sábado, 27 de febrero de 2016

Napoleón y Baviera. Relaciones durante el Imperio.

El año pasado se exhibió en Ingolstadt (localidad bávara, a 70 km de Munich) una retrospectiva sobre la relación político-militar entre Napoleón y Baviera durante el reinado del primero. Baviera, por su proximidad y situación estratégica entre Francia y Austria, siempre había basculado en sus simpatías hacia una u otra potencia según sus intereses: ya en la Guerra de Sucesión Española, el elector Maximiliano II Manuel de Baviera había tomado partido por los borbones franceses, con un resultado desastroso aunque fuera restituido posteriormente en su trono por el tratado de Utrecht.


Ya en la época napoleónica, los bávaros pasan a convertirse en aliados de los franceses y seguidamente Baviera se convierte en un reino. El papel de Baviera durante las guerras napoleónicas fue similar al de otros aliados del Emperador: por un lado dió un status superior a la mayoría de sus gobernantes -en la órbita de su corte imperial- mientras que por el otro exigía el correspondiente tributo: materiales, hombres, animales, armas e impedimenta que pasaran a engrosar la maquinaria militar napoleónica, lo que dejó la mayoría de dichos territorios arrasados por los estragos de las campañas militares por el paso constante de los ejércitos de uno u otro bando (Baviera fue un paradigma en ese sentido), por lo que más que relación de aliado-aliado, podemos concluir que la relación efectiva era en realidad la de señor-vasallo.

Parte del contenido de la exposición aún se puede consultar en su página web, citada al final del texto en las referencias. Me hubiera gustado lógicamente asistir pero por desgracia uno aún no tiene el don de la ubicuidad, por lo que me he limitado a traducir el texto lo mejor posible, y compartir con vosotros este Napoleon und Bayern, reflejo de una pequeña pero importante historia de la época napoleónica.        



INTRODUCCION

"A día de hoy, los bávaros tienen sentimientos encontrados acerca de su alianza con Napoleón. Por un lado, los llevó a la catástrofe. Los miles de soldados bávaros, que perdieron la vida sobre todo en Rusia en 1812, no han sido olvidados. Por otro lado, Baviera alcanzó su brillante sueño de gloria militar y la grandeza en la escena internacional. Napoleón llevó a Baviera a la victoria y no a la derrota como Prusia. La alianza con el emperador de Francia trajo consigo para Baviera una corona real, la expansión territorial prácticamente sin cambios hasta nuestros días, y su primera constitución liberal. La Baviera moderna nació en aquellos días - y su "partera" fue Napoleón.

Escudo de Baviera hasta 1807
Fue un parto difícil, sin embargo, lo que implicó un gran sacrificio, especialmente para la población. No sólo los bávaros tenían que proporcionar soldados, sino que el reino mismo también tuvo que soportar el saqueo, la devastación, el hambre y el miedo. Baviera era constantemente atravesada por los ejércitos aliados y sus enemigos en movimiento. Los vestigios de soldados merodeadores, dejaron atrás con bastante frecuencia campos desiertos, establos, graneros y despensas vacios. Dicha imagen todavía se puede encontrar en muchos lugares. Baviera fue también el escenario de batallas entre los ejércitos franceses bajo Napoleón y sus oponentes, principalmente Austria. Lugares como Hohenlinden y Eggmühl pueden dar testimonio de ello. Las batallas dejaban tras de sí miles de muertos y heridos.

La historia termina con los intentos diplomáticos de Baviera para cambiar alianzas justo a tiempo: lejos de la caída estrella de Napoleón y hacia su ex-aliado, Austria. Baviera, a pesar que no tomó parte finalmente en la batalla decisiva contra Napoleón I en la que sufrió una derrota decisiva, la Batalla de las Naciones en Leipzig (octubre de 1813), estuvo del lado de los vencedores. Esto le permitió en el Congreso de Viena poder conservar los territorios que había ganado a través de Napoleón.

Al final de esta etapa, cuyo comienzo fue tan glorioso, Baviera estaba prácticamente en quiebra, la economía estaba devastada, y no se recuperaría de las pérdidas hasta décadas más tarde. Sin embargo, el territorio ampliado, los logros en la política interna y el recuerdo bávaro de esta época perduran: la leyenda de Napoleón à la bavaroise".


NAPOLEON EN BAVIERA

Napoleón a caballo.
"Napoleón, emperador de los franceses, puso pie en suelo bávaro por primera vez el 6 de octubre de 1805. Después de más de diez años de guerra, el pueblo esperaba de él la paz. Sus esperanzas se desvanecieron. A pesar de los muchos acuerdos de armisticio y paz, la época napoleónica fue un período constante de combate.

Fue también un período de reorganización territorial de Europa: El Sacro Imperio Romano de la nación alemana dejó de existir y emergieron nuevos estados soberanos.

La ubicación central de Baviera la convertía en un objeto de deseo tanto para Francia como para Austria. Baviera y Francia fueron aliados durante ocho años a partir del Tratado de Bogenhausen* de 1805 y el Tratado de Ried de 1813 con el que Baviera se alió con Austria.  Los años con Napoleón fueron decisivos para Baviera, ya que entró en la era moderna. Baviera se convirtió en un reino: soberano, con una constitución moderna y un reino unificado.

El precio para la alianza militar con Napoleón fue la muerte de más de 50.000 soldados bávaros en los campos de batalla en Prusia, Rusia y Francia hasta que el Congreso de Viena puso fin a las guerras y marcó el comienzo de una nueva orden.


Entrada triunfal de Napoleón y su ejército


El camino hacia la Alianza
Francia estaba en guerra contra Austria y sus aliados. Las tropas francesas habían estado constantemente en movimiento a través del reino desde 1796. El Palatinado, tierra ancestral de los monarcas bávaros, se había perdido. Baviera y Francia habían establecido relaciones en 1801 y la alianza se forjó cuatro años más tarde con el Tratado de Bogenhausen. El elector de Baviera se convirtió en rey. El precio fue el matrimonio de la hija del rey de Baviera con el hijastro de Napoleón, Eugenio de Beauharnais."

En la estela del emperador
Napoleón avanzó de victoria en victoria. Su nuevo aliado, Baviera, marchó con él en su camino hacia la victoria. Los austriacos fueron barridos de Baviera en el otoño de 1805; Napoleón derrotó los ejércitos rusos y austriacos en Austerlitz el 2 de diciembre de 1805. Prusia sufrió una aplastante derrota contra Napoleón en Jena y Auerstedt el 14 de octubre de 1806. Una vez más, las tropas bávaras estaban del lado victorioso.




Napoleón tenía el poder absoluto. Daba y quitaba al mismo tiempo. Baviera perdió los territorios del Palatinado, en la orilla izquierda del Rin y los ducados de Zweibrücken y Jülich, y tuvo que renunciar a los territorios del Palatinado, en la orilla derecha del Rin a Baden. No obstante, Baviera adquirió dominios eclesiásticos, ciudades imperiales y aldeas en el decreto final de la Diputación imperial de 1.803 años e incrementó su territorio en 5.000 km2 y su población en 113.000 sujetos. En 1808 el Reino de Baviera se extendía desde Kronach en el norte hasta el lago de Garda en el sur, de Vorarlberg en el oeste hasta Passau, en el este.Se habían ganado 17.000 km² y una población de 843.000 sujetos al final de la era napoleónica. A cambio, Napoleón exigió que Baviera se uniese a la Confederación del Rin. Esto mantuvo enteramente ligada Baviera a Francia en temas de asuntos exteriores. En el plano interno, pudo aplicar sus políticas de reforma.

No todo el mundo se contentó 
Napoleón era considerado un agente de la Revolución Francesa. Los monarcas europeos temían los golpes jacobinos; la Iglesia lo veía como el Anticristo. La disolución del Sacro Imperio Romano de la nación alemana dio lugar a circunstancias completamente nuevas. Los monasterios fueron abolidos, la iglesia perdió su poder secular, y las instituciones imperiales dejaron de existir. Napoleón fue polarizante: partidarios y detractores, modernizadores y perdedores competían unos con otros. Las opiniones también estaban divididas en la casa real de Baviera.

El mayor precio: Baviera desangrada
En su alianza con Napoleón, los bávaros disfrutaron de los éxitos militares pero la población pagó un alto precio. Aliados y ejércitos enemigos habían estado en constante movimiento a través del reino desde el estallido de las guerras revolucionarias francesas. Dejaron atrás un rastro de devastación. Requisiciones y saqueos, destrozos y los campos y los paisajes devastados dominaban la vida cotidiana. El reino estaba arruinado económicamente y sus sujetos se encontraban en circunstancias desgraciadas. La población sufrieron hambre y enfermedades y las mujeres particularmente eran  a menudo violaciones. Las epidemias del ganado aumentaron las dificultades. Los soldados liberados marcharon a través de Baviera, incluso después del Congreso de Viena en 1815. En total, la población tuvo que soportar veinte años de guerra.

Todo para el Ejército
En caso de guerra, Baviera tenía que proporcionar a Napoleón un contingente de soldados. La alianza fue invocada por primera vez en 1805, seguida por las campañas contra Prusia y Rusia en 1806-1807, contra Austria en 1809, contra Rusia de nuevo en 1812 y contra la coalición de Prusia y Rusia, una vez más en la primavera de 1813.
Los soldados tenían que ser reclutados, entrenados y equipados. La reforma del ejército de 1804-1805 fue un intento de satisfacer dichas demandas. Los mercenarios pagados se convirtieron en soldados que habían jurado lealtad al rey y al país. El rey era el comandante en jefe.Se introdujo el servicio militar universal, aunque con numerosas excepciones. La progresión en el ejército estaba relacionada con el rendimiento. Las nuevas Órdenes y decoraciones forjaron la unión entre los soldados y soberano. El rey fundó la Orden Militar de Maximiliano José el 1 de marzo de 1806.


Maximiliano de Baviera

Grietas en la Alianza
Las primeras grietas entre la alianza entre Napoleón y Baviera aparecieron en 1809. Austria inició una nueva guerra contra Francia. Una rebelión en el entonces Tirol bávaro maniató a las tropas bávaras y francesas. Napoleón experimentó su primera derrota: perdió la batalla de Aspern-Essling. Pero se impuso más tarde a Austria una vez más en Wagram. La ayuda vino en el último minuto cuando los bávaros al mando del general Wrede llegaron. No fue una victoria brillante. Sin embargo Napoleón la aprovechó en gran medida: se casó con la hija del emperador María Luisa -el emperador de Austria se convirtió de esta manera en su cuñado. Cuando esta unión trajo un heredero, Napoleón se encontraba en su momento dinástico más alto. Baviera perdió casi toda su influencia territorial y familiar, con lo que también llevó al fin del ascenso de Baviera. Preservar sus logros y mantener su posición en la estructura de poder europea se convirtió en la nueva tarea en cuestión.

Uniforme de husar y manto de caballo

La catástrofe rusa
El 24 de junio de 1812, Napoleón cruzó el río Niemen entre la frontera de Polonia y Rusia, con 450.000 soldados. Más de 30.000 soldados bávaros eran miembros de este ejército, la hasta entonces formación militar más grande en la historia. Muy pocos de ellos sobrevivieron. La mayoría perdieron sus vidas por el hambre, la sed, la enfermedad, el calor y frío extremos. Los caballos, esenciales para la guerra de aquellos días, no toleraban el forraje verde y perecieron por cientos de miles. El suministro de alimentos para los seres humanos y los piensos para los animales fue catastrófico.

En agosto, los bávaros lucharon en su primera batalla cerca de Polotsk. Poco más de 9000 soldados eran aptos para la lucha. La victoria fue muy controvertida y Polotsk se convirtió en una "tumba bávara". La caballería bávara bajo el mando de Eugène de Beauharnais se desplazó con Napoleón a Moscú. Tomaron parte en la sangrienta batalla de Borodino el 7 de septiembre, donde el ejército tuvo grandes bajas. En Moscú, Napoleón esperaba para un acuerdo de paz con el zar. Alejandro I se negó a parlamentar en absoluto. A finales de año, Napoleón se retiró de Moscú; Su ejército quedó atrapado en el invierno ruso. El cruce del Berezina se convirtió en una lucha por la vida y la muerte. Con todo, menos de 3.000 soldados bávaros sobrevivieron a la invasión de Rusia.

¡Adios Napoleón!
Baviera tenía que reorientarse [Nota tr.: una manera fina de decir que tenía que mirar por sus intereses]  después de la desastrosa invasión de Napoleón a Rusia. El 8 de octubre de 1813 el general Wrede firmó el Tratado de Ried, terminando así la alianza de Baviera con Francia. Desde entonces el General Wrede comandó al ejército austríaco-bávaro. Cerca de Hanau, se enfrentó a su antiguo comandante en jefe, en retirada después de la Batalla de las Naciones, en Leipzig. Wrede luchó contra Napoleón, lo que demuestra que Baviera había sellado su nueva alianza**.

Europa se levantó contra Napoleón. Los aliados lanzaron su campaña contra Francia en 1813. Las tropas bávaras lucharon en Brienne, Bar-sur-Aube y Arcis-sur-Aube. El ejército aliado entró en París el 2 de abril 1814. Las potencias vencedoras trataron de reorganizar Europa. Baviera tuvo que defender su posición en el Congreso de Viena en 1815. Tuvo éxito: Baviera conservó su territorio soberano pero el reino se encontraba devastado económicamente. Las cargas de la guerra, el impacto del sistema continental, y los tiempos turbulentos habían dado lugar a una disminución de la agricultura y el comercio. La mala cosecha de 1816 hizo el resto.

En la etapa de los Cien días, Baviera proporcionó 60.000 hombres, su ejército más fuerte hasta entonces para la lucha contra Napoleón. El ejército bávaro, sin embargo, no tomó parte en la batalla misma.

La leyenda bávara de Napoleón
El recuerdo de la época napoleónica en Baviera es ambivalente. Baviera tenía que agradecer al victorioso Napoleón su ascensión a reino y su transformación en un estado moderno. Después de la derrota Baviera le debía todo ello al hombre vencido. El comienzo del apogeo de Prusia comenzó con la caída de Napoleón en 1813. El de Bavaria terminó. El movimiento nacional prusiano-alemán vió a Napoleón como un desastre. Prusia llegó a ser considerado como el liberador de Alemania de Napoleón.

Busto del Emperador y el ya icónico cuadro de Jacques-Louis David.
Baviera intentó forjar su alianza con Napoleón desde una perspectiva diferente. El coronado príncipe y el futuro rey Luis de Baviera interpretó la participación del ejército en la invasión de Rusia como un sacrificio por la patria. El obelisco que construyó en Munich conmemora a los "treinta mil bávaros que encontraron su muerte en la guerra rusa" y puntualiza "Ellos también murieron para liberar a la patria.". El Rey Luis I dedicó el Salón de la Liberación en Kelheim a la victoria de los alemanes sobre Napoleón. La ceremonia de inauguración tuvo lugar el 18 de octubre de 1863, en el cincuenta aniversario de la Batalla de las Naciones en Leipzig.

Los veteranos cultivaron la leyenda de Napoleón como gran comandante militar. Aunque la guerra no se había olvidado, los veteranos proclamaron con orgullo su participación."



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(*) Después de repetidas amenazas de Austria, se iniciaron las negociaciones para una alianza entre Francia y Baviera en el Tratado secreto de Bogenhausen, que era un suburbio de la ciudad de Munich, que finalizaron el 25 de agosto de 1805. Napoleón garantizaba  a Baviera el mantenimiento de sus considerables ganancias territoriales en Franconia y Suabia. Por otra parte, el emperador francés manifestó que trabajaría para un razonable aumento adicional de territorio a favor de los electores. Ambas partes debían proporcionarse asistencia militar entre sí en caso de futuros conflictos. Para este propósito Napoleón contribuiría con 100.000 soldados y Maximiliano José IV con 20.000 hombres, que debían estar disponibles, en caso de alianza, bajo mando francés. También se determinó que Baviera no podía concluir una paz separada con el enemigo y Napoleón debía contribuir económicamente mientras sus soldados estuvieran en territorio de Baviera.

(**) Wrede no pudo detener a Napoleón en Hanau, por lo que poco después llevó al Emperador a declarar, no sin cierta sorna, que había hecho noble a Wrede, pero que no había podido hacerlo general.
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Fuentes:

- https://es.wikipedia.org/wiki/Maximiliano_II_Manuel_de_Baviera
- http://www.hdbg.eu/koenigreich/web/index.php/ereignisse/index/herrscher_id/1/id/34
- http://www.hdbg.de/napoleon/napoleon_themen_en.php
- https://www.hdbg.eu/koenigreich/web/index.php/objekte/index/id/281

Imágenes:
https://www.youtube.com/watch?v=MdrWA201eHM : Napoleon und Bayern: Landesausstellung in Ingolstadt | Schwaben & Altbayern | BR
- http://www.hdbg.de/napoleon/napoleon_themen_en.php

sábado, 20 de febrero de 2016

Unas cocheras para una fiesta, o el Baile de la Duquesa de Richmond (15 de junio 1815)


Quizás uno de los bailes más famosos del calendario social de todo el siglo XIX, el Baile de la Duquesa de Richmond ganó aún más importancia que cuantos se habían celebrado hasta la fecha, por el momento histórico en que se produjo y por vivir la presencia del glamour de la época y la noticia de la invasión de Napoleón -en una de sus maniobras más famosas- y que, por una parte, cayó como un rayo sobre los asistentes y por otra fue toda una demostración que el genio militar del Emperador aún seguía muy vivo. 


BRUSELAS EN 1815

Napoleón había escapado de su exilio en Elba y volvía a ostentar el poder en una Francia que hacía escasos meses volvía a ser un reino gobernado por un monarca de la casa Borbón, Luis XVIII. La noticia de la huida del corso había llegado a la capital belga, Bruselas, el 11 de marzo. Desde mayo, los británicos, belga-holandeses y sus aliados prusianos se habían estado reuniendo y coordinando sus fuerzas cerca de la frontera francesa, listas para una acción defensiva a corto plazo o la invasión de Francia a  medio plazo, cuando el resto de fuerzas aliadas -sobretodo austriacas y rusas- estuvieran desplegadas.

El Duque de Wellington y el Mariscal Blücher creían que sus fuerzas combinadas eran suficientes para repeler un ataque francés, y a mediados de junio, el Duque en particular daba poco crédito a la inteligencia proveniente de Mons que informaba que los franceses habían concentrado más de 100.000 hombres en la frontera entre Maubeauge y Philippeville para una invasión.

Durante la primera quincena de junio de 1815 Bruselas era un floreciente centro social. Junto con los opulentos oficiales que formaban el ejército de Wellington, la metrópoli estaba repleta de aristócratas turistas británicos y emigrados realistas franceses. Las fiestas se celebraban casi todas las noches y los eventos sociales dominaban las agendas, pero debajo de esta fachada de jovialidad había una profunda ansiedad. Los rumores circulaban constantemente por toda la ciudad. La invasión de Napoleón no era sólo era temida por los emigrados, sino también por parte de la población local que había apoyado el nuevo régimen en los Países Bajos, o por simplemente aquellos que eran conocidos por confraternizar con los británicos.

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El Duque de Wellington
 Un dia, mientras se encontraba en el parque de Bruselas, el periodista Thomas Creevey interrogó al Duque acerca de sus planes. “Por Dios”, dijo Wellington, “pienso que Blücher y yo podemos hacerlo”.
 

“¿Usted calcula que habrá alguna deserción en el ejército de Bonaparte?, preguntó Creevey.

“Ni un solo hombre…”, contestó el Duque, “…desde el Coronel hasta el soldado en un regimiento –ambos inclusive-. Podemos atraer a un mariscal o dos, pero no valen el esfuerzo". Entonces Wellington se fijó en un soldado distraido en el parque, mirando las estatuas. “Allí…”, dijo señalando a Creevey el soldado, “todo depende de ese sujeto, si podremos hacerlo o no. Deme suficientes de ellos, y yo estaré seguro.”



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Una nueva ola de rumores estaba haciendo su recorrido por Bruselas desde la tarde del 14 de junio, pero como tantas otras historias sin fundamento que se habían comentado durante las últimas semanas, no todo el mundo se tomó los actuales en serio.


EL BAILE DE LA DUQUESA

La Duquesa de Richmond
Charlotte, Duquesa de Richmond, era una mujer de sociedad que ya había presidido varios bailes anteriormente, y estaba decidida a celebrar un último baile mientras fuera posible antes que el ejército se marchara. Buscando al Duque de Wellington, que estaba implicado en muchos de los bailes y cenas que se celebraban en la ciudad casi todas las noches, le preguntó en un momento dado -en el más puro estilo regencia de Jane Austen- si podría celebrar un baile a pesar del evidente estado de tensión existente. No preguntó por ningún secreto o razón, sólo si podría dar el baile. El Duque respondió: "Duquesa, puede celebrar su baile sin ningún temor a su interrupción. " La duquesa decidió el jueves dia 15 de junio como fecha para el baile. Cualquier crítica sobre Wellington por el hecho que tendría que haber prestado más atención a las tropas francesas en lugar de acudir a un baile fue desechada con el argumento de que era importante mostrar a los ciudadanos de Bruselas que no había necesidad de que les entrara el pánico, teniendo también en cuenta que había numerosos simpatizantes bonapartistas en la capital.

La duquesa de Richmond sabía cómo hacer las cosas debidamente, y se unió a dos oficiales del 7º de Húsares para entregar personalmente sus invitaciones a los oficiales de la caballería cuando Lord Uxbridge pasab su día de campo en Grammont. A pesar de los rumores de que el ejército se preparaba para marchar, nadie podía estar seguro de nada, excepto que el día 15 la Duquesa de Richmond estaría dando un baile muy selecto y privado en su casa.


Plano de Bruselas remarcando en un circulo rojo rojo la zona de la rue
Blanchisserie (la calle aún existe) donde se celebró el baile de la Duquesa.
Imagen cedida con la amable autorización  de Josh, de Adventures in Historyland blog.


El Baile de la Duquesa de Richmond, tal como ésta había previsto y la historia nos ha transmitido se celebró finalmente en Bruselas el 15 de junio de 1815, la noche anterior a la batalla de Quatre Bras. El marido de la duquesa, Charles Lennox, 4º duque de Richmond y Lennox, estaba al mando de una fuerza de reserva en Bruselas que protegía la ciudad en caso de que Napoleón se presentara para invadirla.

En el momento del Baile, no quedó ninguna constancia escrita de donde se celebró exactamente. No era parte de la propiedad principal que el Duque de Richmond había alquilado en la rue des Cendres, sino un edificio destinado a cocheras, de unas dimensiones de 36x17m, que daba a la propiedad y que tenía su dirección en la siguiente calle, el número 23 de la rue de la Blanchisserie.



Plano en planta del edificio con indicación de la zona del estudio donde Wellington conferenció con sus oficiales. 


Las cocheras se habían convertido en un “palacio resplandeciente con el papel pintado de color rosa, ricas colgaduras semejando a las tiendas de campaña en los colores reales carmesí, oro y negro... el fomento de la moral, el deber, la comodidad -todos ellos- jugaron un papel importante para conseguir la presencia de Wellington en el baile.” (Longford).


Ciertamente el baile pretendió ser un acontecimiento brillante -socialmente hablando- y con la excepción de tres generales, prácticamente todos los altos mandos y oficiales del ejército de Wellington concurrieron al mismo. Entre los asistentes se encontraban el Príncipe de Orange (futuro rey Guillermo II de Holanda), el Duque de Brunswick (que cayó al dia siguiente en Quatre Bras), el Príncipe de Nassau, los Earls de Conyngham, Lord Uxbridge (comandante de la caballería británica), Portarlington y March, así como veintidós coroneles, dieciséis condes y condesas, un gran número de pares y paresas y un total de veintidós personas que portaban el título de "honorable", denotando al hijo de un par. Destacar que entre la lista de invitados también se hallaba un viejo conocido del Duque, el General Miguel de Álava, que acudió en calidad de embajador español en La Haya, en la corte del rey Guillermo I de Holanda.


"The Duchess of Richmond's Ball", pintura por Robert Alexander Hillingford.

Si el baile fue una velada romántica es una opinión bastante cuestionable, pues de entre las 224 personalidades invitadas, sólo 55 eran mujeres, de las cuales menos de una docena estaban solteras en ese momento.
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Waterloo (1970), de Sergei Bondarchuk. - Dino de Laurentiis Cinematografica / Mosfilm

"Recuerdo muy bien a los Gordon Highlanders bailando en el baile. Mi madre pensó que sería de interés para los extranjeros el verlos, lo que hizo. Recuerdo haber oído que algunos de los pobres hombres que bailaban en nuestra casa murieron en Waterloo. Había bastante gente para mirar a los bailarines escoceses" (Lady Louisa, hija de la Duquesa)
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Según Andrew Roberts1, la falta de presciencia de muchos de los que asistieron al baile aquella noche es un hecho. Los rumores eran numerosos, no menos cuando el Duque se retiró del baile para reunirse con sus oficiales en el estudio de la casa de los Richmond. Para el momento en que el baile había comenzado, sin embargo, Wellington había recibido noticias definitivas de los prusianos que confirmaban el hecho que Napoleón había cruzado la frontera. En definitiva, mientras Napoleón dormía en Charleroi, a tan sólo 50 kilómetros de Bruselas, Wellington y sus oficiales se entretenían en el baile, pero sigamos los acontecimientos cronológicamente.


EL OTRO "BAILE"

Durante el transcurso del 15 de junio de 1815 se sucedieron los siguientes acontecimientos:


03:00 h. – El ala izquierda del Ejército Francés cruza el Río Sambre y toma contacto con avanzadillas prusianas en Lobbes y Thuin.

05:00 h. – El Príncipe heredero de Orange-Nassau visita St. Symphorien. Encontrando todo en calma, regresa a Braine-le-Comte y desde allí a Bruselas.

11:00 h. – Charleroi es capturada por los franceses. Napoleón ordena al Mariscal Grouchy y al Conde Vandamme que cojan la carretera de Sombreffe hasta Fleurus, mientras el Conde Reille marcha en dirección norte hacia Bruselas.

12:00 h. – El barón Constant-Rebècque en Braine-le-Comte recibe noticias desde Mons que los prusianos han sido atacados y envía un comunicado a Bruselas.

15:00 h. – El Príncipe de Orange-Nassau informa al Duque de Wellington de sus informaciones mientras se encuentran comiendo. Las informaciones son corroboradas por el oficial prusiano de enlace, von Müffling.

15:30 h. – El Mariscal Ney y su edecán llegan a Charleroi y, para su sorpresa, Napoleón le nombra comandante del Ala Izquierda del ejército.

18:00 h. – En Bruselas, el Duque de Wellington envía órdenes para la reunión de las tropas aliadas en sus respectivos cuarteles.

20:00 h. – La 2ª división holandesa se concentra en Quatre Bras, y el Barón Perponcher-Selnitsky envía noticias de la presencia del enemigo al Barón Constant-Rebècque, en Braine-le-Comte.

"Las noticias llegan al Baile", según C.J. Stadler. Un dramático pero bastante inexacto retrato de los hechos. Se muestra a Müffling entregando las noticias del encuentro en Quatre Bras cuando en realidad el mensajero fue Webster. Blücher, que se encontraba en Sombreffe, también aparece en el baile de la Duquesa.
22:00 h. - El Barón Constant-Rebècque es informado del avance francés y casi de inmediato recibe las órdenes de Wellington, de las que prescinde. Envía al teniente Henry Webster a Bruselas con detalles del verdadero estado de la situación.

23:00 h. – Poco después de las 11:00 h de la noche, el Duque de Wellington hace su entrada en el baile.

23:30 h. – El Duque de Wellington recibe confirmación de las avanzadas prusianas en Mons del ataque francés y redacta órdenes suplementarias para el ejército aliado, mientras se encuentra atendiendo el baile de la Duquesa de Richmond.

00:00 h. – Henry Webster llega a Bruselas antes de la medianoche, y se dirige a la residencia de los Richmond, donde entrega las noticias del ataque francés sobre Quatre Bras al Duque.

00:30 h. –El Duque abandona el baile. (Otras fuentes hablan de algún momento entre las 02:00 h. y las 03:00 h).


Como testimonio final, un fragmento de los recuerdos de Lady de Ros, con respecto a sus sentimientos y vivencias en los instantes finales del baile:

"Cuando el duque [de Wellington] llegó, más tarde, en el baile, yo estaba bailando, pero me acerqué a él para preguntarle acerca de los rumores. Dijo con gravedad: "Sí, están en lo cierto. Saldremos por la mañana". Esta terrible noticia se circuló inmediatamente, y si bien algunos de los oficiales salieron a toda prisa, otros permanecieron en el baile, y no tuvieron tiempo para cambiarse de ropa, pues lucharon en traje de noche. Fui con mi hermano mayor (edecán para el Príncipe de Orange) a su casa, que se situaba en nuestro jardín para que le ayudará a hacer las maletas, tras lo cual regresamos al salón de baile, donde encontramos algunas jóvenes enérgicas y sin corazón que aún bailaban. He oído después que se había dicho que "las Damas Lennox estaban bien, y no hicieron los honores del baile bien" ...

Fue una noche terrible, despidiendo a amigos y conocidos, muchos de los cuales nunca se volvieron a ver. El duque de Brunswick, que se despidió de mí en la antesala contigua a la sala de baile, me hizo un comentario con respecto a los Brunswickers asegurándose de distinguirse después de "el honor" que les había hecho por haber acompañado al Duque de Wellington a su revista! Los recuerdos que me provoca el pobre Lord Hay, un joven gallardo feliz, lleno de ardor militar, a quien conocía muy bien por su deleite ante la idea de entrar en acción, y de todos los honores que iba a ganar; y la primera noticia que tuvimos el día 16 era que él y el duque de Brunswick fueron muertos.... (Georgiana, Dowager Lady de Ros, hija de la Duquesa)



Bruselas, la madrugada del 16 de junio 1815, por Robert Alexander Hillingford.


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Fuentes:

1- “Waterloo. June 18, 1815. The battle for modern Europe” – Andrew Roberts, HarpersCollins e-book
2- “Napoléon Wellington. Destins croisés. Shared destinies” – Musée Wellington-Waterloo, 2015
3- “Waterloo 1815 (1) Quatre Bras” – John Franklin – Campaign, 276 – www.ospreypublishing.com
4- "1815. The Waterloo campaign. Wellington, his German Allies and the Battles of Ligny and Quatre Bras" - Peter Hofschröer - Greenhill Books, 1998 
5- http://www.dorb.be/duchess-of-richmonds-ball-history/
6- https://en.wikipedia.org/wiki/Duchess_of_Richmond's_ball
7- http://www.historic-uk.com/HistoryUK/HistoryofBritain/The-Duchess-of-Richmonds-Ball/
8- http://waterloo200.org/200-object/brown-silk-dress/
9- http://www.prisonersofeternity.co.uk/the-duchess-of-richmonds-ball/
10- https://adventuresinhistoryland.wordpress.com/tag/duchess-of-richmonds-ball/


Imágenes:

1. Wellington. By Thomas Lawrence - English Heritage Imageshttp://artcontrarian.blogspot.ca/2013_01_01_archive.htmlhttps://alaintruong2014.wordpress.com/category/exhibitions/#post-15968 image, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15339542
2. Plano de Bruselas. Adventures in Historyland wordpress blog.
3- Plano en planta. By The Honourable Mrs J. R. Swinton - Derived from File:Waterloo Ball v1.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=44775754
4- By Robert Alexander Hillingford - painting "The Duchess of Richmond's Ball" in Goodwood House the family seat of the Dukes of Richmond, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11549854
5- Busto. By Joseph Nollekens - Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=20030494
6- Summoned to Waterloo: Brussels, dawn of June 16, 1815 by Robert Alexander Hillingford -- depicts revellers leaving the Duchess of Richmond's ball as soldiers march out of Brussels to war. By Robert Alexander Hillingford (died 1904) - http://www.prisonersofeternity.co.uk/the-duchess-of-richmonds-ball/, Domini públic, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38797303

viernes, 12 de febrero de 2016

El "Grand Quartier-General Imperial" (y IV)

Esta semana os traemos nuestra última entrada dedicada al "Grand Quartier-General Imperial" de Napoleón. Mostraremos como se configuraban los "pequeños" Estados Mayores, es decir, a nivel de Cuerpo de ejército, división y brigada y asimismo como se articulaba la seguridad de los Estados Mayores.  


ESTADOS MAYORES SUBORDINADOS

Los estados mayores subordinados eran versiones menores del Grand Quartier-General, volviéndose más simples a medida que descendían en importancia en el organigrama militar.




El Estado mayor administrativo del Cuerpo de ejército estaba compuesto por un inspecteur aux revues, un commisaire-ordonnateur, dos commisaires-ordinaires, un oficial médico senior, un oficial pagador y "directores" para los alimentos, el forraje y el servicio postal. Los mariscales a menudo tenían uno o más secretarios personales para ayudar con el trabajo administrativo.

El Estado mayor administrativo de una división estaba compuesto por un sous-inspecteur des revues, un commisaire-ordinaire y sus asistentes.



LA SEGURIDAD DE  LOS ESTADOS MAYORES

Los Estados mayores necesitaban un servicio de seguridad que estaba formado por destacamentos de tropas combatientes. El 25 de abril de 1792, el gobierno francés autorizó mediante un Decreto una pequeña compañía de "Guías" (Guides) para cada uno de sus ejércitos.  La Asamblea Nacional decretó que:


El uniforme de los Guías de Estado  Mayor 
fue ideado mediante Ordenanza. El 
uniforme gris más bien austero con la 
moda de 1786 tiene distintivos de color 
verde oscuro. Los equipos, armas y 
guarnicionería se remontan a la caballería
ligera de 1792.

Artículo 1. - Se formará una compañía de Guías para cada uno de los tres grandes ejércitos creados en diciembre de 1991: el Ejército del Rin, el Ejército del Centro y el Ejército el Norte.

Artículo 2.- Esta compañía consistirá en un capitán, un teniente, un marechal-des-logis, dos brigadieres y 16 Guías.

Artículo 3.-  Cuando sean presentados por sus generales, los oficiales, suboficiales y Guías serán nombrados por el Rey y se les darán comisiones especiales para el servicio en las guías hasta que los números se reduzcan  en los ejércitos en tiempos de paz. 
Los oficiales y soldados en servicio activo podran conservar su empleo en sus respectivos Cuerpos. Serán libres de volver a sus Cuerpos o retirarse después de la guerra.

Artículo 5.- El Ejecutivo decidirá el uniforme y equipamiento de esta unidad en una serie de reglamentos que serán publicados cuando la unidad sea creada.


Normalmente estaban organizados como caballería ligera y al mismo tiempo eran una pequeña y selecta fuerza de choque que podía utilizarse en momentos de crisis en las batallas.

Los uniformes de los guías eran producto de los gustos del comandante al mando, lo que en algunos casos llevó a casos como los de los Guías del general Pichegru, cuyo uniforme amarillo brillante, llevó a apodarlos por parte del resto del ejército como "los canarios".

Los cometidos de los guías eran la seguridad personal del comandante al mando, sus cuarteles y equipajes; control del tránsito y de los soldados rezagados y extraviados; reconocimientos en cortas distancias y el servicio de correo.


Trompeta de Guías de Bernadotte 1807.

Con el tiempo las unidades de guías fueron decreciendo en efectividad y disciplina, lo que llevó a Napoleón a organizar en 1796 una unidad de 200 jinetes, temerarios, bien montados, bravos y escogidos (hombres y caballos). Bajo el mando capaz del capitán Jean Bessières, famoso por su coraje, liderazgo y disciplina, fueron el embrión de los futuros Chasseurs à Cheval de la Guardia Imperial.
Cuando llegó a Primer cónsul, Napoleón disolvió a los Guías. Su lealtad en muchos casos era más afín al general que los mandaba que a su gobierno y algunos de los generales eran inquietos y envidiosos. En su lugar, cada ejército formaría una fuerte compañía de dragones (166 oficiales y jinetes) bajo el título de "Guardias del General en jefe". Los antiguos miembros de los Guías podían ser aceptados, pero para evitarse problemas, Napoleón escogía a sus oficiales.

En el período 1805-06, Napoleón autorizó a cada mariscal que tomara la compañía de élite de un regimiento de caballería como su escolta.
      


Como punto final a esta mini-serie os adjuntamos el organigrama completo del "Grand Quartier-General Imperial:









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Fuentes:
1- "Swords around a throne"- John R. Elting, Da Capo Press, U.S.A., 1997
2- "Guides&Guards of commanding generals and headquarters 1792-1815" - Didier Davin and André Jouineau, Histoire & Collections, 2011

Imágenes:
- "Guides&Guards of commanding generals and headquarters 1792-1815" - Didier Davin and André Jouineau, Histoire & Collections, 2011