jueves, 27 de abril de 2017

Película. "Napoleon" (1927), de Abel Gance

Portada de la edición de 2016
"Cerca de mil películas se han hecho para el cine y la televisión sobre Napoleón y su época, que es el doble de las producciones dedicadas a la historia de Cristo y los comienzos del cristianismo. El propio Napoleón ha aparecido en la pantalla 295 veces, a menudo interpretado por estrellas internacionales como Charles Boyer, Marlon Brando, Rod Steiger, Jean-Louis Barrault, Daniel Gélin, James Mason, Trevor Howard, Claude Rains, Paul Muni, Denis Hopper, Werner Krauss, etc."(1)

La cita anterior es de Hervé Dumont, uno de los articulistas del libro de 60 páginas que acompaña a esta cuidada edición de la mítica cinta "Napoleón", de Abel Gance, producida por el British Film Institute en el año 2016. El artífice de esta nueva versión, así como la anterior de 1981, es el cineasta, historiador de cine, productor, autor, y ganador de un Óscar honorífico, Kevin Brownlow, conocido por su ingente trabajo documentando la historia de la era del cine mudo.

Brownlow empezó su reconstrucción del "Napoleón" de Abel Gance en 1969 y más tarde se convirtió en una colaboración con el Archivo Nacional del British Film Institute. En el año 2000, esta versión extendida fue producida haciendo uso de todo el material adicional que desde entonces se había descubierto. Esta nueva y última restauración digital ha sido hecha a partir del negativo de la película del año 2000. Ha sido completamente regradada en las tintas y tonos originales; usando avanzadas herramientas de restauración, la imagen ha sido estabilizada, los daños y degradaciones sustancialmente reparados y la amplia gama de fuentes de la película más estrechamente integradas.

Como largometraje, los puntos fuertes de la película son varios: innovadores encuadres en movimiento y panorámicos, degradados, tonalidades multicolores, escenas intimistas y de multitudes (con un revolucionario sistema de filmado con tres cámaras, antecesor de la futura Panavisión), unos actores muy "puestos" en sus personajes y la actual banda sonora a cargo de Carl Davis* para trazar un gran lienzo de las primeras épocas de niñez y juventud del llamado por entonces Buonaparte, desde sus inicios en la academia de Brienne hasta el comienzo de su famosa Primera Campaña de Italia.

Kevin Brownlow (a)
Como relato histórico, en cambio, peca de una excesiva mitificación del personaje al que presenta como un adalid seguidor de los valores de la República (la escena en el anfiteatro con los fantasmas de los dirigentes revolucionarios ejecutados: Marat, Danton, Robespierre y Saint-Just), las escenas con el fondo animado con los compases de la Marsellesa y otras: Buonaparte ó Bonaparte podría haber haber apostado en su momento y por propio interés por los ideales republicanos, pero fue el mismo Napoleón el que acabó con el movimiento republicano como forma de gobierno, ya en la etapa del Consulado, ya que lo asociaba (no sin razón) a la ola de terror y descontrol en que se había sumido Francia. Además, es bien conocida su aversión a La Marsellesa como cántico popular, y le disgustaba que sus soldados la cantaran. Gance también se inventa en la trama un personaje ficticio, Violine Fleury, que siente un amor no correspondido (adoración se diría) por Napoleón que no casa muy bien en la historia.

Hablar sobre si es la película favorita de uno sobre el personaje no es fácil -probablemente no lo sea, de hecho no lo es- aunque por la calidad de su innovadora puesta de sus escenas y su arriesgada apuesta para reflejar de una manera detallada la vida de Napoleón (Abel Gance** quería hacer seis filmes sobre las diferentes etapas de la vida del corso, de los que este era el primero) merece sin duda un sitio entre los mejores filmes sobre el personaje y la época, a pesar de haber sido filmado hace unos nada despreciables 90 años a fecha de hoy. Su largo (muy largo) metraje - unos 332 minutos, más de 5 horas y pico de película- podría ser un freno para su visionado, pero al igual que los buenos vinos, su ingesta no se hace aburrida -al contrario- y demuestra, al igual que otros grandes títulos del cine mudo, que se puede hacer una apreciable obra de arte con técnicas imaginativas*** hoy quizás rudimentarias y sin ordenadores de por medio.

A destacar las escenas donde el jóven Napoleón arremete en solitario contra el reducto enemigo en la batalla de bolas de nieve en Brienne y su llegada al campamento del Ejército de Italia una vez nombrado comandante en jefe, donde Masséna, Augereau, Sérurier y el resto de comandantes del desnutrido y desharrapado ejército de la República, descubren pronto que el recién llegado "advenedizo" puede controlarlos a todos con sólo su mirada de águila.


Panorámica del campamento del cuartel general francés en Albenga, en el golfo de Génova. (b) 


LA PELÍCULA

La película, titulada "Napoléon Vu por Abel Gance", se estrenó en la Ópera de París el 7 de abril de 1927. De una duración de tres horas y media, contó con una partitura de Arthur Honegger; más tarde se proyectó una versión de seis horas y media aunque el corte original de Gance se dice que había sido de nueve horas. Una película de tal longitud siempre habría luchado por encontrar proyecciones, y la película fue reducida a una variedad de versiones más cortas, cada vez más incomprensibles. Su destino comercial, y la llegada del sonido, condenó los sueños de Gance a seis películas (aunque su guión para la parte seis, Napoleón en el exilio en Santa Helena, fue filmado en 1929 por Lupu Pick en Alemania como Napoléon en Santa Helena).(1)


La batalla campal entre los alumnos con bolas de nieve, en Brienne.

Napoleón cumpliendo un castigo (su carácter rebelde le llevó a ello más de una vez) y con la compañía de un águila.

La entrada al Club de los Cordeliers (Cordeleros): la creación del club tuvo por objeto vigilar la Asamblea y ser el espíritu crítico de la misma. Asimismo se propuso ayudar a los indigentes, lo que no hicieron los jacobinos (la entrada era libre). Se entraba en el club sin pagar ninguna cuota; una bandera extendida en la puerta servía para recoger los donativos que se quisieran hacer.

Napoleón en su habitación contemplando el alborozo republicano en las calles

Napoleón escapa de Córcega, al haber perdido su pulso con Paoli****.

Napoleón se presenta al general Carteaux en Toulon, como segundo al mando de la artillería. Tras la baja de Dommartin, el comandante al cargo de la artillería, fue reemplazado por Napoleón, que posteriormente sería recomendado para el grado de mayor, una nominación que se confirmó el 19 de octubre. Carteaux, celoso de la ascendencia que el "Capitán Cañón" (el apodo que dio a Napoleón) ganaba día a día, trató de frustrar sus planes. Le negó el apoyo de infantería que necesitaba para hacer avanzar sus baterías. El asedio se detuvo. El 14 de octubre, Napoleón demostró a Barras, otro comisario de la Convención, la importancia de deshacerse de Carteaux si iban a retomar Toulon. Tras la destitución de Carteaux, el mando fue asignado el General Doppet, que tenía el gran inconveniente que no resistía la visión de la sangre. Final y felizmente un antiguo y capaz oficial realista, el General Jean-François Dugommier, reemplazó a Doppet, y enseguida se percató de la valía de Napoleón y de sus planes. Al conquistarse Toulon, Bonaparte fue ascendido a general el 24 de diciembre de 1793. Tenía 24 años. 

La famosa batería de "los hombres sin miedo" en Toulon.
La conquista de las posiciones inglesas en Toulon.

 Paris. Dantón, al pie de la guillotina. Después le seguiría Robespierre.

Los presos esperando su llamada para el verdugo. Josefina, quien vivía en París, se convirtió en una figura importante, luchando por la liberación de muchos de sus amigos aristócratas, hasta que ella misma fue encarcelada en la prisión de Carmes, en donde, al más puro estilo melodramático, se reencontró con Alejandro de Beauharnais, su ex-esposo. Su antiguo y tormentoso amor se había transformado en plácida amistad, por lo que fue traumático para Josefina el ver cómo se llevaban al que había sido su marido a la guillotina, sólo cinco días antes del fin del reinado del Terror de Robespierre.

Napoleón en su habitación tapa la lluvia que le entra por la ventana con el plan para la conquista de Italia que le había rechazado el entonces comandante del Ejército de Italia, Scherer, y luego el Directorio. Tiempo después pondría en práctica ese mismo plan. Una curiosa -y graciosa- escena de la película.

Napoleón jugando con Lazare Hoche y Josefina detrás del segundo.


La rápida boda. El regalo de Barras fue el mando del Ejército de Italia.


La despedida y marcha hacia el país transalpino.


El carruaje que le transporta no es lo suficientemente rápido para Bonaparte, por lo que decide coger un caballo. En Albenga, Cuartel General del Ejército de Italia. Presentes estaban Sérurier, La Harpe, Victor, Cervoni, Mouret, Doujard, Donmartin, Joubert y, dominando este grupo de hombres ilustres el gran Masséna y el invencible Augereau.

AUGEREAU -Imaginaos imponiéndonos este pequeño advenedizo de Bonaparte, este general de callejón. Doy mi palabra, yo, Augereau, me niego a obedecer. Voy a lanzar la verdad en su rostro. ¿Y tú, Masséna?

MASSÉNA - “Sólo deja que venga”



Los vanidosos generales dan la espalda al recién llegado. Uno a uno se irán levantando y descubriendo sus emplumados sombreros. El resto es historia.






Escenas al final de la película que culminan con el poderoso efecto de triple pantalla denominado Polyvision, mientras Napoleón conduce a su ejército hacia Italia. Fue una de las más potentes demostraciones de imaginación cinematográfica en su época.




REPARTO

- Gina Manès .................. Joséphine de Beauharnais
- Albert Dieudonné ......... Napoleón Bonaparte
- Eugénie Buffet ............. Letizia Bonaparte
- Anabella ....................... Violine Fleury
- Vladimir Roudenko ..... Jóven Bonaparte



El alter ego napoleónico en forma de águila, en una original escena cargada de simbolismo.(c)





(*) La épica película de Abel Gance de 1927 en la que Brownlow había dedicado su vida a la restauración y que Coppola había presentado en Estados Unidos en 1981 en una restauración reeditada con una orquestación de su padre, Carmine Coppola. Existía un bloqueo legal de cualquier proyección de la película en los Estados Unidos que no presentara la partitura de Coppola, que durante treinta años había impedido a los entusiastas del cine estadounidense ver la película en forma en la que Brownlow había restaurado y continuaba restaurando, ya que la película había crecido más en los años siguientes, había tenido su color tintado y tonificante restaurado, y por supuesto vino con la famosa (y cada vez mayor) partitura de Carl Davis.(1)

(**) "Certainly Gance was extravagant. He spent far too much of other people’s wealth. And he paid for that extravagance with the rest of his career. He tried to make routine, commercial films but that was not his strength. He did not, therefore, like so many directors, end up in comfortable retirement. His old age was marked by anxiety and debt. But of course this is the classic fate of great artists. For pioneers make history, not money."(2)

(***) Se utilizaron muchas técnicas innovadoras para hacer la película, incluyendo cortes rápidos, extensos primeros planos, una amplia variedad de tomas de cámara de mano, toma de posición, disparos de punto de vista, configuraciones de múltiples cámaras, exposición múltiple, superposición, cámara submarina, imágenes caleidoscópicas, tintado de la película, pantalla dividida y planos en mosaico, proyección de múltiples pantallas y otros efectos visuales.(3)

(****) Pasquale Paoli (o Pascal Paoli) fue un corso que luchó por la independencia de Córcega de Génova y Francia (después que Génova hubiera vendido Córcega a Francia en 1764). La familia de Bonaparte apoyó la campaña de Paoli hasta que Paoli fue derrotado. Él huyó a Inglaterra, volviendo en 1790 cuando fue elegido presidente. Apoyó la revolución inicialmente pero volvió al partido realista cuando discrepó con el tema de la ejecución del rey. Napoleón servía en la Guardia Nacional de Córcega en este momento, distanciándose de Paoli y denunciándolo como traidor cuando se enteró de las tendencias realistas de Paoli. Paoli finalmente huyó a Inglaterra en 1795. Sigue siendo un símbolo de la independencia corsa.

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Fuentes:

(1) - https://thebioscope.net/2012/03/26/napoleon-vu-par-kevin-brownlow/
(2) - https://www.spectator.co.uk/2016/11/the-greatest-and-longest-silent-film-ever-made/
(3) - https://es.wikipedia.org/wiki/Napole%C3%B3n_(pel%C3%ADcula_de_1927)
(4) - http://www.imdb.com/title/tt0018192/trivia?ref_=tt_trv_trv
(5) - "Napoleon on film: legend, prejudice and manipulation" - Hervé Dumont, libro ilustrado junto a la edición del DVD.
(6) - https://es.wikipedia.org/wiki/Club_de_los_Cordeliers
(7) - http://www.napoleonicsociety.com/english/Life_Nap_Chap3.htm
(8) - http://algarabia.com/desde-la-redaccion/josefina-la-de-la-isla/

Imágenes:

(a) - https://i.ytimg.com/vi/MCOub1qMdsY/maxresdefault.jpg
(b) - http://www.rowthree.com/wp-content/uploads/2016/11/006-napoleon-theredlist.jpg
(c) - http://www.bfi.org.uk/whats-on/bfi-film-releases/napoleon

viernes, 21 de abril de 2017

Historias de guarniciones, campamentos, bivacs y casernas, entre otros, por Elzéar Blaze.

Elzéar Blaze (a)
Hijo de Henry Sebastian Blaze, Elzéar Blaze nació en Cavaillon (Francia) en 1788. Se enroló voluntariamente en los vélites de la Guardia Imperial en 1806 y ese mismo año ingresó como cadete en la escuela militar de Fontainebleau donde se graduó como teniente.

Participó en las batallas napoleónicas desde 1807 y en las campañas de Prusia, Austria (donde fue herido en la batalla de Wagram el 8 de junio de 1809), España, Rusia, Sajonia y en el bloqueo de Hamburgo en 1814 con las tropas de Davout, cuando se produjo la abdicación de Napoleón (abril de 1814). De regreso en Francia, siguió en el ejército durante la Restauración donde se retiró con el empleo de capitán.

Blaze nos deja sus recuerdos de experiencias militares de un oficial de la Grande Armée. La Vida militar bajo el Primer Imperio, publicado por primera vez en 1837 por Hachette que ha sido reeditada muchas veces desde entonces y traducida. También escribió un drama en tres actos, escrita en colaboración con Jacques-Arsène François Polycarpe Ancelot representado en el Teatro Beaumarchais en 1842. Sus memorias son una amena y por momentos divertida narración de la vida en los bivacs, barracones, alojamientos. la tareas de forrajeo, la cocina, los amores y las escapadas, el campo y la guarnición. Algunas de sus anécdotas le serán particularmente familiares a todo aquel que haya leído o haya experimentado por si mismo el ambiente de la milicia. Blaze habla muy poco sobre su experiencias en la batalla, pero nos proporciona abundante información sobre la vida cotidiana del soldado francés y sobre los civiles con los que entró en contacto.

Es significativo que, si bien Blaze es generalmente positivo sobre sus experiencias en los estados de habla alemana, tiene pocas palabras buenas que decir sobre España, donde sirvió durante tres años y sobre el propio pueblo español, a quien caracteriza como atrasado, descuidado, orgulloso, supersticioso e ignorante. Admite que la guerra de guerrillas era un negocio costoso para los franceses que podían mantenerse en los pueblos y ciudades, pero cuyo dominio terminaba a unos cientos de metros más allá de las zonas urbanas.


LA ESCUELA MILITAR DE FONTAINEBLEAU

"Éramos soldados; un momento después nos convertimos en oficiales: una sola palabra había producido esta feliz metamorfosis. El hombre es siempre un niño, en todas las edades necesita un juguete; A menudo se estima según el uniforme que usa; quizás tenga razón, puesto que la multitud juzga según los vestidos. Sea como sea, con nuestras charreteras de segundo teniente, nos considerábamos algo".




EL BIVAC Y LOS MERODEADORES

"Vivíamos de lo que los soldados encontraban, y la vida habría sido imposible de otra manera: nuestras marchas rápidas impedían que nuestros almacenes, cuando teníamos almacenes, pudieran seguirnos".



LAS MARCHAS

"En 1806, Napoleón había adoptado los uniformes blancos para la infantería; todos los reclutas venidos de Francia estaban vestidos como payasos; lo que hizo una combinación muy fea cuando se encontraron mezclados con otros soldados vestidos de azul. Era una idea muy extraña dar ropas blancas a las tropas destinadas a pasar sus vidas en el vivac. Deberíais haber visto lo sucio que estaban estos jóvenes; En consecuencia, la primera vez que el emperador los vió, se se dió la contra-orden, se retiraron las ropas blancas. Esto no impidió que los promotores de la Restauración volvieran a intentar el experimento en 1815."
- o -

"Para alcanzar el campo de batalla de Austerlitz, el tercer Cuerpo de ejército marchó cuarenta leguas en treinta y seis horas [unos 222 kilómetros], es decir la vigésima parte de los soldados llegó, el resto llegó de hora en hora; Los oficiales que quedaron en el camino recogieron a los rezagados, y después de unos momentos de descanso, los dirigieron hacia sus regimientos. Esta rápida marcha fue muy dolorosa para los soldados; no se quejaban, porque sentían su necesidad, porque tenía una gran influencia en el resultado del día. Por el contrario, nuestra carrera en Braunau* se convirtió para ellos en un sujeto de continuas quejas y de exclamaciones. Era el tema de la comparación cada vez que temían marchar inútilmente, o marcher pour les capucins: "Es como cuando fuimos a Braunau", dijeron. Esta marcha de treinta y seis horas sobre Austerlitz, sin un momento de descanso, fue de gran importancia. Un oficial tomado prisionero fue interrogado por Alejandro:

- "¿A qué cuerpo de ejército pertenece usted?"
- "El tercero."
- "¿El mariscal Davout?"
- "Si señor."
- "Eso no es cierto, ese cuerpo está en Viena."
- "Estaba allí ayer, hoy está aquí."

El emperador Alejandro se asombró con esta noticia."




LAS CANTINERAS

"En las ciudades no nos molestábamos con las cantineras, se las dejaba en los barracones para vivir con los soldados; si las encontrábamos en las calles, no nos dignábamos mirarlas. Pero en el campamento, era completamente diferente; entonces uno tenía una cierta consideración por ellas, la más mundana se hacía casi bonita; así como un cazador hambriento devora con deleite el pedazo de pan seco que por casualidad encuentra en el fondo de su bolsa de juego."



LOS ALOJAMIENTOS

"No eramos amados en Alemania; lejos de eso. El paso de los regimientos fue una enorme carga para el país. Nuestro ejército era odiado por completo, pero los individuos eran aceptados. […] En España, los individuos no eran mejor considerados que el conjunto. Durante un levantamiento general, un español habría asesinado a un francés durmiendo bajo su techo; un alemán lo habría salvado."

- o -

"Todavía puede encontrarse en la lengua española una palabra tan usada frecuentemente: es carajo. Si estas dos palabras se suprimieran de las conversaciones españolas, sólo quedaría el humo de los cigarros. En lugar de decir carajo, las mujeres hacen uso de un diminutivo: carai, que es carajo, lo que en nuestro francés es je m'en fiche es una cierta expresión que la Academia aún no ha sancionado."




MAESTROS DE ESGRIMA Y DUELISTAS

"En todos los regimientos hay un hombre al que los soldados respetan al menos tanto como su coronel, y este hombre es el maestro de esgrima. Tiene varios tenientes que, bajo el nombre de asistentes, ejercen una parte de esa autoridad moral que el gran maestro les delega. A mi llegada al regimiento, pedí a M. Malta. . .que me diera lecciones de su arte que yo conocía muy imperfectamente, y él me enseñó la regla de cómo uno debe proceder para matar a su hombre sin ser nunca muerto. Como el maestro del señor Jourdain tan bien ha dicho: "Todo el secreto de la esgrima consiste en dos cosas: dar y no recibir. Ahora, para no recibir, vuelva la espada de su adversario de la línea de su cuerpo, lo cual sólo depende de un pequeño movimiento de la muñeca, ya sea hacia dentro o hacia fuera".




   

UN DIA DE BATALLA

"La gente, después de haber leído historia, piensa generalmente que una batalla es como una revista en el Campo de Marte, y que cien mil hombres colocados enfrente de cien mil hombres se divierten disparándose uno al otro con facilidad al acompañamiento del cañón produciendo el efecto del contrabajo en una orquesta. Voy a explicar cómo se libra una batalla.

Nuestro ejército está en marcha precedido por su avanzada, compuesta de tropas ligeras. Los húsares van como demonios; trotan, galopan, el enemigo huye delante de ellos; pero pronto se detienen; nuestros húsares paran también. Una aldea defendida por unos pocos cientos de hombres está frente a nosotros, se ordena atacarla con tiradores. En el momento en que nuestros hombres entran en los jardines, aparece un batallón del enemigo que los hace perder terreno. Enviamos un regimiento para apoyarlos, los otros mandan dos; ordenamos adelante diez, el enemigo nos muestra veinte; Cada bando hace avanzar la artillería, gruñe el cañón, pronto todos participan en la alegoría, los combates continúan, se matan unos a otros; uno grita por su pierna, otro por su nariz, otros lloran por nada, y hay comida para los cuervos y para los redactores de informes oficiales.

La ciencia de un general en jefe equivale a esto: tener en un día determinado, en un punto dado, tantos hombres como sea posible. Napoleón lo dijo, y Napoleón era el juez. Un general debe saber qué punto del mapa será más seriamente disputado. Es allí donde se librará la batalla, es por eso que debe traer todas sus tropas por veinte caminos diferentes. Una orden mal dada, mal entendida, a menudo causa el fracaso de las mejores combinaciones estratégicas, a saber: el cuerpo de Grouchy que no llegó a Waterloo. El Primer Cónsul, antes de salir de París, había marcado con una aguja en el mapa la llanura de Marengo para la escena de un nuevo triunfo; el resultado justificó su previsión.

La ciencia de un general consiste también en conocer la fuerza del enemigo en tal punto, su debilidad en tal otro. Para tener éxito en esto, el servicio de los espías es indispensable. Se deben tener buenos y deben estar bien pagados. Napoleón les dio oro a puñados, pero fue una buena inversión. Hemos tenido generales destituidos porque regatearon sobre el tema de los fondos secretos."

- o -

"En la batalla de Eylau, un recluta trae a su capitán una bandera rusa que había encontrado en la nieve en medio de veinte cuerpos.
- "Imbécil, ¿lo tomas por una bandera? Es un banderín de compañía sin ninguna importancia; todos los días encuentro cosas así, y no me agacho para recogerlas."
Un cuarto de hora después, el capitán se dirigía al mariscal.
- "Aquí hay una bandera", decía, "que he tomado de los rusos, cuatro hombres la defendían, todos están muertos ...". El capitán fue ascendido a jefe de batallón al día siguiente.




EL CAMPAMENTO

"Un campamento es una ciudad de madera y paja, a veces de lona cuidadosamente construida sobre líneas, con sus calles grandes y pequeñas, largas y cortas; el conjunto se mantiene excesivamente limpio. Un campamento es un gran cosa, pero yo sostengo que una estancia en una ciudad es infinitamente preferible."

- o -

"La Reina de Prusia era muy hermosa, yo la vi; Se decía que había sido muy amable, no sé nada de eso; pero es cierto que obtuvo muchas concesiones de Napoleón. Esta bella reina que comía un día con los tres soberanos, llenó una copa de champán y dijo con esa gracia infinita que ella poseía en un grado supremo, una gracia que en este momento llegó en ayuda de los políticos: "A la salud de Napoleón el Grande, que ha tomado nuestros estados y nos los devuelve" . El Emperador se levantó, devolvió el cumplido con cortesía, y respondió a la reina: "No bebáis todo, Madame."




LA GUARNICIÓN

"Cuando nos quedamos mucho tiempo en una guarnición, teníamos dos maneras de pasar jovialmente el tiempo. Si existía una logia de masones, nos presentamos en masa, o bien organizamos una entre los nuestros. Todo el mundo sabe que al buscar la piedra filosofal, a los hermanos les gusta regocijarse entre fiestas. En muchos regimientos, los oficiales formaron una logia de la cual el coronel era el maestro. Después de la masonería venía el teatro"



VISITAS DEL CUERPO

"Hablando de cenas, no debo olvidar una palabra con respecto a las dadas por el mariscal Davout. Ese valiente mariscal, entre altas cualidades militares, tenía una terrible falta que le hacía granjearse muchos enemigos entre los gastrónomos del Ejército. Cuando nos invitó a cenar, fue una perfidia de su parte, no que sus comidas fueran sin ceremonia, pero si que eran desesperadamente breves. Nos sentamos a la mesa, diez minutos después tuvimos que levantarnos, porque el anfitrión dio el ejemplo. La primera vez que tuve el honor de sentarme en la mesa, me sorprendió; apenas había roto mi pan y comencé a comer de los primeros sabores para preparar el camino, cuando se dio la señal de retiro.

- "¿A dónde vamos?" -pregunté a mis vecinos.
- "Hemos terminado"
- "¿De cenar?"
- "Sí."
- "Pero si no he empezado."
- "Tanto peor para ti."
- "Es un truco abominable, una voluntaria injuria."
- "De acuerdo, pero el mariscal imita al Emperador."
- "Uno no siempre debe seguir los ejemplos de los grandes"

Pero en la segunda invitación, las cosas fueron diferentes; maniobraba rápidamente, mis ataques eran vivos; todo lo que estaba a mi alcance fue arrastrado como por la tormenta. Había terminado mucho antes que los demás, y les dije a los mismos vecinos que la comida me había parecido demasiado larga."

- o -

"Cuando viajábamos en España, el oficial que mandaba la vanguardia mandó llamar al alcalde en cada pueblo por el que pasó y le ordenó que hiciera sonar las campanas a la llegada del general en jefe. Había aprendido su discurso en español de memoria, pero no sabía más que eso. A veces el alcalde respondía: - "Puès, senor, que no aï campanas" (Señor, no hay campanas). El oficial, que no entendía la objeción sin respuesta, continuaba su camino repitiendo: -"Toca, toca las campanas".



LAS REVISTAS

"Una revista es a veces una visión muy divertida para el público, sentado o de pie, detrás de la barrera; pero para los actores, es otra cuestión. El primero puede retirarse cuando lo desee, éste debe permanecer hasta el final de la obra. Cuando el emperador ordenaba una revista para el mediodía, los generales pasaban la inspección a las once, los coroneles hacían que sus regimientos tomaran las armas a las diez. Antes, los jefes de batallones querían asegurarse de que todo estuviera bien, y comenzaban a las nueve; Y así sucesivamente en proporción decreciente, el cabo que tenía su escuadra a las cinco de la mañana. Todas estas sucesivas revistas de armas cansan al soldado francés más que un día de combate."

- o -

"¡Con qué frecuencia se ha publicado que los soldados lucharon por el Emperador! Esto es a su vez una cantinela que muchas personas han dicho y repetido sin saber por qué. Los soldados lucharon por su propia cuenta, para defenderse, porque en Francia uno nunca vacila cuando uno ve peligro por un lado e infamia en el otro. Lucharon porque era imposible hacer lo contrario, porque tenían que luchar, porque al entrar en el ejército habían encontrado aquella moda establecida, y que todo tendía a preservar ese buen hábito."

- o -


"Napoleón era sin duda un gran general; Sus campañas en Italia son casi maravillosas, porque en ese momento no tenía a su disposición los inmensos recursos de los que más tarde utilizó. Las batallas del Imperio han hecho mucho más ruido, pero nunca borrarán la gloria del primero. "En todas partes la victoria fue el resultado", dirán algunos. Muy bien, pero el mérito suele medirse por los obstáculos derribados, y la gloria de Bonaparte nunca será eclipsada por la de Napoleón; Pues los medios del emperador eran los más vastos para los generales que se hubieran dispuesto jamás. Cuando de un país como Francia se toma hasta el último hombre y el último écu, cuando uno no es responsable a nadie, no es sorprendente que con una cabeza bien equilibrada se tuvieran que esperar grandes hechos, lo contrario sería bastante sorprendente."



EL RETIRO

"El oficial retirado es fácil de reconocer. En primer lugar su rostro no se asemeja al del notario o del médico; está quemado por el sol, severo; sus rasgos son muy prominentes; su discurso es breve y acentuado. Si el oficial vuelve a la vida privada todavía da órdenes, su tono es sin réplica; lleva a cabo las órdenes; ve que son cumplidas porque debe obedecer y ser obedecido; es una de las condiciones de su existencia. Él es bueno, pero sus hijos tiemblan ante su presencia: si habla, ellos deben estar en silencio. Él es viejo, pero su figura es recta; el camina con un palo; si es cojo, si no tiene más que una pierna, si la que le falta se sustituye por un pedazo de madera, no importa, todavía oirá el sonido simétrico y cadenciado del paso militar."









(*) "Los edecanes, las estafetas, los ordenanzas a pie y a caballo se cruzaron en todas direcciones para dar prisa a los destacamentos que encontraban. Teníamos que estar en Passau muertos o vivos al caer el día. Oficiales y soldados, todo el mundo pensaba que la guerra había comenzado otra vez; ¡qué otro motivo podría darse para esta marcha apresurada en tiempos de paz! En proporción a una compañía, una fracción de una compañía llegó a Passau, oficiales designados por el general embarcaron en el Danubio, que traía consigo montañas de agua. La corriente era tan fuerte por el derretimiento de las nieves que llegamos a la orilla derecha sólo yendo varias leguas fuera de nuestro camino. Los caballos de la artillería cayeron en el agua, barcos hundidos, hombres que perecieron. Cuando habíamos cruzado el Danubio, continuamos nuestro camino sin un momento de descanso; marchamos durante cuarenta horas.
"¿Pero por qué estamos corriendo de esta manera?", dijeron los soldados; 
"¿Qué está pasando, que nada nos debe parar, ni la noche, ni los torrentes, ni los ríos?" 
Por fin supimos los motivos de esta marcha forzada, la más larga, la más dolorosa jamás hecha, incluso durante la guerra: teníamos que ir a Braunau para rendir honores militares a María Luisa, que venía a Francia a casarse con Napoleón. A juzgar por la manera en que nos apresuraban, parecía que la emperatriz nos esperaba. ... Llegamos dos semanas antes de tiempo."



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Fuentes:

(1) - "Recollections of an officer of Napoleon's Army" - Captain Elzéar Blaze, Sturgis & Walton Co., 1911
(2) - https://fr.wikipedia.org/wiki/Elz%C3%A9ar_Blaze
(3) - http://www.napoleon-series.org/reviews/military/BlaseBellerophon.pdf

Imágenes:

(a) - http://moustache-empire.pagesperso-orange.fr/images/Portrait_elzear_blaze_site_moustache.jpg
(b) - "La vie militaire sous le Premier Empire ou moeurs de garnison, du bivouac et de la caserne" - E. Blaze, Évreux, Imprimerie de Ch. Hérissey  

jueves, 13 de abril de 2017

Exposición. Ingenieros, soldados y sabios. Gobierno Militar, Barcelona - 2017

Byron vuelve con esta entrada a narrarnos sus excursiones en pos del legado de la época napoleónica. Esta semana nos trae una visita al Gobierno Militar de Barcelona, que desde el año pasado exhibe una exposición sobre el papel de los ingenieros militares del Ejército español durante la historia y sus obras tanto de caráctar civil como militar (puentes, fortificaciones, iglesias, hospitales, etc.). 

Las piezas museísticas y los recursos audiovisuales que se han reunido en la exhibición destacan, en primer lugar, como la Ciudad Condal se convirtió, en el siglo XVIII, en centro del desarrollo científico y tecnológico de España gracias a la creación de dos importantes centros de enseñanza militar: el Real y Militar Colegio de Cirugía y la Real y Militar Academia de Matemáticas.(1)

Además es una oportunidad de visitar el claustro del edificio, que normalmente no está abierto al público. El proyecto del actual Gobierno Militar fue encargado en 1927 al teniente coronel de ingenieros José Sans Forcadas, bajo la supervisión del arquitecto municipal Adolf Florensa.

El consistorio quería asegurar el carácter monumental del edificio, dada su ubicación al final de la Rambla, en el Portal de la Pau, y además impuso que siguiera el diseño de la Llotja, joya del gótico civil del siglo XIV, que durante décadas albergó la Bolsa de Barcelona.(4)


Fachada del edificio acuartelamiento "Gobierno Militar de Barcelona"


La exposición es una muestra interesante del legado de los ingenieros militares en la sociedad y en la propia Ciudad de Barcelona, por lo que es bastante recomendable, no sólo para los amantes de la temática e ingeniería militares sino para todos los ciudadanos en general. Esperemos que también sea un gesto y un acicate para que se pueda recuperar el tono normal de las relaciones del estamento militar con la ciudad de Barcelona, cuya historia también tiene momentos que merecen permanecer en la memoria de sus habitantes, como lo son sin duda los que proporciona esta interesante exposición de Ingenieros, soldados y sabios.



LA EXPOSICIÓN

"En el siglo XVIII, conocido como de la Ilustración o de las Luces, se crearon dos importantes centros de enseñanza en Barcelona: la Real y Militar Academia de Matemáticas y el Real Colegio de Cirugía. 

En esta época, las necesidades bélicas potenciaron la industria catalana con la instalación de modernas fábricas que, como la Real Fundición de Bronces, generarían trabajo en la ciudad. 

La Real y Militar Academia de Matemáticas fue una creación de Felipe V. Inició su andadura en 1720 con la finalidad de formar a los futuros oficiales del Cuerpo de Ingenieros, recién creado por el ingeniero General Próspero de Verboom. Su director más representativo fue, entre 1798 y 1779, Pedro Lucuze y Ponce. 

La formación impartida en la Academia se extendía a lo largo de cuatro cursos de nueve meses cada unoy en ellos se incluían las materias científicas más completas y avanzadas de la época. Por cada curso eran admitidos, además de cuatro civiles, 36 oficiales o cadetes de los regimientos de Infantería, Caballería y Dragones de Cataluña."


Reproducción de un modelo de cañón de a 24 del siglo XVIII.
Bronce y madera. Siglo XX.











"Durante los reinados de Carlos III y Carlos IV, el calibre de las balas de cañón se definía por su peso en libras, facilitando de esta forma la carga según el tipo de fuego. Las ordenanzas de 1743 establecieron el calibre de los cañones en 24, 16, 12, 8 y 4 libras."


         Calibrador cónico. Bronce, 1804               Calibrador plano. Bronce, 1781                   




"Desde su creación, el Cuerpo de Ingenieros Militares ha sido el responsable de las muchas obras de ingeniería militar en España, así como también de la realización de muchas otras obras públicas, tanto de carácter civil como religioso.

En Barcelona se formaron los ingenieros militares que durante el siglo XVIII se ocuparon de proyectar y realizar las obras militares en los territorios de la Corona española, incluidos los americanos. 

Durante el siglo de la Ilustración tuvo gran protagonismo el Ejército, en parte debido a la labor del Cuerpo de Ingenieros Militares. Sus casi mil ingenieros demostraron una gran competencia en fortificaciones, cartografía, urbanismo, obra pública y arquitectura civil, militar y religiosa.

Entre ellos destaca la labor de Juan Martín Zermeño y Pedro Martín Paredes Zermeño, hijo del anterior, ingenieros ambos, el primero entre 1719 y 1773 y el segundo desde 1744 a 1792. Los dos alcanzaron el grado más alto en el cuerpo, el de Ingeniero General, por lo que, además de aprobar todas las obras, diseñaron, dirigieron o ejecutaron muchas de ellas.


Juan Martín Zermeño

Los castillos de San Fernando en Figueras y de Montjuïc en Barcelona, la urbanización de la Barceloneta, el puente de Carlos III en Molins de Rei o la catedral nueva de Lérida, son una muestra de sus obras en Cataluña, pero también las encontramos en el resto de la metrópoli y en ultramar."


Reproducción de sombrero tricornio del s. XVIII / Conjunto de bolaños de hierro para cañón




    Uniforme del general Mariano Álvarez de Castro (reproducción).
Lana, fieltro, cuero y metal. Siglo XX.


"La primera ciudad española en Cataluña importante por su proximidad a Francia es Gerona, por lo que ha sufrido en su historia numerosos sitios, destacando el de 1809, tercero de los que soportó durante la Guerra de Independencia. Su defensor fue el General Álvarez de Castro. Cuando enfermó, la ciudad capituló. Prisionero de los franceses, falleció en extrañas circunstancias en el castillo de San Fernando.

Desde su nacimiento como la romana Gerunda, la población ha estado protegida por murallas. Dividida en dos por el rio Oñar, la parte situada a su derecha es la más antigua, quedando a la izquierda el barrio del Mercadal. El río y unas pequeñas alturas no permitían campos de tiro adecuados ni flanqueos, por lo que con el tiempo se añadieron a las murallas de la ciudad antigua tres baluartes y se confió su defensa as las fortificaciones modernas de la línea de altura: el castillo de Montjuïc y los fuertes del Condestable, Reina Ana y Capuchinos.

El barrio del Mercadal, sobre terrenos llanos, admitió adosar en sus murallas en la segunda mitad del siglo XVII, cinco baluartes, aunque sin fosos."










La ciudad de Gerona hacia 1800. Maqueta en poliéster termoplástico, 2016.


"Durante la Guerra de Independencia la plaza de Gerona resistió un largo asedio que retrasó el avance de los franceses. En el lienzo de Cristóbal Montserrat se muestra la muerte de su defensor, el General Mariano Álvarez de Castro (Granada, 1749 - Gerona, 1810) fallecido en el Castillo de Figueras como prisionero de los franceses."


Cristobal Montserrat y Jorva
Muerte de Álvarez de Castro.
Óleo sobre lienzo, 1919



Maqueta de la Ciudadela de Roses.
















Par de Pistolas. Manufactura catalana



Iglesia de la Ciudadela de Barcelona, hacia 1730.
Maqueta en termoplástico, 2016



















"El obús (imagen inferior) presenta varias inscripciones, siendo la más destacada el escudo inglés con la insignia de la Orden de la Jarretera, y, en el centro, la Cifra Real del Rey Jorge III: "GR3". El obús llegó a España durante la Guerra de Independencia, quizás acompañando al Ejército de Wellington."


Bronce y cureña de madera, calibre 14 cm., 1794
Kimhan, Gran Bretaña


Espada y vaina de Oficial de Caballería del General 
José Manso, primer Conde del Llobregat
Acero, bronce, ébano y cuero, 1760-1780.



    Miguel Ángel Díaz Galeote
    El Brigadier Mosén Rovira  /  El General Álvarez de Castro 
    Miniatura en pasta de cerámica engomada, 2010 / 2011


Batalla del Fluvià (Inscripción)
El Exmo Señor Dn. Jose de Urrutia y las Casas Zamits y la Qadra
Ilustre militar, Virrey de Cataluña, General en Jefe del Ejército de Liberación del Principado en la Guerra con la República Frana, 1792-1795, que derrotó a los invasores en las cruentas batallas de Pontós, Rio Fluviá y Pirineos Orientales, expulsando a los franceses del suelo catalán (Julio de 1795).



Entrada a la exposición en el edificio del Gobierno Militar.




Nota: Todos los textos del apartado La Exposición son reproducción de los textos de paneles y descripciones propios de la muestra.

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Fuentes:

(1) - http://legionurbana.org/2016/08/exposicion-ingenieros-soldados-sabios-gobierno-militar-barcelona/
(2) - http://www.ramblejant.com/2016/11/exposicio-ingenieros-soldados-y-sabios.html
(3) - https://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno_Militar_de_Barcelona
(4) - http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160122/301593460914/govern-militar-clon-llotja.html

Imágenes:

(a) - https://www.google.es/maps/place/Gobierno+Militar+de+Barcelona // Foto por Darryl Hobbins ago. 2016

(b) - Fotografías del autor.