jueves, 25 de diciembre de 2014

La recompensa del posadero


"Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses, se había alojado en una posada situada en pleno campo para pasar la noche.
Por la mañana, se levantó de la cama, se vistió y bajó las escaleras de la posada. Varios generales que estaban en la cocina se pusieron firmes y saludaron cuando el emperador entró. El posadero y su mujer también se encontraban allí. Ambos, al principio, se habían asustado ante la presencia del ejército francés, acampado en los prados de los alrededores, y por tener al propio emperador en su casa. Sabían que éste tenía un genio terrible.
Pero ahora estaban a punto de marcharse. Napoleón aceptó una taza de café del posadero y dijo:
- Has sido un buen huésped(*). Quiero recompensarte. Dime qué deseas y será tuyo.
Estas palabras sorprendieron al posadero. No esperaba que se le pagara. Estaba asustado.
“Si pido mucho – pensó el posadero-, quizá se enfade y me castigue. Si le pido algo que no pueda darme, posiblemente se enfurecerá también”.
- ¿Qué eliges? – preguntó el emperador.
- Excelencia, nuestras necesidades son pocas y tenemos cuanto deseamos. Ha sido un gran placer serviros. No queremos recompensa alguna.
- Pero yo insisto en pagarte. ¡Dime cuál es el precio! – pidió Napoleón.
- Excelencia, no necesitamos nada. Pero si vuestro deseo es recompensarnos, en vez de darnos dinero, quizá podríais relatarnos algún suceso.
- ¿Cuál?- preguntó Napoleón.
- Hemos oído que durante la campaña de Rusia, el enemigo se apoderó de la granja donde habíais pasado la noche. Mientras los rusos registraban la casa os escondisteis en la chimenea – dijo el posadero-. Yo me consideraría recompensado si Vuestra excelencia nos dijera como os sentíais mientras los rusos os buscaban.
Cuando el posadero terminó de formular su petición, miró al emperador y quedó horrorizado. Había una expresión de furia en el rostro de Napoleón. Con una señal llamó a dos de sus hombres y después se dirigió a la puerta. Los soldados se apoderaron del posadero y de su mujer y los sacaron al patio del establo, los llevaron a un rincón y los pusieron de espaldas a una valla.
El posadero comenzó a suplicar:
-¡Por favor, Excelencia, tened piedad de nosotros! No lo hice con mala intención. Siento lo que dije. Si queréis matarme, perdonad al menos a mi mujer. ¡Apiadaos de nuestros hijos!
Y mientras decía esto, su mujer sollozaba desesperadamente.
El emperador permanecía impasible. Mientras tanto, los soldados ataban a la espalda las manos del posadero y de su mujer.
Después se alejaron de ellos unos pasos y el posadero vió como levantaban las armas y se disponían a disparar. Sólo entonces Napoleón habló:
-¡Preparados! –ordenó a los soldados-.!Apunten!
La mujer del posadero lanzó un grito.
-¡Alto! –gritó el emperador. Y avanzó hacia donde estaban los prisioneros.
-Ahora –dijo-, ya sabes cómo me sentía cuando los rusos me estaban buscando."




(*) Probablemente la traducción es errónea, pero lo he dejado tal cual.

Como no tenía ningún relato navideño en día tan señalado, os dejo éste que apareció en una enciclopedia llamada "El mundo de los niños", allá por el lejano 1973, aunque, la verdad, no tenga mucho de cuento para niños.





Fuente: "El Mundo de los Niños - Tomo 12" - Salvat Editores, Barcelona, 1973
Guirnaldas: 
http://gifsyfondospazenlatormenta.blogspot.com.es/2013/10/gifs-separadores-navidenos-para-mensajes.html

viernes, 19 de diciembre de 2014

Miniatura. Le Carabinier à cheval

"... Con los austriacos en retirada una vez más el camino a Viena quedaba abierto y en la tarde del 13 de noviembre, los carabineros marcharon hacia la capital austríaca. Entonces Napoleón condujo a su ejército a unos 70 kilómetros al norte de Viena, atrayendo al ejército austro-ruso de Kutuzov - en el que estaban presentes distraídamente el emperador de Austria y el Zar de Rúsia- que intentaba rodearle.
La batalla decisiva que siguió cerca de Austerlitz el 2 de diciembre fue la obra maestra táctica de Napoleón; su asalto perfectamente sincronizado dividió el centro del enemigo y destruyó su ala izquierda. La división de la caballería de Nansouty luchó en la izquierda del centro francés, entre los pueblos de Jirshikowitz y Blaswitz. La brigada de carabineros cargó con tanta furia que después de unos minutos, el enemigo fue arrojado atrás hacia su segunda línea de defensa y dejando su artillería a los soldados franceses victoriosos. El General Nansouty, que cargó a la cabeza, dijo a los carabineros tras la batalla que nunca había visto en su carrera una carga tan buena."(1)



 



Los orígenes de los Regimientos de carabineros

A mediados del siglo 16, el comandante francés Jean d'Albret adoptó la costumbre española de armar a algunas tropas de caballería ligera con una versión más corta del arcabuz de la infantería. El uso de esta todavía bastante novedosa arma (en francés carabine) también dio a estos jinetes un nuevo nombre: inicialmente carabins y posteriomente carabiniers. Ellos precedieron a los dragones en el papel de soldados que viajaban a caballo, pero podían pelear tanto montados como desmontados.(2)

En la época napoleónica se consideraron la élite entre todas las formaciones de línea de caballería pesada francesa, los dos regimientos de Carabineros montados tenían un aspecto muy similar a los Granaderos a Caballo de la Guardia Imperial, pieles de oso, abrigos azules largos, etc., y montaban exclusivamente en grandes caballos negros antes del año 1813. Fueron utilizados principalmente en forma idéntica a los coraceros, sin embargo, el ser (inicialmente) sin armadura, eran menos adecuados para el combate cuerpo a cuerpo en comparación con sus hermanos blindados. Cabe señalar sin embargo, que la caballería pesada sin armadura era la norma en Europa durante la mayor parte de la guerra napoleónica, siendo los franceses los primeros en reintroducir la coraza anterior y posterior. En 1809, horrorizado por sus pérdidas en sus encuentros con los ulanos austriacos, Napoleón ordenó que se les dotara con armadura. La negativa de los carabineros en copiar a los coraceros -de una élite menor- llevó a que les fuera dada una armadura especial, con sus cascos y corazas enfundadas en bronce para darles un efecto visual añadido. Pero esto no impidió que fueran derrotados por los coraceros rusos en Borodino en 1812 y entraran en pánico ante los húsares húngaros en Leipzig el año siguiente.(3)

 


La figura



Inspirada en un cuadro de Edouard Jean Baptiste Detaille, "Retour de carabiniers de la charge":





La miniatura es resina de la marca Verlinden, de un tamaño de 120 mm, y el cañón es una réplica propia de un modelo en metal. 

Carabinier general marca Verlinden
 
Algo de faena en el montaje para componer la figura del caballo, ya que son figuras grandes y las dos mitades del cuerpo no encajaban bien entre sí, pero con paciencia y masilla nos apañamos. Pintada con acrílicos de Vallejo y Citadel. Se cambió el motivo de la figura que blandía una espada por una bandera en plástico de 1 mm a escala, haciendo varios cortes en su extremo y dándole la forma con un secador de aire caliente. 
La figura es la de un general que se distingue por su coraza, más elaborada y de diferente material que la de los soldados de tropa, la mantilla de la silla y por ésta misma, aunque la de un capitán también sería similar. El color del caballo también se cambió ya que las tropas de caballería pesada francesa normalmente montaban grandes caballos negros de gran calidad, entre los mejores del Imperio. De hecho, esto fue así hasta la desastrosa campaña de Rusia de 1812.  Los cornetas montaban caballos grises. En el período 1813-1815 debido a la acuciante escasez de monturas, los criterios fueron más flexibles y se montaron caballos negros, marrones y bayos oscuros.(4)
De hecho, visto el tamaño final de la figura y el del caballo, creo que en comparación el del caballo es sensiblemente inferior al que tenía que haber tenido, pensando siempre en el concepto de caballo grande, pero bueno...

La bandera rusa del cuadro de Detaille no logré localizar a qué regimiento pertenecía así que intuyo que no fuera un modelo genérico hecho por el pintor para no herir susceptibilidades. Si alguien es aficionado a la vexilología le dejo como desafío que lo averigüe; en su lugar la reemplacé por la que llevaba en dicha época el Regimiento de Granaderos de Moscú.
Por último se cambió la peana que venía de fábrica por una base más elaborada, e intentando que se apoyara sólo en sus patas traseras con la inclusión de un trozo fino y alargado de hierro. Con el tiempo, por el peso de la figura y el poco agarre del anclaje casero, ésta fue abatiéndose progresivamente y perdiendo la sensación de "salto", por lo que se incluyó una varilla de metacrilato par frenar la caída de la figura. 











 Fuentes:

(1 y 2) "Napoleon's Carabiniers" - Ronald Pawly & Patrick Courcelle, Osprey Publishing, MAA 405
(3) en.wikipedia.org/wiki/Grande_Arm%C3%A9e#...8Horse_Carabiners.29
(4) http://napoleonistyka.atspace.com/French_Cavalry.html#_carabiniers


domingo, 14 de diciembre de 2014

El disfraz del Emperador



Con ésta simpática anécdota esperamos dar comienzo a una serie de entradas basadas en narraciones biográficas y libros de memorias -algunas curiosas, otras valerosas, las más francamente divertidas- de personajes de la época napoleónica, al objeto de tener una visión diferente a través del rico prisma que nos proporcionan las mismas . La primera, como no, del propio Napoleón:


"Mientras que todo París comentaba esta aventura con una malignidad sarnosa [las pullas entre dos damas de la alta sociedad], Napoleón, deseando reposar tras el prodigioso esfuerzo que había desplegado en Boulogne y Austerlitz, pensó en divertirse algo. Pero no estaba hecho para las distracciones mundanas. Constant nos lo prueba:

       «Una mañana, el emperador me llamo y dijo:
       »-Constant, he decidido ir a bailar esta noche en casa del embajador italiano. Trasladaréis hoy diez trajes completos hasta el apartamento que ha dispuesto para mí.
     »Obedecí, y por la noche, me dirigí, con Su Majestad, hasta la casa de Monsieur de Mareschalchi. Lo arreglé lo mejor que pude, con un disfraz negro, y me esforcé en dejarlo completamente irreconocible. Todo iba perfectamente, a pesar de las numerosas observaciones formuladas por el emperador sobre la ridiculez del disfraz y la mala facha que da un dominó. Pero cuando se trató de cambiar el vestido, se negó radicalmente, a pesar de todo lo que dije al respecto. Por ello fue reconocido así que entró en el baile. Se dirigió directamente hacia una máscara con las manos en la espalda, según su costumbre. Quiere iniciar una intriga, pero a la primera pregunta que formula, se le responde tratándolo de sire.


   
http://all-that-is-interesting.com/masquerade-ball-history (Source: The Dreamstress)



»Entonces, decepcionado, da la vuelta bruscamente y regresa junto a mí.

»-Teníais razón, Constant. Me han reconocido … Traedme zapatos y otro traje.

»Le calcé de los zapatos y vestí nuevamente, recomendándole mantener los brazos colgando, si no deseaba ser reconocido nuevamente de buenas a primeras. Su Majestad me prometió seguir fielmente lo que él llamaba mis instrucciones. Pero, recién entrado con su traje nuevo, se le aproxima a una dama quien, viéndole aún con las manos cruzadas tras la espalda, le dice:

»-Alteza, estáis reconocido.

»El emperador dejó caer inmediatamente sus brazos, pero era demasiado tarde y todos se alejaban respetuosamente para dejarle sitio.

»Una vez más regresó a su apartamento para tomar un tercer traje, prometiéndome firmemente prestar atención a sus gestos, a su postura y ofreciéndose a apostar que no sería desenmascarado.

»Esta vez, en efecto, entró en la sala como en un cuartel, empujándolo y codeándolo todo alrededor suyo. A pesar de ello, vinieron también a decirle a la oreja:

»Vuestra Majestad está reconocido.»(13)

Humillado, Napoleón regresó a cambiar su traje y a tomar el de un pachá turco.

Pero, así que apareció en la sala, todos los asistentes se levantaron exclamando:

-¡Viva el Emperador!

Derrotado, el soberano fue a ponerse su uniforme y regreso a casa, furioso por no haber sabido disfrazarse como todo el mundo.

Felizmente, existían, por otro lado, diferentes satisfacciones …"

 
- - - o - - -

(13) Constant, Memorias



____________________________________________________________________________________
Fuente:

"Historias de Amor de la Historia de Francia" (VII) Napoleón y Las Mujeres - Guy Breton -  Ed. Bruguera, Libro Amigo, Barcelona, 1970

domingo, 7 de diciembre de 2014

Miniatura. Oficial de los Scots Greys, 1815

UN POCO DE HISTORIA

Los orígenes de los Scots se remontan al año 1681, cuando fueron constituidos como Royal Regiment of Scots Dragons. En 1694 el regimiento fue transferido a los Paises Bajos y cambió su indumentaria gris por la casaca roja y cuello azul, más apropiada para un regimiento “Real”. En los años siguientes participaron en las guerras y batallas con el Duque de Malborough: Donauwörth, Blenheim, Ramillies, etc.
En el año 1707, con la unión de las coronas de Inglaterra y Escocia el regimiento fue renombrado como Royal North British Dragons, aunque siempre serían conocidos populamente como “Scots Greys”. Posteriormente la unidad tomó parte en las guerras jacobitas y en el año 1751, bajo el reinado del rey Jorge II una nueva regulación hizo que se incorporara a su indumentaria la casaca de color escarlata y el gorro de granadero de color azul.
Otra regulación posterior en 1768 aprobó que el gorro de granadero fuera negro y se adoptara el emblema del cardo dentro del círculo de San Andrés y la divisa “Nemo me impune lacessit”, ó “Nadie me provoca con impunidad”.
Cuando se produce la guerra con las colonias de Norteamérica y Francia, los regimientos de caballería pesada (los Scots lo eran) permanecieron en las Islas, ya que se consideraba que su uso no era apropiado en los bosques de Norteamérica, muchos de ellos sin caminos practicables.
Durante el período revolucionario francés tomaron parte en algunas acciones en Bélgica hasta que en noviembre de 1795 retornan a Inglaterra.
No es hasta la batalla de Waterloo donde vemos reaparecer a la unidad, ya que no llegaron a tiempo de participar en el choque de Quatre-Bras.
En 1877 finalmente el Regimiento fue llamado ya oficialmente como 2nd Dragoons (Royal Scots Greys).
Más modernamente, el regimiento tomó parte en las guerras de Crimea, Sudáfrica y 1ª y 2ª Mundiales. En 1971, los Royal Scots Greys fueron unidos al 3º de Carabineros para formar un nuevo regimiento: los Royal Scots Dragoon Guards.


LA FIGURA. ELABORACIÓN Y MONTAJE

La figura está inspirada en una obra del pintor Cusachs, “Caballo paciendo” datada en 1893.


Sobre la figura del caballo (una especie de marmolina) se acomodó a escala la figura del jinete, realizada con alma de alambre y recubierta de masilla Das Pronto, trabajada y pulida hasta darle la forma, separando para ello la cabeza del resto del cuerpo para trabajar con mayor facilidad. 


Figura modelada con masilla Das Pronto. Faltan manos y cabeza, trabajadas aparte y añadidas posteriormente. Comentar que el cuello de la guerrera se hizo con una pieza de plástico de las que cierran las bolsas de pan, en la mejor tradición del "scratch".

Figura ya acabada e imprimada vista frontal. Los botones del pantalón se hicieron recortando con paciencia franciscana  los palos de plástico de los palitos de las orejas. La cinta del gorro es alambre enrollado, queda un poco basto, pero en su momento no se me ocurrió otro material.

Figura ya acabada e imprimada vista posterior. La cantimplora se hizo a partir de madera de balsa.

Pintado de la figura con colores base.



LA FIGURA TERMINADA

La figura está pintada con acrílicos, y los diferentes detalles varian desde la cantimplora de madera hasta la escudilla con masilla y los correajes del caballo y espada con tiras de plástico. Hay algunos detalles como los bordados de mangas y casaca en adhesivo impreso.




Cantimplora con las siglas BO, Board of Ordnance.


El distintivo del caballo blanco de la casa de Hannover se distingue en el gorro de granadero.



 Las dos bandas de la mantilla gris indican su rango de oficial.




Fuente: Osprey "Men-at-Arms 026 - Royal Scots Greys"

jueves, 4 de diciembre de 2014

Napoleón en Egipto, de Paul Strathern


1798. Napoleón invade Egipto con 335 naves y 40.000 hombres en lo que se supone la mayor operación anfibia realizada hasta la fecha. Con su «legión cultural» formada por casi 150 científicos, matemáticos, artistas y escritores, Napoleón pretendía llevar la civilización occidental al «retrasado Egipto». Aislado de Francia tras la destrucción de la flota francesa por parte de Nelson en la batalla del Nilo, su «sueño oriental» no tenía ya ningún impedimento. Napoleón planeaba seguir los pasos de Alejandro Magno e invadir la India, donde haría realidad su plan secreto de fundar un imperio oriental con una cultura independiente desarrollada por los jóvenes intelectuales franceses. Irónicamente, lo que estos intelectuales descubrieron en Egipto transformó su idea de la civilización occidental y sentó los fundamentos de la egiptología. Napoleón tenía 28 años cuando invadió Egipto y su ambiciosa aventura no supuso más que un presagio de hechos posteriores: las épicas victorias militares, su autoproclamación como Emperador, la introducción del Código Napoleónico, incluso su retirada en Moscú y el abandono de su ejército. (Contraportada del libro)





Un elemento central en el sueño de Napoleón era la creación de un Instituto de Egipto en El Cairo, siguiendo el modelo del Instituto de Francia en París. El instituto fue fundado el 22 de agosto de 1789, siendo su primer presidente el famoso matemático francés Gaspard Monge. Se iniciaron unos intercambios culturales con el pueblo egipcio, algunos con escaso éxito, uno de las cuales consistió en una idea del propio Monge:
 

“Monge decidió adoptar un acercamiento más positivo a este abismo cultural e intentó ganarse la simpatía de los egipcios encantándolos con la música. Formó una orquesta con los músicos que se encontraban entre los sabios y las bandas regimentales, que debía reunirse en la plaza Ezbekiyah y tocar para el público. Esto atrajo muy pronto una gran multitud. En primer lugar, Monge le pidió a la banda que tocase una serie de melodías sencillas pero no obtuvo la más mínima respuesta de la audiencia. Después lo intentó con algunas marchas militares, seguidas de una serie de fanfarrias conmovedoras, «pero en vano, durante este concierto magnífico todos los egipcios permanecieron totalmente, impasibles, tan inmóviles como las momias en sus catacumbas». Monge se exasperó y girándose hacia los músicos exclamó: «No son dignos del esfuerzo que estáis haciendo. Tocadles "Marlborough"(1), eso es todo lo que se merecen». Según el contemporáneo y biógrafo de Monge, Arago, cuando la orquesta atacó esta canción, «inmediatamente miles de personas se empezaron a animar y una oleada de alegría recorrió la multitud. En pocos instantes jóvenes y viejos formaron una muchedumbre y empezaron a bailar con una alegría febril». Monge se sintió intrigado por este resultado y repitió el experimento en numerosas ocasiones, siempre con el mismo resultado. Lo intentó tocando piezas de Haydn y de Mozart, sin ninguna reacción; pero en cuanto la orquesta atacaba los acordes sentimentales de «Marlborough», la multitud se volvía loca. Al final llegó a la conclusión de que esto sólo demostraba la completa falta de gusto de los egipcios. Sencillamente no estaban preparados para apreciar nada tan civilizado como la música occidental, excepto en sus formas populares más sencillas.
Unos años después empezó a emerger la realidad tras este peculiar episodio y se demostró que Monge estaba equivocado.

Un musicólogo francés del siglo XIX descubrió que la melodía de «Marlborough» se basaba de hecho en una canción árabe de la Edad Media que había llegado a Europa en el siglo XIII con los soldados que regresaban de la cruzada de Luis IX, y se pensaba que explicaba la historia de un legendario mestizo francoárabe llamado Mabrou (2). Posteriormente el nombre del gran general inglés Marlborough, que había derrotado a los franceses reemplazó por alguna razón al del oscuro Mabrou; aunque según Arago esto «sólo ocurrió a causa de un gran error». En cualquier caso resulta evidente que los egipcios sabían con toda seguridad el tipo de música que les gustaba: la suya.”

1. Una canción popular en las tabernas de París.
2. En España se convirtió en la popular canción infantil «Mambrú se fue a la guerra»


Como se ya se acercan las fiestas navideñas podeis autoregalaros (o pedirlo a los Reyes) este magnífico libro de Paul Strathern, "Napoleón en Egipto", que es una de las descripciones más amenas y exhaustivas sobre la aventura del entonces joven general corso en tierras del Nilo. Desde los preparativos de la expedición (donde se prohibió que se embarcaran mujeres, medida seguida con escaso éxito), la multitud de científicos que se aventuraron en el proyecto, la conquista de Malta, el juego de persecución a lo gato y el ratón con Nelson que no daba ni por asomo con la expedición de la flota francesa, el desembarco de la expedición y las posteriores batallas con los mamelucos de Murad Bey (la de Pirámides como la más recordada), la derrota de la flota en Aboukir, todos los estudios científicos, tecnológicos que se llevaron a cabo (hasta un proyecto de lo que sería el futuro canal de Suez), concluyendo con la fallida expedición contra Acre y el penoso retorno de las tropas a el Cairo entre miseria y epidemias. El retorno del corso a Francia ya es historia (algo parecido a lo que pasó en Rusia en 1812), como la subsistencia de las tropas francesas en Egipto hasta su repatriación por los ingleses, que se quedaron entre otras cosas con la famosa piedra Rosetta.
Si os van las aventuras militares exóticas -que ésta lo fué y mucho- os recomiendo encarecidamente su lectura


Fuente: "Napoleón en Egipto"- Paul Strathern, Ed. Planeta, S.A., Barcelona, 2009