domingo, 28 de junio de 2015

Mariano Álvarez de Castro, defensor de Gerona (Girona)

La figura de Álvarez de Castro es el arquetipo del militar celoso de su deber hasta extremos fuera de lo corriente y dispuestos a cualquier sacrificio personal para desempeñar su cometido. Así como Palafox en Zaragoza, la resistencia cuasi temeraria de Álvarez de Castro en Gerona (Girona) llevó a que los franceses necesitaran de tres asedios entre 1808 y 1809 para poder rendir la plaza. Las costosísimas bajas por parte de los defensores (y los sitiadores) dan un carácter numantino a dichos episodios, y quizás un rasgo de "locura" manifiesta a su comandante por tan obstinada resistencia, como he oído a algún "historiador de salón" actual. Si bien es cierto que para nuestra época actual la resistencia a ultranza llevada a dichos extremos parecería más allá de toda lógica y rayana en el suicidio, hemos de pensar en la mentalidad de 200 años atrás, cuyos valores militares no tenían en cuenta toda una series de condicionantes filosófico-morales que rigen nuestra vida moderna.      


LA FIGURA


D. Mariano Álvarez de Castro, descendiente de una ilustre familia de Castilla la Vieja, había nacido en Granada, en 8 de setiembre de 1740 contaba entre sus ascendientes á la intrépida Antona García, la inmortal plebeya de Toro que tanto se distinguió por sus proezas en tiempo de los reyes católicos, y el ilustre Ferran Ruiz de Castro que siempre fiel á la causa del rey P. Pedro y muerto en Bayona á causa del triunfo del fraticida don Enrique de Tratámara, mereció que se pusiese en su tumba la siguiente inscripción: “Aquí yace Ferran Ruiz de Castro, toda la lealtad de Castilla”. Epitafio que como dice muy oportunamente un biógrafo contemporáneo, hubiera podido colocarse sobre el sepulcro de su ilustre descendiente. Los días de infancia de nuestro héroe fueron constantemente azarosos por lo muy delicado de su salud; pero el espíritu no participó de las vicisitudes del cuerpo. Hijo de una rica familia, recibió una educación correspondiente á su clase, la educación que en aquellos tiempos podía recibirse en España; pero aun que aficionado al estudio, la instrucción que adquirió fue tan escasa como eran me dianas las dotes de su capacidad y talento, cuando este excedía los límites de la comprensión militar. Alvarez era el tipo más cumplido de la España en que florecieron sus días: grave, pundonoroso, galante, generoso, desinteresado, dotado de irritable amor propio, suave á veces y á veces terrible, de profundos sentimientos religiosos, de instintiva luz natural y atrasado en saber como ella. Su inclinación desde un principio fue siempre á la carrera militar, y no entró sin embargo en ella hasta la edad de 19 años, en que concluido el primer periodo de su educación, tuvo ingreso como cadete en el cuerpo de Guardias españoles. Poco tiempo después solicitó tomar parte en la lucha contra Argel, y le fue su demanda negada por no consentir las órdenes entonces vigentes que ninguno de los de su clase suspendiese por la campaña el curso de sus estudios. Promovido á alférez en 1778, estuvo como tal en el sitio de Gibraltar donde llamó la atención de sus gefes por sus prendas de honradez y valor, ascendiendo 5 años después á teniente, y pasados otros 6 años á teniente coronel y primer teniente. En 1790 nombrole coronel suyo el duque de Osuna, maestro de la Academia que se estableció en Madrid, y así prosiguió hasta 1793, en que con motivo de la guerra entre España y la República Francesa, salió para el Rosellon, hallándose en la batalla de Masdeu, en el bloqueo de Elne, en la salida de Masdeu a Anils, en el ataque de las trincheras francesas de Perpiñan, en el combate y toma de Ribesaltes, donde quitó un cañon a los enemigos, en los encarnizados ataques que tuvieron lugar en el Boulu, donde solo con su compañía rechazó una vez á la bayoneta una columna de 500 hombres; en la batalla de Pla de Rey, donde fue contuso y tomó a los franceses otro cañon, y últimamente en otras mil acciones que tuvieron lugar aquel año en el territorio francés, como asimismo en el sitio y rendición de Coliure, en la campaña del año siguiente, campaña que le valió por su parte el grado de coronel, siendo luego ascendido a brigadier en 1795. Honras todas de buena ley, ganadas á fuerza de servicios y no por el favor ó la intriga." (1)



HISTORIA (2)


1740 – Nace en Granada el 8 de septiembre.

1768 – Ingresa como cadete en el regimiento de Reales Guardias de Infantería Española; estudió en la Real y Militar Academia de Barcelona hasta 1775.

1778 – Promovido a alférez de fusileros.

1779 - Toma parte en el bloqueo y sitio de Gibraltar.

1780 – Nombrado caballero de la Orden de Santiago.

1783 - Asciende a 2º teniente en el 6º batallón, tras firmarse la paz con Inglaterra.



Mariano Álvarez de Castro (3)


1786 – Promovido a 2º teniente de granaderos en el 1er batallón.

1789 – 1er teniente de fusileros en el 2º batallón.

1790 – Obtiene el grado de teniente coronel. Dirige la Academia para cadetes del Regimiento de Guardias Españolas en Madrid, hasta 1793.

1791 – 1er teniente de granaderos en el 3er batallón.

1793 – Recibe la promoción a coronel, tras ser destinado a al ejército de los Pirineos Orientales al estallar la guerra con Francia.

1794 - Se distingue en la defensas del Boulou, siendo ascendido a capitán de fusileros de la 3ª compañía del 5º batallón.

1795 – Al firmarse la paz es ascendido a brigadier.



Álvarez de Castro. Grabado (4)


1808 – Es gobernador interino del castillo de Montjuic en Barcelona(*), negándose a entregarlo a los franceses en febrero de 1808, hasta que el Conde de Ezpeleta le conmina a su entrega. Abandona la capital catalana y se une a la lucha contra los franceses. Nombrado por el general Vives comandante de la vanguardia, ataca en noviembre a la división de Souham en el Fluviá.

1809 – Nombrado por Reding gobernador interino de la plaza de Gerona, siendo ascendido a mariscal de campo(**) el 12 de abril. Ascendido a teniente general por la Junta Central. Rechaza a Duhesme en el 1er sitio de Gerona, siendo luego sitiado por Saint-Cyr y teniendo que rendirse ante Augereau el 11 de diciembre.

1810 – Muere siendo prisionero de los franceses en Figueras el 22 de enero, tras haber sido trasladado desde Perpignan.





Cautiverio de Álvarez de Castro en Figueras, por Ferrer Dalmau (5)


Tarjeta postal editada en 1908 con motivo del 1er centenario de los sitios 
recreando la vela del cadaver del general. (6)




(*) Según el Estado Militar de España de 1808, para la plaza de Barcelona y más concretamente el castillo de Montjuic, el Gobernador asignado era el brigadier D. Antonio Escalante, mientras que de la Ciudadela lo era el brigadier D. Juan Viard de Santillí.

(**) El empleo de Mariscal de Campo en el ejército español de la época no era el mismo que el de sus homólogos europeos, siendo asimilable a un general de división.


__________________________________________________________________________________

Fuentes:

(1) - "Guerra de la Independencia : narración histórica de los acontecimientos de aquella época, precedidas del relato crítico de los sucesos de más bulto ... Tomo 2 / por D. Miguel Agustín Príncipe, citado en "Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado" - Adolfo Blanch - Imprenta Tomás Gorchs, Barcelona, 1861
(2) - "Diccionario biográfico del Generalato Español - reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833)" - Alberto Martín Lanuza - FEHME, 2012
(3) - «Mariano Alvarez de Castro» de Desconocido - http://www.pedresdegirona.com/historia_guerra_frances_1.htm. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Mariano_Alvarez_de_Castro.jpg#/media/File:Mariano_Alvarez_de_Castro.jpg
(4) - "Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado" - Adolfo Blanch - Imprenta Tomás Gorchs, Barcelona, 1861
(5) - http://espaciocusachs.blogspot.com.es/2010/04/el-recuerdo-de-un-heroe.html
(6) - "Dos horas en... el Castillo de San Fernando de Figueres" - Les Fortaleses Catalanes Ed., marzo 2010

___________________________________________________________________________________

PROXIMA SEMANA:

Resumenes Bicentenario Waterloo 1815-2015




Tras unas cuantos miles de kilómetros  a cuestas por los más diversos medios y transportes, nos saltamos  nuestra entrada de la semana pasada para poder asistir al Bicentenario de la batalla de Waterloo, evento que se celebra anualmente y que coincidiendo con tan singular fecha se montó con gran profusión de medios y personal. Aprovechando el desplazamiento nos acercamos también a Paris para visitar el Museo de los Inválidos (cuya iglesia acoge la última morada de los restos de Napoleón I) y el Palacio de Versalles, que con su famosa Sala de las Batallas es un  referente para todos los amantes de la época.

Así que si no hay contratiempos de última hora, esperamos ofreceros la semana que viene y las siguientes, sendos resúmenes de dichos actos y visitas, siguiendo (more or less) el siguiente guión:

1 - Waterloo. Museos
2 - Waterloo 2015. La recreación.
3 - Museo de Les Invalides. 
4 - Palacio de Versalles. Sala de las batallas.



viernes, 12 de junio de 2015

"Waterloo" - Una nueva historia de la batalla y sus ejércitos, de Gordon Corrigan

La verdad es que no tenía intención de leer ningún libro sobre la batalla de Waterloo (al menos éste año), porque sólo falta que se produzca una conmemoración señalada para que empiecen a salir como setas títulos más o menos afortunados sobre el evento lo que en mi caso me produce cierto repelús, si bien reconozco que todo lo que aporte nuevas -y coherentes- ideas a un hecho histórico, bienvenido sea, tarde pero bienvenido.
Me dejé convencer por el amigo Jaume que amablemente me prestó el ejemplar que había comprado y también objeto de la entrada de hoy , "Waterloo - Una nueva historia de la batalla y sus ejércitos", que acabé de leer esta misma semana.


EL LIBRO

Su autor, Gordon Corrigan, inglés septuagenario, ex-militar y con otros títulos sobre historia militar de diferentes épocas escritos en su haber, también convidado en algún documental de TV sobre ésta  batalla, se centra básicamente en los diferentes aspectos de los tres ejércitos implicados: su constitución, historia, métodos de reclutamiento, políticas de ascensos, descripción de los respectivos  estados mayores, carrera de sus generales y comandantes al mando, etc, todo ello a través de la narración de la campaña, lo que da una visión más profunda de determinados aspectos de la vida militar de la época (el haber profesado la carrera militar tiene su ventaja); el autor da toda una serie de explicaciones y opiniones que aclaran varios puntos del cómo y porqué los ejércitos eran mandados como eran mandados y luchaban como luchaban, haciendo ocasionales parangones con el ejército británico de hoy en día y salpicado todo ello con notas de humor más o menos afortunado a pié de página .
Lo que el libro no es es una nueva historia de la batalla, como reza el subtítulo. La narración de los hechos la podríamos encontrar en cualquier libro de historia de la batalla de las decenas de títulos ya editados recientemente, por ejemplo los de Roberts. El título, por tanto, es un poco engañoso, ya que sin obviar la batalla como trasfondo, en realidad es un estudio/ensayo sobre la actividad militar de los ejércitos implicados en aquellos días.


Portada del libro. (2)


Como en parte me esperaba, al hablar de la campaña de España ("Peninsular War" para los ingleses), destila el mismo típico chauvinista punto de vista que impregna los libros ingleses de historia del período post-contienda, desde Napier hasta nuestros días, por el que la campaña se limitó a los únicos esfuerzos del contingente anglo-portugués y su comandante amén de cuatro guerrilleros voluntariosos. Decir que el papel del ejército regular español, se  minimiza es decir poco: se ignora completamente, reduciéndolo al papel de "unidades estancadas" en varios puntos, que sólo hacían que recibir derrota tras derrota*; los saqueos de Badajoz, Ciudad Rodrigo y San Sebastián, por parte del ejército británico se minimizan o se silencian completamente; la retirada a Galicia de Moore con sus consabidos saqueos y desmanes varios, se citan sólo como meros episodios de indisciplina de algunas unidades: ¡Hombre, Gordon, se te ve el plumero!.


Lo que en mi opinión si que puede justificar y recomendar la lectura del libro -de hecho lo justifica- es todo el análisis desde el punto de vista militar -y a ratos bastante objetivo y desmitificador- de los entresijos del ejército inglés de la época, desde detalles como la paga de los soldados de acuerdo con su empleo, la promoción de los mandos por el sistema de compra de los títulos versus el sistema francés de promoción por el historial, las innovaciones en los materiales (mosquetes como el famoso Brown Bess, la artillería con mejoras respecto la francesa y hasta los primigenios cohetes utilizados en Leipzig y Waterloo) hasta el abundante entrenamiento de fuego de fusilería de los infantes, lo que justifica en parte que el ejército inglés tuviera al final de la contienda y durante las décadas posteriores uno de las mejores ejércitos del continente.


Os transcribo un fragmento del libro que relata algunos de los ejemplos de promoción para la carrera de los soldados y oficiales del ejército inglés:



"En tiempos de guerra, un ascendido desde las filas podía continuar su carrera por los rangos libres de compra comandando un pelotón suicida. Cuando un fuerte o una ciudad fortificada estaba siendo asediada, había tres modos mediante los cuales los atacantes podían conseguir entrar: por encima, por debajo o a través. «Por encima» significaba trepando, colocando escalas contra las murallas para que las tropas al ataque subieran por ellas; un método muy peligroso si los defensores estaban mínimamente atentos, pero fue trepando como las tropas británicas entraron en Badajoz en 1812. «Por debajo» significaba excavando minas bajo las murallas y luego quemando el entibado, de tal modo que se hundieran tanto el túnel como las murallas que había sobre él; una tarea larga y dificil, y por lo general imposible si el objetivo estaba construido sobre roca, como Ciudad Rodrigo, tomada en 1812. «A través» significaba bombardear las murallas con cañones de asedio -de 24 o 32 libras- hasta que se creaba una brecha, mediante la cual los atacantes podían intentar entrar. Una vez creada la brecha y cuando los ingenieros la consideraban «practicable» -lo cual significaba que podía ser subida por un soldado sin utilizar las manos-, se necesitaba que un pequeño grupo de soldados se apoderara de la brecha y la conservara para permitir que el cuerpo principal entrara y derrotara a la guarnición que la defendía. Ese grupo de hombres era conocido en inglés como forlorn hope («vana esperanza»), un término muy adecuado procedente del holandés verloren hoop («sin esperanza») y el oficial que lo mandaba era ascendido un rango sin necesidad de comprarlo si sobrevivía, lo que con frecuencia no era el caso. 
En Badajoz, las últimas palabras del mayor Peter O'Hare, del 95º de fusileros, mientras encabezaba el pelotón suicida contra la brecha fueron: «Teniente coronel o fiambre en un par de horas». Para O'Hare fue fiambre, mientras que el teniente de veintidós años John Gurwood, del 52º de infantería ligera, que encabezó el pelotón suicida en Ciudad Rodrigo, acabó con solamente una herida superficial en la cabeza, recogió su capitanía y estuvo con su regimiento en Waterloo."



CONCLUSIONES:

:-) : Altamente recomendable para conocer todos los recovecos e interioridades del ejército inglés de la época y algunos parangones con el actual. 

:-( : En muchos aspectos el libro destila la típica visión británica del siglo XIX de la Guerra de Independencia que pervive aún hoy. En mi modesta opinión, hubiera sido deseable un mayor rigor y objetividad para abordar -aunque sea puntualmente- una temática que el autor claramente no ha profundizado, contentándose con interpretaciones diecinovescas ya más que superadas hoy en día.

 



Nuestra puntuación:







(*)  Nadie puede obviar que el papel del ejército regular español de la época fue de todo menos distinguido, hecho que es explicable por varios motivos. Con todo, cuando estuvo bien equipado y dirigido, el infante español luchó tan bien como el que más y Wellington mismo llevó consigo un contingente de tropas españolas en su entrada en Francia, luchó en toda la campaña hasta la batalla de Toulouse, entre otras tantas. Si hubieran sido tan rematadamente malos, se entiende que el Duque y Generalísimo español no hubiera ni siquiera tenido en mente contar con dicho contingente. Por otra parte, si las unidades de ejército español hubieran sido tan estáticas y poco participativas, la retirada de Suchet hacia los Pirineos tampoco se hubiera producido de la manera que se produjo.


___________________________________________________________________________________

Fuente:

(1) "Waterloo" - Una nueva historia de la batalla y sus ejércitos. - Gordon Corrigan - La Esfera de los Libros, SL, 2015

(2) http://www.esferalibros.com/autor/gordon-corrigan/

domingo, 7 de junio de 2015

Equipo militar de soldado británico, batalla de Waterloo 1815

INTRODUCCIÓN

Con el título "Equipo militar por los años: de la Batalla de Hastings a Helmand" y el subtítulo: "Del armamento ordinario y la armadura de la Batalla de Hastings, al equipo de alta tecnología de un conflicto moderno, un nuevo estudio fotográfico explora el equipo personal llevado por el soldado común británico durante los pasados 1,000 años", la página web del diario británico "The Telegraph" nos muestra un compendio de los utensilios comunes y no tan comunes que llevaban los soldados consigo durante las campañas. En nuestro caso sólo comentamos el que se muestra de la época napoleónica, como curiosa e instructiva muestra de la vida del soldado común. 

Nos hemos limitado a traducir lo más fielmente posible el texto original del periódico digital, en la dirección:


http://www.telegraph.co.uk/history/world-war-one/11011316/Military-kit-through-the-ages-from-the-Battle-of-Hastings-to-Helmand.html



EL EQUIPO MILITAR DE LOS "COLDSTREAM GUARDS" 1815







1 - Modelo de shako "belga" de 1812 como el que llevaba un soldado de compañía de centro de los Coldstream Guards* durante la batalla de Waterloo en 1815. Tiene cordones trenzados y borlas de lana blanca, una placa de bronce que lleva la estrella de los Coldstream en el centro, una escarapela de cuero negro en el lado izquierdo con penacho rojo y blanco para indicar que el portador es de una compañía de centro. Si el soldado era de la compañía de granaderos llevaría una pluma blanca y si era de una compañía ligera una pluma verde.

2 - Guantes de lana sin dedos (mitones).

3 – Casaca roja corta de soldado con insignias de cabo (caporal), bordes de lino blanco y reversos de color Azul Real, cintas blancas con botones de peltre cosidos dos a dos como era costumbre en los Coldstream Guards.

4 – Pieza de lino negro y cuero que se llevaba alrededor del cuello.

5 - Chaqueta o chaleco blanco, que tenía mangas más estrechas que el cuerpo y se llevaba bajo la  casaca corta roja o sin chaqueta, por cansancio o como ropa informal de trabajo en el campamento.

6 - Camisas de lino para llevar debajo del uniforme.

7 – Mochila de lona pintada de negro que contenía todos los efectos y posesiones personales del soldado durante la campaña, que lleva la Estrella de la Jarretera (Star of the Garter) con las palabras Coldstream Guards en su centro. En la parte superior lleva un abrigo enrollado y una lata de porcelana blanca sujeta por correas de cuero.

8 – Caja de cuero para cartuchos que contenía 60 rondas de munición con balas pre-embaladas​, mostrando la estrella de los Coldstream Guards incrustada en ella y se llevaba al hombro a nivel de la cadera derecha con una correa de cuero de piel de ante. También es visible la vaina de la bayoneta y el cinturón llevados en la parte izquierda.

9 - Cuenco de madera que contiene la ración de un día de carne con sal, las raciones se llevaban en la bolsa de lino.

10 - Taza de peltre

11 – Taco de galletas duras y queso, llevadas en la bolsa de lino

12 - Cuchillo, tenedor y cuchara guardadas en la bolsa de lino y la ración de un día de pan.

13 – Bolsa (morral) de lino llevada en la cadera izquierda

14 - Juegos de soldado, fichas de damas y un tablero hecho de un pedazo de tela de tienda, una baraja de cartas y un yo-yo de madera.

15 – Polainas grises de lana, con las correas de pie de cuero y botones de peltre.

16 - Calcetines de lana.

17 – Reloj de sol con brújula.

18 – Zapatos de suela recta. El cuero era cara rugosa y como eran de suela recta no existía un zapato derecho o izquierdo; se esperaba que los soldados se los intercambiaran para evitar un desgaste excesivo en un lado.

19 - Funda de piel, que contiene monedas, dados hechos de balas de mosquete aplanadas.

20 - Reloj de bolsillo con una cuerda de tejido.

21 - Cantimplora de madera con una correa de cuero llevada en la cadera izquierda

22 – Kit de lavado y afeitado.

23 - Pequeño espejo en un marco de madera dura.

24 - Peine del pelo y cepillo de dientes de hueso con cerdas de crin.

25 - Pinzas de ropa.



Miniatura de un soldado de los Coldstream Guards. Autor: Craig Spencer (2)

 

26 y 27 - Papel engrasado que contiene 'bola negra', una mezcla de sebo, cera de abeja y hollín, que se utiliza para pulir e impermeabilizar los zapatos y la caja de cartuchos.

28 – Cepillo de botas de pelo de caballo y cepillo de ropa de cerdas.

29 – Pieza de madera para botón, que se utilizaba para pulir los botones y evitar que la ropa se manchara en el proceso.

30 – Lata de estaño que contiene polvo de ladrillo finamente molido, que se mezcla con aceite de oliva y se utiliza como un pulidor de metales.

31 - Pequeño cepillo de cerdas.

32 - Costurero que contiene ropa de hilo y tendones, botones de repuesto, dedal de madera, caja de madera con aguja y tijeras.

33 – Pífano (flautín), un instrumento pequeño, agudo, similar al piccolo.

34 - Bloque de cartuchos de madera utilizado para almacenar munición.

35 – Latas de estaño guardado debajo del bloque de madera, que se utilizaba para almacenar los paquetes adicionales de municiones y piezas de sílex de mosquete.

36, 37 y 38 – Pedernal, acero y yesca contenidos en una caja de latón y que se utilizaban para encender fuego.

39 - Latas de estaño para el aceite para las armas.

40 - Herramienta del cañón y tornillo utilizados para desmontar y volver a montar el mosquete Brown Bess para su limpieza o reparación; era un dispositivo simple formado por dos cabezas unidas con una punta utilizado para extraer las clavijas de metal que sujetaban el cañón para el disparo, atornillado a la punta una pieza en forma de descorchador que podría ser sujetado a la baqueta y se utilizaba envuelta en un trapo para limpiar el cañón o la munición no prendida que se había quedado en el interior del mismo.

41 - Abrazadera de resorte de la pluma, que se utiliza para eliminar el rastrillo del mecanismo de disparo.

42 - Baqueta extractora, que se utilizaba para retirar una baqueta atascada en el cañón del arma.

43 - Pedernal de mosquete con un trozo de cuero y plomo marcados cualquiera de los cuales se colocaba alrededor del pedernal y luego ayudaba a asegurarlo en el martillo.

44 – Bolsa de lona que contenía piedras de repuesto, almacenados en la lata de la caja de cartuchos.

45 - Pieza de bloqueo de cuero, utilizada para colocar sobre el rastrillo para protegerlo y evitar chispas accidentales que pudieran disparar el arma.

46 - Bayoneta de 17“ de sección triangular que se montaba sobre el mosquete, el mismo método de ajuste se utilizó posteriormente para la luz eléctrica moderna.

47 - Cuchillo de soldado tipo navaja.

48 - Gafas de lectura.

49 – Reglamento de instrucción de Ejército Británico de 1807 y funda de cuero portátil.

50 – El mosquete Brown Bess estuvo en servicio desde 1722 hasta 1838 - algunos incluso fueron enviados a la Guerra de Crimea en 1854. Pesaba 4,8 kg y se componía de tres partes, componentes: mecanismo de disparo, llave de chispa y cañón. Tenía un alcance efectivo de 100 metros, pero era capaz de disparar a 250 metros. Disparaba una bola de mosquete de 0.75, hecha de plomo, que era asimismo parte de un cilindro de papel que también contenía pólvora. El soldado cogía el cartucho de la caja de cartuchos, mordía el final para liberar la pólvora, vertía una pequeña cantidad en la cazoleta y el resto por el cañón. El cartucho ahora vacío todavía unido a la bala de mosquete se introducía por la boca del cañón utilizando la baqueta para empujarlo dentro. El fusil se amartillaba y entonces ya estaba listo para disparar. Cuando el gatillo se disparaba el martillo conteniendo el pedernal golpearía el rastrillo, causando chispas para encender la pólvora en la cazoleta y pasando a través del agujero de toque para encender la carga principal y disparar la bala de mosquete. Un soldado bien adiestrado era capaz de disparar 4 disparos por minuto.




- - - o - - -

(*) El regimiento fue fundado en junio de 1650 cuando Oliver Cromwell nombró a George Monck para comandar un nuevo modelo de regimiento en el Ejército. El regimiento de a pie de Monk, el 2º o regimiento Coldstream de guardias a pie tenía este nombre desde 1670 en conmemoración de su cruce del río Tweed en Coldstream en 1660, al comienzo de la campaña que terminaría con la restauración del rey Carlos II.(3)

Durante la Revolución francesa y las guerras napoleónicas los Coldstreamers sirvieron en Flandes, Egipto, Copenhague (1807) y en la Península. Constituía junto con los 1st y 3rd Foot Guards (Guardias a pié) las unidades de élite del ejército de Wellington (4). A pesar de las pérdidas en la batalla de Quatre-Bras, la mayoría del 2º batallón de los Coldstream Guards se desplegó el 18 de junio 1815 para defender la granja de Hougoumont, fundamental en el flanco derecho de Wellington en Waterloo (5).


 ________________________________________________________________________________

Fuentes:

(1) http://www.telegraph.co.uk/history/world-war-one/11011316/Military-kit-through-the-ages-from-the-Battle-of-Hastings-to-Helmand.html

(2) http://www.militarymodelling.com/forums/postings.asp?th=54073&p=2

(3) "Waterloo" - Gordon Corrigan - La Esfera de los Libros, SL, 2015

(4) "Wellington's Foot Guards" - Ian Fletcher y William Younghusband - Osprey Series Elite núm. 52, London, 1994

(5) https://www.coldstreamguards.org.uk/histories-of-the-coldstream-guards.html