conocimiento del resultado de la batalla. Sin embargo, el 18 de junio de 1815, a las 11.35 de la mañana, no sabíamos qué iba a pasar ese día.


¡Esta es obviamente la forma en la que no se debe "hacer la historia"!



 Ruta de regreso de las tropas de Grouchy hacia París (b)



- - - - - - o - - - - - - 

(1) - Vandamme se había desplazado con suma lentitud cuando Napoleón cruzaba el Sambre [2]. Y no sería la única vez durante la campaña...

(2) -  Según Siborne [3], el contingente asignado a Grouchy se detalla en el siguiente cuadro:




__________________________________________________________________________________

Fuentes:

1) - "Pourquoi Grouchy n'a pas "marché au canon" le 18 juin 1815" – Dominique Timmermans, Facebook Monuments Napoléoniens – ACMN, 29 de mayo de 2020
2) - "The battle of Wavre and Grouchy's retreat" - W. Hyde Kelly, R.E., London, 1905
3) - "History of the War in France and Belgium, in 1815, containing minute details of the Battles of Quatre Bras, Ligny, Wavre and Waterloo" - Captain William Siborne, T. and W. Boone, London, 1848

Imágenes:

a) - Film Waterloo(1970) - por Sergei Bondarchuk, Mosfilm - Moscow /Dino De Laurentiis Cinematografica S.p.A. Rome Co-Production,, tratadas con Sketch Photo (Top Photo & Video Tools) con Android.
b) - "The battle of Wavre and Grouchy's retreat" - W. Hyde Kelly, R.E., London, 1905