viernes, 29 de julio de 2016

El Museo Histórico Militar de Burgos

Palacio de la Capitanía - Burgos (2)
Durante el pasado mes de junio y aprovechando nuestra estancia en Burgos -que ya os narramos en su momento-  realizamos una visita al Museo Histórico Militar de Burgos, que desde el año 2014 se trasladó del acuartelamiento "Diego Porcelos" a su emplazamiento actual en los locales del Palacio de la antigua Capitanía General, en la Plaza de Alonso Martínez.

La construcción del edifio se completó en tres años acabándose de construir en el año 1907 por el arquitecto  Saturnino Martínez Ruiz, y fue recepcionado por el Ayuntamiento de la cudad el 10 de agosto, que lo alquiló a su vez al Ejército. Fue escenario de la constitución de la Junta de Defensa Nacional en 1936 y desde este edificio se realizó la emisión del último parte de guerra por el que finalizó la Guerra Civil española.

La exposición permanente del museo se reparte en cinco espacios: “Burgos, plaza Militar”, “La Vida Militar“, “El Ejército en Burgos”, “Acciones de Guerra” y “Banderas”. En el momento de nuestra presencia en el mismo tambien se alojaba una exposición temporal bajo el título "Los Regimientos de Fuerzas Pesadas 1535-2016", que se mostraba el hall de entrada y en el Salón del Trono.

Asimismo agradecer al amigo Jordi, compañero de viajes y fatigas, que nos haya cedido amablemente parte de las instantáneas que realizó.






SALÓN DEL TRONO

Accediendo a la primera planta por la escalera principal pudimos contemplar parte de la exposición temporal, con una muestra de las banderas históricas de los regimientos pesados, junto con algunos de sus uniformes, que podían contemplarse a través de reproducciones o bien a través de cuadros del conocido pintor Augusto Ferrer-Dalmau.    


Reproducción del cuadro de la rendición de Bailén al final de la escalinata.


Munición y botones recogidos en el campo de Bailén.



Uniformes de época y dos cuadros de Agusto Ferrer-Dalmau expuestos.



Defensa de Gerona - Ferrer Dalmau
El Gran sitio de Gerona comenzó a primeros de mayo de 1809 y se prolongaría hasta el mes de diciembre cuando tras la imposibilidad de recibir refuerzos y provisiones, la plaza capituló ante las tropas francesas.

Durante el asedio, el Regimiento "Saboya" realizó varios convoyes de suministros que resultaron vitales para el mantenimiento de la plaza. Finalizando el mes de junio se le ordenó ingresar en la plaza de Gerona para reforzar su defensa, cosa que el Regimiento hizo, atravesando las líneas francesas gracias a un ataque conb la bayoneta calada abriéndose paso hacia la sitiada Gerona.











Ferrer Dalmau
El 19 de julio de 1808 el Regimiento "Córdoba" integrado en la 3ª División del Ejército del General Castaños contribuyó decisivamente a la derrota del Ejército Francés del General Dupont completando su cerco e impidiendo su repliegue a través del arroyo del Rumblar.

Tras resultar vencedor en Bailén, el Regimiento "La Reina" partió hacia el norte para detener el previsible avance de un nuevo Ejército Francés, esta vez al mando del propio Emperador.

No lo conseguirá, arrollado el Ejército de Andalucia al mando del General Castaños en la batalla de Tudela, se replegará a la ciudad de Zaragoza donde junto a los ciudadanos de Zaragoza darán un ejemplo de determinación y heroismo hasta su capitulación en febrero de 1809. 




Uniforme de Oficial del Regimiento Asturias - 1808 Expedición a Dinamarca del Marqués de la Romana.
 
Detalle de las charreteras del uniforme.


Detalle del botón.

Detalla del cierre del cinturón, con las dos cabezas de león.

Uniforme de artillero. Brigada de art. a caballo - 1808

Cuello con la granada y los botones de la chaqueta.





Antes de la introducción de la actual Enseña Nacional las banderas eran de dos tipos: la del primer batallón, o "coronela", y la de los restantes batallones, o "batallonas". Ambas eran de tafetán blanco y de dimensiones variables. La coronela lucía en su centro un gran escudo real completo y en las esquinas cuatro escudetes con el escudo regimental.

Por el contrario, las banderas batallonas solo disponían de una gran cruz de Borgoña roja en forma de aspa rematada en sus extremos con los escudetes regimentales.

Los estandartes de Caballería y Artillería eran de tamaño más pequeño y de diseños más variados, aunque lo normal es que portasen las armas reales y el escudo del Regimiento.












MUSEO MILITAR


Hall de entrada - Juramento de las tropas de la Romana (por Manuel Castellano). Museo del Ejército (Toledo)










Maqueta del Castillo de Burgos, por Jose A. Yarto Nebreda. S.XX. Excelente maqueta realizada con madera y escayola y finalmente pintada.


Cuadro de El Empecinado.
Fusil de avancarga de chispa con bayoneta y proyectiles hallados en el Castillo de Burgos. Acero y madera; Calibre: 17 mm; Longitud del ánima: 1095mm; Peso: 4,1890 Kg; Año: 1807




Cañón francés. Bronce 85 mm; longitud de ánima: 1460 mm; Fonderie Nationale de Valence (Francia), 1794
Delfines y muñón en el cuerpo central.


Inscripción con la leyenda: Liberté Egalité.
 

Mortero Napoleónico "Le Thim". Bronce; Calibre:169 mm; Longitud de ánima: 210 mm; Fundición francesa, 1808



Inscripción "Le Thim" y la cifra imperial.






Dolmán de Brigadier de Húsares y Cruz Laureada de San Fernando de "El Cura Merino". Lana, algodón y metal, siglo XIX


El sacerdote Jerónimo Merino y Cob, célebre guerrillero en la Guerra de la Independencia, nació en Villoviado, Burgos, en 1769. Murió en 1844 y está enterrado en Lerma, Burgos.




NOTA: Los textos están extraídos en su mayoría de las definiciones de las piezas museísticas.

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Fuentes:

1) - http://www.ejercito.mde.es/unidades/Madrid/ihycm/Museos/burgos.html
2) - Tríptico del Museo
3) - https://burgospedia1.wordpress.com/2012/05/14/palacio-de-capitania-de-burgos/

sábado, 23 de julio de 2016

El Mariscal Blücher, o Marschall Vorwärts (II)

Seguimos con la cronología y vida del "Mariscal Adelante" a partir del año 1806, una de las etapas más negras de la historia de Prusia, pero que significó también el comienzo de su lenta recuperación y de la revancha que se produciría en los campos de batalla en los años venideros. Pero, ¿qué opinaban los franceses de Blücher, y más concretamente Napoleón?. Según el Emperador: "Este es un excelente soldado, un buen sableador. Es como un toro que cierra los ojos y se precipita adelante sin ver ningún peligro. Es obstinado, infatigable, nada teme, y muy afecto a su país; pero como General no tiene talentos.". Blücher por su parte, todo lo contrario: odiaba a Napoleón con todas sus fuerzas (no sólo él, también otros mandos prusianos como Gneisenau), sentimiento que se extendía a otros estamentos de la sociedad. El porqué de tal sentimiento entre las dos naciones no es fácil de explicar  aunque podría achacarse por una parte en la inicial confianza y soberbia prusiana1 que aún se creía militarmente en los tiempos del gran Federico y por la otra en en la actitud de Napoleón hacia los vencidos prusianos en 1806 y en su trato posterior2.


Muerte de Luis de Prusia, sobrino del rey,  en el combate de Saalfeld al comienzo de la campaña de 1806. Un negro presagio, preludio de la actuación del ejército prusiano durante la campaña (a)  


CRONOLOGÍA (Cont.)

1806 - Federico Guillermo III desmoviliza a su ejército y a mediados de febrero Blücher retorna a Münster. Prusia permanece sola y sin aliados, y coloca a su ejército en estado de retiro, en parte por cuestiones económicas. Lo que provoca que acepte todas las demandas de Napoleón en el tratado de Paris que se firma el 15 de febrero. El 12 de julio Napoleón anuncia la creación de la Confederación del Rín. Blücher destaca tropas en Essen, parte de su área de influencia, pero el rey le ordena que las retire por las quejas de Napoleón. Westphalia parece el próximo objetivo de Napoleón. Blücher envía explosivas cartas a Berlín: no esconde sus opiniones, que son reportadas también a Napoleón por los espías franceses. Sus patrullas informaron el 25 de julio que 7000 soldados franceses habían llegado a Wesel y que se había construido un puente de pontones en ese punto del Rín. El 30 de julio Blücher informaba a Berlin que 6.000 hombres se habían desplazado a Wesel y que se esperaban más tropas.

Entonces Federico Guillermo ordenó la total mobilización de las tropas y la entrada en el estado de guerra. La manera de hacerlo fue la decisión más desastrosa de su reinado y quizás la etapa más oscura de la turbulenta historia de Prusia. Casi la mitad del ejército prusiano está compuesto de mercenarios extranjeros a los cuales les faltaba cualquier motivo patriótico para luchar. Varios departamentos gubernamentales no se implicaron en hacer reformas y competían entre ellos por cuotas de poder. Bajando en el escalafón, muchos de los altos oficiales eran viejos, ineficientes y con rivalidades entre ellos. Las deficiencias se mostraron nada más empezar las tropas su marcha. El 13 de septiembre las tropas prusianas entraban en Sajonia y Napoleón lo consideró una declaración de guerra. La Grande Armée empezó a marchar desde Munich y hacia el 3 de octubre las tropas francesas se desplegaban entre Königshofen, Kronach y Würzburg.

Al comienzo de las hostilidades, Blucher es encargado del ala izquierda del ejército. Al comienzo de la batalla de Jena toma el mando de la vanguardia de caballería, consistiendo en tres regimientos de dragones, veinticinco escuadrones de caballería ligera y una batería de artillería a caballo. Las labores de reconocimiento del enemigo se vieron entorpecidas por la niebla presente. Encuentra a la división Gudin entre Poppel y Taugwitz a la que ataca. La niebla entorpece los movimientos y la identificación del grueso y números del enemigo. Blücher no renueva sus ataques hasta que la niebla se haya disipado más (los soldados no podían ver más allá de 20 yardas), viendo en aquel momento un nutrido cuerpo de franceses en línea. Blücher se dispone a atacar, esperando unos diez escuadrones de refuerzo, de los que sólo llegan tres. Envía su caballería contra los franceses en tres cargas sucesivas, pero las tres veces son rechazadas. Los soldados franceses que van aumentando su número, forman en ordenados cuadros y él no tiene ni siquiera el apoyo de piezas de artillería. Poco a poco las fuerzas de las divisiones de Morand y Friant empujan y acorralan a los prusianos por ambos flancos. Blücher quiere atacar pero el Rey se lo impide, queriendo juntarse con las fuerzas prusianas de Hohenlohe y Ruchel en Jena. Tras la retirada llega la huida, cuando llegan las primeras noticias de la derrota en Jena.

Retirada del contingente de Blücher hacia Lübeck (c)
Después de Jena, se ordenó a Blücher tomar el mando del cuerpo del Príncipe de Wurtemberg y conducirlo a través del Oder; pero como consecuencia de la capitulación de Prenzlau y Pasewalk, no le quedó más ruta que dirigir su marcha hacia el bajo Elba, y uniéndose a los cuerpos de Weimar y Lecoq, al menos aliviar la presión sobre Magdeburgo, y sinó suponer una fuerza considerable para el enemigo en esa zona. Era la mejor opción, tanto para intentar dividir no sólo la atención del enemigo sinó también sus fuerzas. Pero la desequilibrante superiorida francesa y su inusual velocidad en los desplazamientos frustró los buenos efectos del plan y Blücher se vió en la necesidad de abrirse camino hacia Lübeck en vez de atravesar el Elba.

A la persecución francesa se unía la falta de suministros, especialmente munición, y la imposibilidad de aprovisionarse en algún depósito amigo. En la mañana del 3 de noviembre, las patrullas informaron que tres cuerpos franceses marchaban tras su contingente: Murat marchaba por el flanco izquierdo, Soult por su flanco derecho y Bernadotte muy cerca de él. Napoleón mismo escribió con enojo: " Estos condenados fugitivos retienen casi la mitad de mi ejército!". Tras una marcha forzada de 36 horas, alcanzaron la ciudad de Lübeck, cuyos representantes inicialmente se negaron a asistir a los hombres de Blücher. Éste ordenó que se forzaran las puertas y demandó alimento y cobijo para las tropas. Al día siguiente, Blücher desplegó su ejército con su derecha en Lübeck y su izquierda en la villa de Travemünde. Un cuerpo danés se situó en la frontera con las órdenes de defenderse de cualquier agresión pero de no tomar partido por ningún contendiente. A primera hora de la mañana, Lübeck estaba rodeada por todas partes por tres cuerpos franceses y se empezaron a hacer preparativos para el asalto. Las tropas francesas forzaron la puerta de entrada y cargaron a la bayoneta, añadiendo más y más tropas al asalto. Los franceses tomaron posesión de la plaza y las tropas prusianas se retiraron a sus posiciones en las afueras. Al día siguiente por la mañana, Bernadotte ofreció a Blücher la capitulación3, que esta vez fue aceptada.


Capitulación de Blücher en Ratkau el 7 de noviembre de 1806 (c)


Blücher empezó su etapa como prisionero de guerra francés, esperando su intercambio con un oficial francés, práctica habitual en la época. Viajó a Hamburgo con Scharnhorst que esperó confirmación del esperado intercambio, y Blücher permaneció en la ciudad durante cuatro tediosos meses.

1807 - El nuevo año trae momentáneamente buenas noticias, ya que el general ruso Bennigsen obliga a los franceses a retroceder y los rusos los persiguen hasta el este de Prusia. Pero Napoleón reacciona con su acostumbrado vigor y persigue a su vez a Bennigsen enfrentándose en Preussisch-Eylau el 8 de febrero. La batalla, librada con una cegadora tormenta de nieve es sangrienta pero indecisa. Ambos ejércitos se retiraron a sus cuarteles de invierno.

El ánimo de Blücher menguó. Jugaba a las cartas cada vez con apuestas más altas; su consumo de la bebida se disparó y empezó a quejarse de los sueños vívidos, inquietantes y aparentemente sin sentido. Entonces el 16 de marzo recibió buenas noticias: era el primero de la lista de altos oficiales para ser intercambiado por oficiales franceses. Primero, una cita con Napoleón. El Emperador quería entrevistarse con el general prusiano y Blücher empezó su viaje hacia el este, a los cuarteles de Napoleón, en Rosenberg. Por primera vez experimentó el alcance de su fama, ya que donde parara, su coche era aclamado por la multitud. La escolta francesa aceleró su paso por Berlín para impedir más demostraciones similares. Blücher al final alcanzó los cuarteles de Napoleón en el castillo de Finkestein a finales de marzo. Tuvo que esperar 14 dias hasta que dio lugar la histórica cita. Se entrevistaron en las salas de estado del castillo de Kirkenstein.

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"Bonaparte extendió la mano y expresó su satisfacción por el encuentro con "el general prusiano más valiente" . La respuesta de Blücher contenía una cortesía similar : siempre había sido su mayor deseo, dijo, poder ver "al gran Emperador". Los dos hombres se miraron . Blucher se erguía casi tres pulgadas más alto; Napoleón, a pesar de su fuerza, dio la impresión de delicadeza, con sus pequeñas manos casi femeninos y su piel de fina textura. Blücher se veía como un oso, golpeado por el tiempo, con manchas en la piel , el pelo enredado, sus manos eran gruesas y sus dedos rechonchos.

La conversación resultó difícil; Napoleón se disculpó por su poco conocimiento de alemán, y Blücher por su inadecuado francés. Utilizaron sus palabras más sencillas en estos dos idiomas, y cuando no encontraban las palabras, se valían del latín o el polaco. El transcurso del diálogo se desarrolló de los multilingües temas comunes para meterse en los asuntos militares. Ambos rehuían los temas sensibles; Napoleón lanzó uno o dos indirectas relativas a la situación política, tal vez buscando el apoyo de Blücher para un tratado franco-prusiano por separado, pero Blücher no respondió. Se despidieron de manera cortés. Su próximo encuentro se daría en un día de primavera seis años más tarde, en los campos cubiertos en sangre cerca de Lützen, cuando una carga de caballería dirigida por Blücher estuvo cerca de capturar a Napoleón." (2)
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Finalmente su intercambio con el general Claude Perrin Victor tuvo lugar el 25 de abril. Blücher se trasladó a Bartenstein inmediatamente para reunirse con Scharnhorst y tuvo una audiencia con el rey. Blücher deseaba comandar el cuerpo prusiano en el ejército ruso de Bennigsen, pero por contra se le encomendó el 6 de mayo dirigirse con 5.000 hombres a la Pomerania sueca, para reforzar el ejército sueco en la isla de Rügen, apartándolo por tanto del único escenario con actividad, el este de Prusia. El destino le llevó con el ejército con el que había luchado por vez primera y en la zona donde se había hecho soldado, exáctamente 50 años antes. Blücher alcanzó Stralsund el 30 de mayo y se entrevistó con Carlos XIII de Suecia. Pronto se dedicó a forjar un combativo cuerpo de sus inexpertas tropas, con la ayuda de sus subordinados: von Bülow, von Borstell y Schill (pronto famoso por desafiar especialmente a Napoleón). Aparte tomó contacto con August Gneisenau, que desde el 29 de abril hasta el final de la guerra, defendió la ciudad de Colberg4 frente a 16.000 franceses al mando de Mortier. Pero los rusos fueron derrotados en Friedland el 14 de junio; el 19, Napoleón ocupó Tilsit, con los rusos pidiendo conversaciones de paz. Gran Bretaña subsidió a los prusianos con £1.000.000 y envió unos 10.000 soldados para reforzar los 16.000 suecos y prusianos al mando de Blücher. Éste quería unirse con Gneisenau en Colberg y avanzar contra Napoleón. 

Gerhard von Scharnhorst (d)
Pero el 7 de julio se firmó la paz entre Francia y Rusia en Tilsit, dejando sola a Prusia. Federico Guillermo envió con urgencia mensajes para que Blücher parara cualquier acción hostil contra los franceses. Para desesperación de Blücher, el 9 de julio Federico Guillermo firmó un tratado con el emperador francés, lo que provocó pérdidas territoriales, el pago de una indemnización y el tener que hacer frente común contra Inglaterra, por lo que los soldados ingleses que estaban con Blücher se convirtieron de repente en enemigos. Después de Tilsit, Blücher se trasladó a Treptow, a 28 kilómetros de Colberg donde sus fuerzas constituían una pequeña isla prusiana rodeada de franceses. A mediados de agosto es nombrado gobernador general de Pomerania. Blücher se quejaba amargamente del comportamiento de las tropas francesas. Su estado mental se comenzó a deteriorar. Pero dos semanas después de Tilsit se nombró  la Comisión Militar de Reorganización, que gracias a la influencia de Scharnhorst, Gneisenau, Klausewitz y otros introdujo reformas fundamentales en el ejército prusiano tales como la conscripción universal, la admisión de la burguesía entre los oficiales y la relajación del sistema de castigos disciplinarios. El nombramiento de Stein como ministro también provocó saludables efectos en las reformas.

1808 -  Se continuaron haciendo grandes preparativos para que el ejército prusiano renaciera de las cenizas de Jena y Auerstadt. Pero Blücher entró en una fase de profunda depresión, facilitada por el alcohol y episodios de esquizofrenia: a veces se creía haber quedado encinta por un elefante, otras creía que sus criados conspiraban con los franceses y calentaban el suelo de sus estancias para que le quemaran los pies, o luchaba con enemigos imaginarios destrozando el mobiliario. Estaba preocupado por su hijo Franz que estaba también mentalmente enfermo durante esos largos meses de 1807 y 1808. Su estado económico también era precario. 

En otoño de 1808 Napoleón se volvió contra el prusiano que consideraba más peligroso: su ministro Stein. Primero pidió su dimisión y la firma de un nuevo tratado limitando el ejército prusiano a 42.000 efectivos. Luego cursó una orden de arresto contra Stein, que huyó a Austria y luego a Rusia. Paralelamente el ejemplo de la guerra en España y la resistencia de su pueblo también calaron hondamente en el sentimiento del pueblo prusiano y sus dirigentes. Mientras, las relaciones franco-austriacas se iban deteriorando, Scharnhorst preparó un plan de mobilización: las fuerzas prusianas se unirían al cuerpo de Blücher mientras que otras fuerzas desde Silesia se unirían a los austriacos.

1809 - A pesar de las dificultades los partidarios de la guerra iban aumentando. En marzo, Scharnhorst se convirtió -de facto- en Ministro de la Guerra. La salud de Blücher iba mejorando. A principios de abril, el Archiduque Carlos de Austria marchó contra Ratisbona, en tierras de Bavaria, aliado de Napoleon. Otro contingente austriaco se movió al suroeste desde Bohemia y un ejército de 50.000 austriacos cruzó los Alpes para invadir Italia. El clamor a favor de la intervención armada se extendió por Prusia y los mensajeros galopaban de una a otra capital europea. Blücher adiestraba a sus hombres en Stargard y ordenó a su caballería mantenerse en alerta.

Pero Federico Guillermo no hizo nada permaneciendo obsesionado con el recuerdo de 1806 y el poderío de Napoleón. Y éste se dispuso a mostrarlo una vez más. El 16 de Abril llegó a Stuttgart; en 36 horas agrupó a más de la mitad de su ejército al oeste de Ratisbona, cruzó el Danubio y forzando el centro austriaco dividió a su adversario en dos, en franca retirada hacia Ratisbona al norte y Landshut al sur. En menos de dos semanas dirigió su ejército por segunda vez contra Viena. El inmobilismo del monarca prusiano provocó agrias reacciones y dimisiones en el ejército; Scharnhorst también quiso renunciar y Gneisenau hizo planes para formar una Legión Libre prusiana para luchar junto a los austriacos si Federico Guillermo mantenía su rechazo.

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Schill, por Caton Woodville.
Otro joven oficial en Berlin, conocido de Blücher, no pudo soportar la situación por más tiempo e hizo su contribución personal a la causa y a la patria. El mayor Ferdinand von Schill cabalgó con 100 húsares para apoyar una insurrección que se produciría en Westphalia. Otros oficiales se le unieron en su paso por Postdam y Wittenberg hacia Dessau. El 4 de mayo Schill supo que los austriacos se retiraban de Ratisbona y que la insurrección en Westphalia no iba a producirse. Pero siguió con sus esfuerzos, dirigiéndose al norte del pais para capturar un puerto y se encaminó a Stralsund eludiendo la oposición francesa. Blücher pidió apoyo para Schill al Rey, pero no recibió respuesta. 

El Rey estaba furioso por la insoburdinación de Schill y atemorizado por una esperable reacción militar de los franceses contra Prusia. A finales de mes los 2000 partidarios de Schill fueron rodeados por un número de entre 6000-8000 tropas holandesas, danesas y francesas. Stralsund fue tomada al asalto y Schill resultó muerto en la lucha. Su cuerpo fue decapitado y la cabeza enviada como trofeo a Jerôme Bonaparte. Varios partidarios lograron huir a Prusia y Suecia, pero otros muchos fueron arrestados y otros ejecutados, lo que ayudó con su destino y glorificación posterior a la propaganda del movimiento de liberación de 1813. (2)
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Gneisenau (e)
Blücher se negó a desarmar a los partidarios de la revuelta de Schill y llegaron rumores a la corte que Blücher se preparaba para mobilizar en secreto a sus hombres. Éste pidió permiso para licenciarse y servir en un ejército extranjero y cada vez más oficiales abandonaron el servicio activo. Pero la derrota en Wagram acabó con los intentos austriacos de resistir a los franceses. Rusia y Prusia habían rechazado unirse a la coalición contra Napoleón; desembarcos ingleses en Holanda y Bélgica habían fracasado.

No tenía sentido para Blücher dejar Prusia y luchar para otro ejército, por lo que decidió permanecer. Los dias sombríos no parecían acabar: Gneisenau fue obligado a dimitir por las presiones francesas aunque siguió sirviendo como agente secreto. Scharnhorst intentó seguir con las reformas bajo la presión francesa existente. La corte volvió a Berlín desde Koenigsberg en diciembre, pasando el Rey por Stargard y reuniéndose afectuosamente con Blücher.

1810 - Napoleón demandó más dinero a los prusianos. Estos pidieron más tiempo, pero el 7 de marzo el Emperador advirtió que si no se le pagaba, el Rey debería cederle el territorio de Silesia. La amenaza sumió a Berlín en un caos político. Además Napoleón exigió la dimisión de Scharnhorst, que dejó su puesto en junio. Mientras Napoleón buscaba una nueva esposa en la corte rusa, el 19 de julio moría la Reina Luisa, una de las voces más carismáticas del movimiento anti-francés. Blücher fue encargado con la ingrata tarea de tratar a los ingleses como enemigos y detener a los buques británicos que se dedicaran a operaciones de contrabando en la costa báltica.

1811 - Las tensiones entre Rusia y Francia crecieron rápidamente. Gneisenau escribió un memorandum al Rey urgiendole a la mobilización de tropas a los primeros signos de hostilidad entre franceses y rusos. El Rey rechazó actuar a pesar de los movimientos de tropas francesas. En abril, Blücher se trasladó a su antigua base de Treptow y en mayo a Colberg, donde preparó trabajos defensivos en la ciudad y en los caminos que la rodeaban. Pero tenía que luchar contra las faltas de equipamiento y dinero. Su red de espías tenía que ser sufragada de su propio bolsillo. En la Escuela de Guerra en Berlin, Clausewitz prepara un plan de acción basado en guerrillas defensivas en Silesia, al estilo de las españolas, pero muchos altos oficiales se negaron a seguir este estilo de hacer la guerra. Napoleón seguía presionando a Prusia: o se incorporaba a la Confederación del Rin, o firmaba un tratado de alianza incondicional con Francia. El 11 de noviembre el Rey escribió una carta a Blücher ordenándole que permaneciera en retiro temporal.

1812 - El 24 de febrero Federico Guillermó puso su estampa en el tratado de alianza con Francia. Se comprometía a proporcionar 20.000 hombres como contingente para Napoleón, casi la mitad del ejército oficial; las fronteras del pais se abrieron para el paso de las tropas en su avance contra Rusia y el pueblo de Prusia tuvo que proporcionar raciones de avena, heno, licores y comida. El Rey se trasladó a Postdam y los franceses ocuparon Berlin tras su salida. Blücher gemía a Gneisenau: "¡Todo está perdido, hasta el honor!". Recibió un encargo real para alejarse de los escenarios de mayor actividad y a principios de la primavera viajó hacia el sur, a lo largo de caminos atestados de tropas y convoyes de bagajes franceses. Federico Guillermo le había dado el castillo de Schneitnig, cerca de Breslau, donde permaneció todo el año.

Ludwig Yorck (f)
Tras su desastrosa campaña rusa, el 14 de diciembre Napoleón se detuvo un momento en su viaje de regreso por tierras de Prusia y demandó que se incrementara el contingente prusiano de 20.000 a 30.000 hombres. Sólo dos dias después, el 16 de diciembre el 29º Bulletin apareció en el Moniteur parisino, donde los ciudadanos y sus aliados (y enemigos) conocieron el alcance de la derrota en Rusia y sus pérdidas humanas. Al partido anti-francés en Prusia se le abrían nuevas perspectivas.

Un importante grupo de hombres se empezaron a reunir en Breslau: Scharnhorst, Gneisenau, y otros muchos, entre ellos el más anti-francés, el teniente-general von Blücher. Pero el grupo de Breslau permanecía indefenso por el momento. Todo dependía de las acciones del general Yorck, que mandaba las tropas prusianas aliadas de los franceses al mando del mariscal McDonald y que se encontraban a 100 kilómetros al noroeste de Konigsberg. Blücher y sus camaradas tenían dudas sobre Yorck, al que no podían influenciar por la distancia, pero otros más cercanos si que lo intentaron. Klausewitz que se encontraba sirviendo en el estado mayor mayor ruso se entrevistó varias veces con Yorck, que tras muchas dudas finalmente se entrevistó con Diebitch, el oficial prusiano de más rango en el estado mayor ruso, cristalizando el 30 de diciembre en la Convención de Tauroggen5, declarando "neutral" el cuerpo de ejército de Yorck, alejándose de los franceses y depertando un entusiasmo desmedido en Prusia, significando el simbólico punto de inicio de la campaña de liberación al año siguiente.


La convención de Tauroggen (g)



Seguirá en la 3ª y última parte...

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(1) Algunos, como el Príncipe de Hohenlohe, que se jactaba de que había derrotado a los franceses en más de"sesenta asuntos", declaraba que se estaba haciendo muy poco para vencer a Napoleón y que le dejaran las "manos libres" cuando estuviera "luchando con él." Para Hohenlohe, al igual que para prácticamente todos los oficiales prusianos -aunque fueran del escalafón más inferior- el Emperador "no era digno de ser un cabo del ejército prusiano". 

Alumnos de los Gardes du Corps, en el otoño de 1805 (b)
Los altos oficiales, mariscales y generales, opinban que los mandos franceses eran "los generales improvisados de ​​zapateros por la Revolución" y que no tendrían ninguna oportunidad contra los oficiales prusianos que "han aprendido la guerra desde su juventud."

Hay que mencionar también, a pesar de que es muy conocida, la historia de los cadetes que en un gesto de provocación pura, afilaban la hoja de sus espadas en la escalinata de la residencia del Embajador de Francia, Sr. Laforest. Al verlos, se informa de que su coronel habría dicho: "Lamento que nuestros valientes prusianos están usando espadas y armas de fuego; unos garrotes serían suficientes para perseguir a estos perros franceses." Blücher mismo no se quedaba lejos, ya que había que preparar "la tumba de todos los franceses que estaban a lo largo del Rin." (7)

(2) Además del ya natural sentimiento de impotencia y verguenza de los vencidos, Napoleón añadió sus duras condiciones económicas y el expolio de monumentos -nada inhabitual, ya que había tenido idéntica actitud en las pasadas campañas de Italia- pero que en el caso de Prusia fueron de un extremo rigor: Napoleón, siempre consciente de los efectos de la letra escrita y la publicidad, asumió el control de la prensa de Berlín. Los periódicos Preussische Hausfreund y el Freimüthige fueron suprimidos debido a su tono general; por contra se publicó el Telegraph que fue tan lejos como para publicar calumnias escandalosas contra la Reina Luisa. El pueblo de Prusia y su casa real no iban a ser simplemente castigados, iban a ser totalmente humillados. Una figura de la Victoria con cuatro grandes caballos a su carro fue bajada y enviada a Paris y en su lugar quedó una gran estaca de hierro que sobresalía como un recordatorio diario a los berlineses de la forma en que toda su gloria se había desvanecido. La espada de Federico el Grande fue cogida de su tumba en Sans Souci junto con otras pertenencias del gran monarca, mientras que en Rossbach, el monumento erigido en memoria de la gran victoria de Federico sobre los franceses fue derruido.

(3) Blücher firmó la capitulación con su nombre y con una justificación: "He capitulado porque ya no tengo pan ni munición." Cuando el oficial francés le hizo notar que no era usual mencionar los motivos de la capitulación, Blücher contestó bruscamente: "Por Dios, no voy a capitular en ninguna otra condición cualquiera que sea, veremos lo que vendrá de ella". 

(4) El asedio de Colberg se convirtió en un mito militar en la historia de Prusia y fue explotado hasta tiempos modernos por el regimen nazi alemán, que durante 1943 a 1945 produjo la película "Kolberg", la película alemana más cara de la IIª Guerra Mundial, con un coste de más de 8 millones de marcos y la participación de cerca de 190.000 soldados traidos del frente.

(5) Para conocer más en detalle toda la trama que llevó a la firma de la Convención de Tauroggen, nada mejor que consultar el libro "La Campaña de 1812", escrito por el mismo Karl von Clausewitz. Dicho sea de paso, y muy caballerosamente, el mariscal Mac Donald no tomó después ninguna represalia contra los prusianos de Yorck, y éste se negó a luchar contra los franceses una vez contactó con las tropas rusas perseguidoras.



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Fuentes:

1) - "The life and campaigns of Field-Marshal Prince Blücher of Wahlstatt" - Pr. Sherwood, Neely and Jones, London, 1815
2) - "The hussar general. The life of Blücher, Man of Waterloo" - Roger Parkinson, Wordsworth Editions Ltd., Hertfordshire, 2001
3) - "Blücher And The Uprising Of Prussia Against Napoleon, 1806-1815" - Dr. Ernest F. Henderson, (1911) - December 14, 2014, Kindle edition.
4) - "Iéna - Auerstadt. Le triomphe de l'Aigle" - F.G. Hourtoulle, Histoire & Collections, Paris, 2005
5) - "Juicios de Napoleon, sobre sus contemporáneos y sobre él mismo" - Buenos Aires, Imprenta Argentina, 1828
6) - https://en.wikipedia.org/wiki/Ferdinand_von_Schill 
7) - http://www.napoleonicsociety.com/french/iena.htm
8) - https://en.wikipedia.org/wiki/Siege_of_Kolberg_(1807)

Imágenes:

a) - By F. de Myrbach (1853–1940) - "Souvenirs du Capitaine Parquin 1803-1814" - Boussod, Valadon & Cie, Paris, 1892
b) - By F. de Myrbach (1853–1940) - Life of Napoleon Bonaparte by William M. Sloane, New York: Century, vol. 2, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8982830
c) - "Iéna - Auerstadt. Le triomphe de l'Aigle" - F.G. Hourtoulle, Histoire&Collections, Paris, 2005
d) - De Johann Friedrich Bury, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=522608
e) - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gneisenau_axb01.jpg#/media/File:Gneisenau_axb01.jpg
f) - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ludwig_Yorck_von_Wartenburg.jpg#/media/File:Ludwig_Yorck_von_Wartenburg.jpg
g) - http://tauroggen.blogspot.com.es/p/uber-tauroggen.html

jueves, 14 de julio de 2016

"Napoleón", de Vincent Cronin (1971)

Vincent Cronin
"Cuando Napoleón pisó por primera vez la cubierta de una nave de guerra inglesa observó a los marineros que recogían el ancla y desplegaban las velas, y le pareció que ese barco era un lugar mucho más tranquilo que una nave francesa." 

Con estas palabras extraídas de su prefacio, comienza una de las biografías más singulares de las decenas y decenas que se han publicado sobre Napoleón. Su autor, Vincent Archibald Patrick Cronin (1924-2011) fue un historiador, divulgador y escritor de biografias sobre personajes históricos tales como Luis XVI, María Antonieta, Catalina la Grande y la que tratamos en esta entrada sobre Napoleón (1971), también titulada en otras ediciones "Napoleón: Una biografía íntima". Vincent Cronin residió largas temporadas en nuestro país, más concretamente en Marbella, donde murió en el año 2011. Califico de singular esta gran biografía porque es de las pocas que intenta ahondar decididamente en el personaje y buscar su aspecto más humano, tarea más que remarcable en la época de su publicación y por un autor inglés, ya que aún resonaban los viejos clichés propagandísticos por una parte o las narraciones empalagosas y grandilocuentes por la otra, haciendo parecer al corso más como un héroe trágico rayano en la semi-deidad. El propio Cronin nos explica su búsqueda de ese ser de carne y hueso:

"La segunda razón es más personal. Se ha escrito mucho acerca de la vida de Napoleón, y aunque parezca presuntuoso, me sentí insatisfecho con la imagen que se ofrece de él. No pude hallar en todo ello a un hombre vivo y real. A mi entender, había evidentes contradicciones de carácter. Tomemos un ejemplo entre muchos. Los biógrafos repiten la frase de Napoleón: «La amistad no es más que una palabra. No profeso amor a nadie.» Pero al mismo tiempo, era obvio, a juzgar por las páginas escritas por el mismo Napoleón, que él tenía muchos amigos íntimos, creo que más que cualquier otro gobernante de Francia, y que sentía por ellos tanto afecto como ellos por Napoleón. Muchos biógrafos se sintieron visiblemente consternados por esta aparente contradicción, y trataron de explicarla diciendo que Napoleón era diferente de otros hombres: «Napoleón fue un monstruo de egoísmo», o «Napoleón fue un monstruo de falsedad». Por una parte, no creo en los monstruos. Como dije, deseaba describir a un Napoleón a quien pudiese representar como un ser vivo y real."

Al igual que hemos hecho en otras ocasiones os traemos algunos simples retazos que sirven de ejemplos de este más que recomendable libro, por su acertado retrato del personaje, su entorno y su época y que nos dan en conjunto una nueva y aclaradora dimensión de su trayectoria vital, más por sus logros como gobernante/estadista, dejando en un segundo plano la pólvora y el fuego de los cañones en los campos de batalla. Napoleón en la versión de Vincent Cronin.






UNA NIÑEZ FELIZ


"... Sus jóvenes padres se amaban, y ambos amaban a los niños. Más tarde, Carlo [su padre], precisamente por su condición de corso, tendría derecho de vida y muerte sobre sus hijos, pero en la infancia tocaba a la madre administrar disciplina. Cuando Carlo intentaba disimular las faltas de los varones, Letizia decía: « Déjalos en paz. No es asunto tuyo, sino mío.» Letizia [su madre] era una mujer escrupulosamente limpia, y obligaba a sus hijos a bañarse todos los días. Napoleón no se oponía al baño, pero sí a la idea de asistir a la misa excesivamente prolongada del domingo. Si intentaba evitarla, recibía un buen azote de Letizia.

Los alimentos que tomaba provenían, sobre todo, de la tierra de sus padres; «los Buonaparte —decía orgulloso el archidiácono Lucciano—, nunca pagaron el pan, el vino y el aceite». Se hacía el pan con el trigo molido en el molino que había sido parte de la dote de Letizia. La leche era de cabra, el queso, uno cremoso, también de cabra llamado bruccio. No había mantequilla, pero sí abundancia de aceite de oliva; poca carne pero mucho pescado fresco, incluso atún. Todos los productos eran de buena calidad y nutritivos. 
Napoleón se interesaba poco por los alimentos, excepto por las cerezas negras que le gustaban muchísimo. Cuando cumplió cinco años, lo enviaron a una escuela diurna mixta dirigida por monjas. Por la tarde llevaban a pasear a los niños, y en esas ocasiones a Napoleón le gustaba cogerse de la mano con una niña llamada Giacominetta. Los otros niños advirtieron el hecho, y también que Napoleón, descuidado en el vestido, siempre tenía caídos los calcetines. De modo que lo seguían gritando:

"Napoleone di mezza calceta.
Fa l'amore a Giacominetta."

Los corsos detestan que se burlen de ellos, y en ese aspecto Napoleón era un corso típico. Recogía palos o piedras, se abalanzaba sobre los burlones, y comenzaba otra riña."


EL JOVEN OFICIAL


"...Napoleón se convirtió en oficial a la edad de dieciséis años y quince días. En 1785 no se incorporaron oficiales a la marina, de modo que Napoleón no vio cumplida su ambición de ser marino. En cambio, fue enviado a artillería: una decisión obvia, en vista de su talento para las matemáticas. Le entregaron su diploma, firmado personalmente por Luís XVI, y en el desfile final recibió sus insignias: una hebilla de plata, un cinturón de cuero lustrado y una espada.

Los días libres, Napoleón visitaba a veces a la familia Permon. Madame Permon era corsa, conocía a los Buonaparte, y había sido bondadosa con Carlo en el sur de Francia; estaba casada con un rico comisario militar, y tenía dos hijas, Cécile y Laure.

Napoleón se puso sus nuevas botas y las insignias de oficial y fue a exhibirse orgullosamente a la casa de los Permon, en la plaza de Conti, 13. Pero las dos hermanas rompieron a reír al ver las delgadas piernas perdidas en las largas botas de oficial. Napoleón mostró cierta irritación y Cécile lo reprendió:

—Ahora que usted tiene la espada de oficial debe proteger a las damas, y sentirse complacido porque ellas le gastan bromas.
—Es evidente que es usted una colegiala —replicó Napoleón.
—¿Y usted? ¡No es más que un gatito enfundado en un par de botas!

Napoleón se tomó con buen humor la broma. Al día siguiente, con sus ahorros, compró a Cécile un ejemplar de El Gato con Botas, y a su hermana menor Laure una reproducción de El Gato con Botas corriendo delante del carruaje que pertenece a su señor, el marqués de Carabas.

Cinco años y nueve meses antes Napoleón había llegado a Francia y entonces era un niño corso que hablaba italiano. Ahora era un francés, un oficial del rey. Se había desempeñado bien. Pero la muerte de su padre había descargado sobre sus hombros pesadas responsabilidades. En ese momento era el único sostén económico de su madre, una viuda con ocho hijos."


JOSEFINA


"...El escribiente se levantó de su silla, miró a la pareja y se dirigió a Napoleón.

—General Bonaparte, ciudadano, ¿consiente en tomar por legítima esposa a madame Beauharnais, aquí presente, serle fiel y respetar la fidelidad conyugal?.
—Ciudadano, consiento.
El escribiente se dirigió a Josefina.
—Madame Beauharnais, ciudadana, ¿consiente en tomar por legítimo esposo al general Bonaparte, aquí presente, serle fiel y respetar la fidelidad conyugal?.
—Ciudadano, consiento.
—General Bonaparte y madame Beauharnais, la ley os une.

Después de firmar el registro, Napoleón y Josefina fueron en coche, en la fría noche de marzo, a la bonita y todavía impagada casa de la Rué Chantereine. Como regalo de bodas Napoleón dio a Josefina un sencillo collar de oro muy fino, del cual colgaba una placa de oro y esmalte. Sobre la placa estaban grabadas dos palabras: "Au destín". En una época irreligiosa, era el modo de Napoleón de decir en el lenguaje que Josefina aprobaba, que la Providencia los había unido y que cuidaría del matrimonio.

En el dormitorio de la planta baja, tapizado de azul y adornado con muchos espejos, Napoleón descubrió que no estaría solo con su esposa. Josefina tenía un perrito llamado Fortuné, que le era muy fiel. El animalito la había acompañado en la cárcel, y llevaba a los amigos mensajes ocultos en el collar. Desde entonces había tenido el privilegio de dormir en la cama de Josefina. Cuando Napoleón trató de usufructuar el mismo privilegio, Fortuné no aprobó la situación. Ladró, gruñó y finalmente mordió en la pantorrilla a su rival."


EL IMPERIO


"...Los ejércitos de Napoleón estaban agrupados contra Inglaterra, sobre la costa del Canal. En menos de un mes, Napoleón salvó 650 kilómetros a través de Francia, cruzó el Rin y entró en Baviera. Allí, en una campaña de catorce días, derrotó por completo a un ejército austríaco mandado por el general Mack, y capturó 49.000 prisioneros. En otro alarde de rapidez, se desplazó 550 kilómetros hacia el este, ocupó la capital austríaca, y en Austerlitz, unos 110 kilómetros al noreste de Viena, dividió en dos al ejército austrorruso.

Con una fuerza que era la mitad de la que tenían sus enemigos, Napoleón arrebató al enemigo 27.000 hombres y se apoderó de 180 cañones; por su parte, perdió sólo 8.000 hombres. Fue la victoria más aplastante de los tiempos modernos. Después, Alejandro se sentó entre los rusos muertos y lloró.

Napoleón había entrado tres veces en campaña contra Austria desde la primera ocasión en que asumiera el mando de un ejército, en 1796, y tres veces la había derrotado. Decidió que ese país no atacaría por cuarta vez a Francia. De acuerdo con el Tratado de Presburgo, Napoleón incorporó Venecia a la República Cisalpina —rebautizada con el nombre de reino de Italia— y anexionó a Francia las restantes posesiones de Austria en el Adriático, es decir Istria y Dalmacia; entregó Suabia a su aliado Württemberg, y el Tirol a otra aliada, Baviera. Después, en 1806, como una suerte de tapón contra Austria y Rusia, agrupó dieciséis pequeños estados alemanes en una sola entidad, y él mismo asumió la función de Protector. La Confederación del Rin, como Napoleón denominó a este grupo, se convirtió en un Estado en el marco del Imperio francés."

"...A principios de 1808, el año culminante del Imperio, Napoleón podía abrir un atlas y comprobar que gobernaba la mitad de Europa. Su Imperio se extendía desde el Océano Atlántico hasta la Rusia Blanca, desde el helado Báltico hasta las aguas azules del Mar Jónico. Desde el cabo San Vicente, en Portugal, a Grodno, en el Gran Ducado de Varsovia, la distancia era de casi 3.200 kilómetros; desde Hamburgo en el norte a Reggio di Calabria en el sur, había más de 1.800 kilómetros. Su población, incluidos los habitantes de Francia, formaban una masa de 70 millones."

 

WATERLOO


"... Al día siguiente, Wellington declaró que Waterloo era «el triunfo más ajustado que jamás se hubiese visto en la vida». ¿Qué pensaba del asunto Napoleón? Francamente, estaba desconcertado. No podía entender qué había salido mal. Él mismo se encontraba en buenas condiciones; la historia de las hemorroides es un mito, y la única orden de puño y letra que ha llegado a nosotros está escrita con claridad y pulcritud, que en el caso de Napoleón, fue siempre un signo de bienestar físico y moral.

A la pregunta: ¿Por qué perdió Napoleón?, la respuesta está menos en el campo de batalla de Waterloo, donde una vez que los cañones comenzaron a tronar había poco que Napoleón pudiese hacer para modificar el resultado, que en tres errores cometidos antes del combate.
La mañana del 17 Napoleón tuvo una oportunidad única de aplastar a Wellington con una superioridad abrumadora, mientras los prusianos estaban en plena retirada. En lugar de aprovecharla, malgastó la mañana visitando a los heridos, y a causa de errores de organización que son imputables al propio Napoleón, no atinó a impartir a Ney la orden de ataque. Esa mañana Napoleón se comportó, no como un gran general, sino como un soldado retirado que acaba de ser convocado nuevamente a prestar servicio y aún está adaptándose a la guerra. Al proceder así, «perdió el momento favorable que en la guerra lo decide todo».

El segundo error de Napoleón fue que juzgó equivocadamente a los ingleses; no sólo a los soldados, que para sorpresa de Napoleón mantuvieron la calma y la capacidad de reacción bajo fuego, sino también a Wellington. La táctica de Napoleón continuaba siendo la misma, pero Wellington había aprendido a afrontarla, sobre todo mediante el uso de los sectores protegidos de la montaña. El tercer error de Napoleón fue el exceso de confianza. En las primeras horas del día 18 debió proceder basándose en la información de Jerôme acerca de los prusianos. Tuvo que haber postergado la batalla, o por lo menos haber ordenado prudentemente a Grouchy que se dirigiese a Wahain; en ese caso, a lo sumo un solo cuerpo del ejército de Blücher habría podido intervenir en Waterloo. Pero Napoleón confió en que Ligny habría quitado a los prusianos hasta el más mínimo deseo de combatir.

Esa confianza —que cuando tiene éxito se llama audacia, y cuando fracasa exceso de confianza— había sido siempre una característica de nuestro hombre. Se había manifestado en 1793 cuando bombardeó desde el mar la ciudadela de Ajaccio, y creyó que sus conciudadanos se unirían a los franceses. Se manifestó después en Elba: quiso sembrar para quinientos sacos de trigo en una tierra que generalmente rendía cien; y cuando mes tras mes esperó la llegada de María Luisa y el rey de Roma. Se vio fortalecida por el magnífico «vuelo del águila». Y en la mañana del 18 de junio esa confianza lo condujo a la derrota militar.

La primera reacción de Napoleón después de Waterloo fue reagrupar sus tropas en Charleroi y continuar la lucha. «Mi lugar está aquí», declaró. Pero sus consejeros le advirtieron que la Asamblea, que estaba reunida en sesión, podía dejarse dominar por el pánico y rendirse a sus espaldas. Como percibió la fuerza de este argumento. Napoleón retornó rápidamente a París, a donde llegó a las siete de la mañana del 21 de junio. Se sentía muy mal. No sólo había pasado tres noches sin dormir sino que, como resultado de la tensión nerviosa, sufría dolores de estómago, y una sensación de sofoco. Caulaincourt afirma que tenía la piel amarillenta y cerosa..."


SANTA HELENA


"En octubre de 1819 llegó la primavera a Santa Elena, y Napoleón comenzó a sentir la necesidad de salir. Decidió cambiar su táctica de combate. Frente a la casa había un jardincito. Napoleón anunció que lo convertiría en un amplio jardín. La norma era que los centinelas nocturnos debían apostarse en los límites del jardín, que por el momento se extendía hasta doce metros de la casa. ¿Y si esos límites se extendían hasta los veinticuatro metros? Napoleón no sólo ganaba territorio, sino que obligaba a retroceder a los espías de Lowe.

Napoleón comenzó a levantarse todas las mañanas a las cinco y media, se ponía una liviana camisa de algodón y pantalones, chinelas rojas y un sombrero de paja de ala ancha y arrojaba un terrón de tierra a la ventana de uno de sus valets. «¡Alí! ¡Alí! ¿Aún duermes?» Después, entonaba la primera línea de un aria muy conocida: «Dormirás mejor cuando regreses a casa.» Parpadeando, Alí abría la ventana. «Vamos, perezoso —decía Napoleón—. ¿No ves el sol?» Otras mañanas modificaba el ritual y entonaba con burlona solemnidad: «¡Alí! ¡Alí! ¡Oh! ¡Allah! Alborea el día».
Pronto la casa entera estaba afuera, en el jardín. Napoleón distribuía picos, azadas, palas, carretillas y regaderas. Él mismo trabajaba con una pala, limpiando el nuevo terreno, preparándolo para plantar y agregando abono. En Ajaccio, hacía mucho tiempo, había plantado moreras; ahora eran naranjos y otros frutales, y utilizaba cuadrillas de chinos para trasplantarlos. Algunos días dejaba la pala y dirigía las operaciones, siempre tocado con un sombrero de paja, apoyado en un bastón o un palo de billar.

Como observó el ordenanza el 26 de diciembre de 1819: «Esta tarde vi al general Bonaparte en uno de sus jardincitos, y estaba ataviado con su bata. Incluso hoy, aunque es sábado, están trasplantando melocotoneros que todavía tienen fruto. Han estado trasplantando robles jóvenes con todo su follaje, y los árboles probablemente sobrevivirán, pero las hojas caen como si fuera otoño».
En efecto, los robles sobrevivieron, dos hileras frente a las ventanas de la biblioteca, un conjunto de veinticuatro. Napoleón también construyó dos estanques decorativos, uno revestido con piedra y el otro con madera, a los que llevó agua por medio de cañerías. Si abría un grifo, podía conseguir a voluntad que de los surtidores brotase agua. No eran precisamente las Grandes Eaux de Fontainebleau, pero en el ingrato terreno de Santa Elena, ese jardín amplio y umbrío era un éxito, y Napoleón lo defendía celosamente, no sólo de los centinelas nocturnos, que ahora habían retrocedido a veinticuatro metros, sino de los animales vagabundos. Con éstos Napoleón no mostró compasión. Mató una cabra, tres gallinas y un buey que en diferentes ocasiones habían entrado en el nuevo territorio tan apreciado por él..."


CONCLUSIONES:

:-) : Es una lectura indispensable para comprender al personaje en su dimensión más humana como gobernante, legislador, diplomático, militar, marido, amante, etc. En un hombre de tantas facetas, tan poliédrico, resumirlas en un solo libro no es tarea fácil y Cronin sale del desafío enteramente airoso. Probablemente una de las cinco mejores biografías escritas sobre Napoleón. 

:-( Por poner un pequeño pero, quizás el no entrar más en detalle en aspectos militares, aunque es un tema que Cronin ya advierte en su prefacio, "El libro que aquí comienza es más tranquilo que la mayoría de las obras acerca de Napoleón, en el sentido de que hay menos fuego de artillería."  
 


Nuestra clasificación:







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Fuentes:

- "Napoleón" - Vincent Cronin, Ediciones B, S.A., 2003

Imágenes:

- https://en.wikipedia.org/wiki/File:Vincent_Cronin.jpg#/media/File:Vincent_Cronin.jpg
- https://www.amazon.com/Napoleon-Vincent-Cronin/dp/0006375219
- Ilustraciones de Job en "Napoleón", de Jacques Bainville (edición digital),