jueves, 29 de junio de 2017

Memorias del fusilero Harris, del 95º Regimiento de Rifles "Green Jackets"


EL LIBRO DEL FUSILERO HARRIS

Portada de una de las ediciones.
Los Recuerdos del Fusilero Harris son unas memorias publicadas en 1848 de las experiencias de un soldado alistado en el 95º regimiento de rifles en el ejército británico durante las guerras napoleónicas. El soldado epónimo fue Benjamin Randell Harris, un soldado que se unió al regimiento en 1803 y sirvió en las primeras campañas en la Guerra de la Península. A mediados de la década de 1830, Harris trabajaba como zapatero en Londres cuando encontró a un conocido, el capitán Henry Curling, quien le pidió que dictara un relato de sus experiencias vitales en el ejército. Este relato fue guardado por Curling hasta 1848, cuando consiguió que el manuscrito fuera publicado, preservando una de los escasos relatos supervivientes del servicio militar de un soldado raso británico.

Debido a la enfermedad contraida en Walcheren, Harris no fue considerado apto para reunirse de nuevo con su unidad en la campaña de los Cien Días, en 1815, y la Oficina de Guerra le retiró su pensión, dejando a Harris sin más opción que volver a trabajar por su cuenta de zapatero estableciéndose en Londres. En la década de 1830 un conocido suyo, el capitán Henry Curling, lo encontró establecido de zapatero y fabricante de botas en la ciudad, persuadiéndolo para que relatara sus experiencias de guerra, que Curling recogió en un manuscrito. Harris desaparece del registro histórico poco después de esto, pero se sabe que poseía su propia tienda de venta de adoquines en Londres entre 1836 y 1839 y vivió para ver su manuscrito publicado en 1848, porque en ese año recibió la Medalla de Servicio General Militar con los dos broches de Roliça y Vimiero en 1808. Nada más se sabe de la vida o muerte de Harris, y sus memorias no eran muy conocidas en ese momento, sólo haciéndose un nombre mucho más tarde, gracias a los historiadores del siglo XX. Sin embargo, Harris dejó un post-scriptum a su manuscrito, que reza:

"Disfruté más la vida mientras estaba en el servicio activo que lo que he hecho desde entonces, y recuerdo mi tiempo pasado en los campos de la Península como la única parte digna de conmemoración."

El libro es quizás más importante por la manera en que nos proporciona el punto de vista de uno de los soldados de a pie de Wellington en una época en que la gran mayoría eran analfabetos. Mientras que algunos oficiales guardaban diarios o escribían memorias de su servicio, las Recuerdos del Fusilero Harris son raros porque a diferencia de las grandes acciones o grandes personas recordadas por sus superiores, Harris menciona a decenas de hombres cuya historia ya no se conserva y cuyos nombres de otra manera se hubieran perdido, y registra los tediosos detalles diarios con una prosa interesante y coloquial. Describe la medicina desde el punto de vista del paciente, el castigo de un amigo de la vista de la víctima y la vida militar de abajo hacia arriba, dando una visión de la vida cotidiana de un soldado inglés en las guerras napoleónicas, así como una valiosa fuente primaria de las campañas británicas de la época.

En vida de Harris, el libro no fue popular ni bien recibido críticamente, desapareciendo en la oscuridad durante muchos años antes de ser redescubierto en los primeros años del siglo XX. El libro se ha vuelto a publicar muchas veces, con un número de comentarios, algo mal investigado, incluso divulgando el primer nombre de Harris como John. En tiempos más recientes se ha publicado un volumen recientemente investigado por la historiadora Eileen Hathaway que elimina muchos de los errores más antiguos y contiene un prólogo del autor Bernard Cornwell, que utilizó las memorias como una fuente de inspiración para su serie de novelas sobre el fusilero Sharpe (trasladadas a la pequeña pantalla en forma de serie protagonizada por el actor Sean Bean), incluso creando un personaje secundario basado en Harris, aunque con una carrera muy diferente.


Modelo de Benjamin Harris en una exposición en Waterloo.

FRAGMENTOS ESCOGIDOS

Benjamin Harris fue en su juventud pastor de ganado, como lo era su padre, en la localidad de Blandford, en Dorsetshire, donde ocasionalmente también aprendía a hacer zapatos. En 1802 pasó a formar parte del Ejército de la Reserva, y posteriormente fue enviado al 66º Regimiento de Línea, en Winchester, donde su primera experiencia fue ver la ejecución de un soldado que dejó honda huella en él. Posteriormente se desplazó con su regimiento a Irlanda y desembarcaron en la localidad de Cork. Formaba parte de la compañía ligera del regimiento, donde con otras compañías de otros regimientos fue enviado a Dublin, donde vería por primera vez a los soldados del 95º de Rifles. Se presentó voluntario en dicha unidad y regresó a Inglaterra con los Rifles. Su primer destino sería en Dinamarca. 


DINAMARCA
"Mientras, en Dinamarca llevamos una vida tolerablemente activa, los Rifles que estaban continuamente en alerta -de orden un día- y contraorden el siguiente. Ocasionalmente también, cuando queríamos ir más rápido, nos colocaban en carritos que revoloteaban sobre la faz del país, en compañía de los dragones de la Legión Alemana; de modo que, si no hubiéramos luchado tanto después en la Península, tuvimos mucho trabajo para evitar la ociosidad.
En ocasiones tuvimos algunas agradables aventuras entre las damas danesas de ojos azules, pues los Rifles siempre estaban al quite en la cuestión."

La expedición volvió a Inglaterra, a Hythe, donde estaba su cuartel, y en 1808 cuatro compañías del segundo batallón, al que pertenecía Harris, fueron enviadas a Portugal, desembarcando en la Bahía de Mondego, donde pronto comprobó los rigores de las marchas llevando su equipo al completo.


PENÍNSULA (Portugal)
"Era el 15 de agosto, cuando nos encontramos primero a los franceses, y sus escaramuzadores comenzaron de inmediato las operaciones lanzando una lluvia de balas cuando avanzamos, que devolvimos sin demora. El primer hombre que fue alcanzado fue el teniente Bunbury; cayó atravesado por la cabeza por una bola de mosquete, y murió casi inmediatamente. Pensé que jamás había oído un ruido tan tremendo como el disparo realizado en esta ocasión, y los hombres a ambos lados de mí, que de vez en cuando podía observar, caían rápidamente. Sobreponiéndonos, nos retiramos a un terreno elevado, una loma, en nuestra retaguardia, y formamos allí alrededor de su cumbre, con una línea de tres filas, la primera fila de rodillas. En esta posición nos quedamos toda la noche, esperando el ataque sobre nosotros a cada momento. Al amanecer, sin embargo, recibimos instrucciones de retroceder lo más rápido posible sobre el cuerpo principal. Hecho esto, ahora yacíamos para unas pocas horas de descanso, y luego de avanzada otra vez para buscar al enemigo."

Equipamiento de un soldado del 95º de Rifles*.


Habiendo tomado parte en las batallas de Roliça y Vimiero, en suelo portugués, desde Lisboa, Harris y el ejército se dirigieron hacia Almeida y entraron en España, pasaron por Salamanca, Zamora y llegaron a Sahagún, donde se concentraba el ejército de Sir John Moore, en lo que sería el principio de la retirada británica a la Coruña, que ya tratamos en su dia**, que vió episodios de desorden, rapiña y privaciones en medio de un tiempo infernal, y que obligó a algunos de los mandos más comprometidos a mantener la disciplina de la tropa con dureza. Las alabanzas que dedica al general Craufurd, ocupan sendos espacios en el capítulo.


PENÍNSULA (España)
"Muchos que leen esto, especialmente en estos tiempos de paz, puede suponer que se trataba de una severidad cruel e innecesaria bajo las terribles y hostiles circunstancias de esa retirada; pero yo, que estaba allí, y era, además, un soldado común del mismo regimiento al que pertenecían, digo que era muy necesario. Ningún hombre, salvo un veterano como el general Craufurd*** podría haber salvado a la brigada de perecer en su totalidad; y, si azotó a dos, salvó a cientos de la muerte por su mando. Detesto la visión del látigo; pero estoy convencido de que el ejército británico no puede marchar sin él. Los acontecimientos posteriores nos han enseñado la necesidad de tales medidas."

Imagen ya clásica de la retirada de Moore con los Rifles a la izquierda.

El mismo Craufurd es protagonista de una anécdota, que denota el carácter que imprimía aquellos aciagos días:
"En ese momento vio a un oficial que, para librarse de mojarse a través del cruce, supongo, y llevando un par de pinzas en los pantalones para el resto del día, había montado en la parte trasera de uno de sus hombres. La vista de semejante afeminamiento era suficiente para despertar la cólera del general, y en muy poco tiempo se desplazó salpicando el agua ante los dos.
-¡Déjelo, señor, póngalo en el suelo, deseo que baje a este oficial al instante! Y el soldado al instante, me atrevo a decir que nada preocupado, soltó su carga, como una patata caliente, en el arroyo, continuando su marcha. ¡Vuelva, señor!. -dijo Craufurd al oficial-, "y vaya por el agua como los demás, no permitiré que mis oficiales monten en las espaldas de los hombres a través de los ríos: todos deben compartir su parte por igual aquí."


Las penalidades de los soldados durante toda la retirada no cesaban, dando lugar a escenas surrealistas:

"Poco después de pasar a estos desafortunados, alcancé a un grupo al que se le instó a marchar bajo la dirección de un oficial del 42º de Highlanders. Él los estaba empujando casi como un pastor que mantendría juntos un rebaño cansado de ovejas. Presentaban un curioso ejemplo de una fuerza en retirada. Muchos de ellos habían arrojado sus armas y estaban unidos entre sí por los brazos, para apoyarse mutuamente, como un grupo de borrachos. Estaban, yo lo vi, compuestos de varios regimientos; Muchos estaban desnudos y sin zapatos; y algunos con la cabeza cubierta con viejos trapos y fragmentos de pañuelos. Marché en compañía de este grupo durante algún tiempo..."

Embarcados en La Coruña por los navíos de la Royal Navy, los restos del ejército de Moore llegaron a Inglaterra. Tras un tiempo de recuperación, y para cubrir las bajas, se seleccionó a algunos hombres para reclutar efectivos entre la milicia:

"Después de un rato, algunos de los más fuertes y más inteligentes de nuestros hombres fueron seleccionados para ir en el servicio de reclutamiento, y reunir a los hombres de los regimientos de la milicia para llenar nuestras filas. Yo mismo empecé con el teniente Pratt, el sargento Adams y William Brotherwood, el último de los cuales fue asesinado después en Vitoria por un cañón, que al mismo tiempo terminó con Patrick Mahón y el teniente Hopwood."****

Tras volver a su cuartel, se embarcaron en Dover para la expedición de Walcheren en 1809, uno de los fracasos más estrepitosos de las expediciones inglesas al Continente de todas las guerras napoleónicas. La isla de Walcheren, en la provincia de Zelanda en los Países Bajos, tenía muchas zonas pantanosas y plagadas de fiebre, lo que provocó una gran epidemia entre el contingente.


WALCHEREN (Paises Bajos)
"Este espantoso espectáculo alarmó considerablemente a los oficiales, los cuales fueron también  muchos de ellos atacados. Los médicos navales vinieron a la costa para ayudar a los cirujanos regimentales, que, de hecho, tenían más en sus manos de lo que ellos podían manejar; el Dr. Ridgeway de los Rifles, y su asistente, con casi quinientos pacientes postrados al mismo tiempo. En resumen, excepto yo y otros tres o cuatro, toda la preocupación era completamente abrumadora."


Evacuación de Walcheren por los ingleses, el 30 de agosto de 1809.


Pero Harris también contrajo la enfermedad. Debido al gran número de bajas y la nula consecución de los objetivos de la expedición, ésta volvió a Inglaterra, donde Harris fue dado de baja del servicio activo, siendo destinado posteriormente a una unidad de veteranos:

"Permanecí en los Veteranos sólo cuatro meses, ya que, al expirar ese tiempo, Napoleón fue enviado a Elba. Luego marchamos a Chelsea, para ser disueltos, donde nos reunimos con miles de soldados que bordeaban las calles, y descansando en las diferentes casas públicas, con cada muestra de herida y de víctima de la guerra moderna. Allí acechaba el hombre mutilado de la infantería ligera, el dragón pesado, el húsar, el artillero, el fusilero y los especímenes de cada regimiento en el servicio. El irlandés, gritando y blandiendo su muleta; el soldado inglés, tambaleándose con la bebida; y el escocés, con semblante grave y melancólico, sentado en la escalinata del pabellón entre la muchedumbre, escuchando el estruendo de las gaitas de sus camaradas y pensando las colinas azules de su tierra natal. Tales eran Chelsea y Pimlico en 1814.

En aproximadamente una semana me dieron de alta y recibí una pensión de seis peniques al día; y, por primera vez desde que había sido un pastor en Blandford Downs, me vi en ropa sencilla y con libertad de ir y venir a donde yo quisiera".




 - - - o - - -


(*) - El 95º regimiento era el único regimiento del ejército británico que estaba enteramente equipado con rifles en lugar de mosquetes de ánima lisa... Esta unidad de élite no solo estaba equipada con rifles, sino que también recibía instrucción especial (en el campamento de Shorncliffe bajo el mando del General Sir John Moore) que enfatizaba las pequeñas unidades tácticas y las prácticas de puntería. Además, el entrenamiento en pequeñas unidades de los Rifles creó un grado de confianza entre oficiales, oficiales subalternos y otros empleos que fue único en el ejército británico de la época.
El soldado lleva la casaca verde que era distintiva de las unidades armadas con rifles, incluyendo el 5º batallón del 60º regimiento y los dos batallones ligeros de la Legión alemana del Rey (KGL). También lleva el rifle Baker... Sus principales desventajas eran la lenta recarga comparado con el mosquete tradicional y no era útil en combates cuerpo a cuerpo, ya que era más corto y llevaba una bayoneta bastante difícil de manejar

(**) - La retirada a La Coruña de la expedición de sir John Moore (1) - La marcha de la muerte, según Christopher Summerville

(***) - "Recuerdo haber observado otra vez a Craufurd en este momento de la retirada. No se le veía nada alterado en su deseo de mantener la fuerza unida, pensé; pero todavía activo y vigilante como siempre, parecía mantener su ojo sobre aquellos que ahora eran más propensos a aguantar. Yo mismo marché durante muchas horas cerca de él este día. Parecía severo y pálido; pero la verdadera estampa de un guerrero. Nunca olvidaré a Craufurd si vivo a cien años, pienso. Era en todos los aspectos un soldado."

(****) - Es toda una descripción la que nos hace Harris de sus andanzas como "reclutador" para su unidad:

"Después de buscar hacia el Este de Kent, llegamos a Hastings esa misma noche, donde encontramos que los Voluntarios de la Milicia de Leicester (que se había acuartelado allí) habían comenzado, y que ciento veinticinco hombres y dos oficiales habían dado su nombre al 7º de Fusileros, y a éstos, Adams y yo decidimos hacerles cambiar sus mentes en nuestro favor, si podíamos. 
La apariencia de nuestro uniforme de Rifles y un poco de la lisonja del sargento Adams, capturó las fantasías de los voluntarios, que influyó a cada uno de ellos para el cuerpo de Rifles, y a ambos oficiales en el trato. Trabajamos duro en este negocio. Puedo decir que durante tres días y noches mantuvimos el baile y la borrachera del grupo. Cada voluntario obtuvo diez guineas de recompensa, que, a excepción de las dos retenidas para sufragar necesidades, gastaban en todo tipo de excesos, hasta que todo hubo terminado. Entonces vino la reacción. Los espíritus caídos, el dolor por separarse de los viejos camaradas, los amores y las esposas, por el destino incierto de la guerra. Y luego vinieron las burlas del viejo soldado; las risas de Adams y de mí, y los camaradas, y nuestros intentos de darle un estímulo a sus espíritus mientras los alejábamos de los amigos que nunca volverían a mirar; y como lo llamábamos, «empujándolos a la gloria» -una gloria que no tardaron en lograr- como los ciento cincuenta de Leicestershire, que reclutamos en Hastings, escasamente un hombre de los que sirvió, diría yo, podría haber demostrado al final del año alguna señal de los campos en los que había luchado; muchos encontraron una tumba y algunos volvieron a Hythe con la pérdida de alguna de sus extremidades."


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Fuentes:

- "Recollections of Rifleman Harris (old 95th)" - Ed. Henry Curling, Esq., London, Charing Cross, 1848
- https://en.wikipedia.org/wiki/The_Recollections_of_Rifleman_Harris
- https://en.wikipedia.org/wiki/Benjamin_Randell_Harris

Imágenes:

- https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/514WVHBN7ML._SX303_BO1,204,203,200_.jpg
- http://images.gr-assets.com/books/1266721187l/2310163.jpg
- https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/81oufmnBAZL.jpg
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- https://image.slidesharecdn.com/n23wellington-110908173145-phpapp01/95/napoleon-part-2-session-iii-wellington-23-728.jpg?cb=1315503982
- By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux - http://marine-imperiale.pagesperso-orange.fr/images/galerie2.htm, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=31597837

viernes, 23 de junio de 2017

Miniatura. Vivandière año 1812, de 120mm.

Cantinera en el bivaque.
Esta semana recuperamos el mundo de la miniatura militar con la figura de una vivandera del ejército francés en el año 1812. Por desgracia las figuras femeninas a escalas grandes (y también en las más pequeñas) no son abundantes y más en la época napoleónica, por lo que o son figuras con atuendos civiles o en el plano militar encontramos generalmente las típicas cantineras y vivanderas, acompañadas o no de una montura y sus enseres. Varias mujeres también formaron parte en las filas sobretodo de la caballería, por lo que no estaría de más que pudiera salir a a la venta una figura que representara a dichas mujeres, que, llegado el momento, luchaban con igual encono y valentía que los hombres.


UN POCO DE HISTORIA

El nombre Vivandière (vivandera) deriva de la palabra francesa viande, que significa carne o comida. Por tanto, una vivandera era una mujer que proporcionaba alimentos a las tropas, aunque a menudo vendían muchos otros artículos incluyendo la ropa, el alcohol e incluso productos como los lápices. Una Cantinière (cantinera), en cambio, recibía su nombre de la palabra cantina, una tienda o local de servicio a los soldados.

Al igual que la vivandera, transportaba sus suministros en mula o en un carruaje tirado por caballos. También podía poseer una gran tienda de campaña que se convertía en un "centro social" para los soldados y para poder hacer dinero con la venta del café y el alcohol.

A estas mujeres les eran concedidas comisiones para servir en regimientos particulares y estaban sujetas a la disciplina militar, aunque no portaran el uniforme. Se les pedía que vendieran sus productos a un precio justo según lo determinado por las autoridades militares bajo pena de ver sus suministros confiscados. Las vivanderas y las cantineras no recibían ninguna paga por sus servicios y se ganaban la vida sólo con los beneficios obtenidos por la venta de suministros a los hombres.

Era un requisito que la mujer se casara con uno de los soldados del regimiento con el fin de mantener su posición. Si su marido moría, tenía que renunciar a su puesto pero a menudo se volvería a casar con otro soldado en la misma unidad. Algunas mujeres sirvieron en el ejército francés a través de las guerras napoleónicas y estuvieron presentes en todas las grandes batallas. Las vivanderas eran especialmente queridas por los hombres, debido a los cuidados adicionales que les proporcionaban y los riesgos que compartían. Muchas vivanderas se convirtieron en heroínas nacionales de Francia, y eran reconocidas por su bondad y valor bajo el fuego. No era inusual para las vivanderas correr hacia adelante y atrás en plena línea de fuego, llevar agua y comida a los hombres y correr el riesgo de recibir un disparo. Asimismo cuando salían de primera línea del campo de batalla era para recoger a los heridos, y en varias ocasiones lucharon junto a los hombres con fusil y bayoneta. En los días en que su unidad estaba inmersa en la batalla, las mujeres a menudo eran las que cocinaban el alimento y daban bebida a los soldados sin coste alguno.

Estas mujeres soldados demostraron su valor en la Grande Armée  de Napoleón, hasta tal punto que su papel continuó en el ejército francés durante muchas décadas después de las guerras napoleónicas.(1)


LA FIGURA

Caja de Verlinden.
La figura que os traemos hoy es de Verlinden Productions, con la ref. 1481, uno de los pocos fabricantes que posee figuras de resina de 120 mm. en su catálogo. La figura no tiene mucho secreto para su montaje, aunque si que necesitamos hacer algún afinado, como la curvatura del sombrero que no encaja bien en la cabeza, o la posición del brazo derecho apoyándose en el barrilito.

También hay que tener cuidado a la hora de colocar los pies, ya que, como es habitual, las cajas de Verlinden no te dan ninguna orientación ni señal en la figura (estas figuras nunca vienen con instrucciones), la parte baja interior de la falda es un sólido plano en su terminación interior por lo que hay tener en cuenta la rodilla del modelo para colocar el pié con un mínimo de coherencia, entre otras cosas para garantizar el buen apoyo de la fugura, ya que no hay agujeros o marcas donde tomar una referencia.

De hecho la figura no deja de ser una réplica de un dibujo que podéis encontrar en el libro "Uniforms of the Retreat from Moscow. 1812", de Haythornthwaite y Chappell, y que os mostramos a continuación:


Vivandera en 1812. (a)


La figura se monta sin apenas problemas, salvo por el comentario del sombrero. También preferí montar el barrilete antes que el brazo sobre el que se apoyaba, para asegurar la posición. Una vez unidos los componentes, se imprima con color gris de la casa Vallejo. Las casacas (dolman) de estilo húsar, son un poco delicadas de pintar, tienen muchos detalles, hay que hacer varias pasadas si el color es muy claro y tener en cuenta todos los botones y los ribetes del uniforme. En nuestro caso se añadía el problema del color amarillo, al que hay que dar varias pasadas para que coja cuerpo (al menos con el que pinto yo).


La falda preferí pintarla de un color más oscuro que el rojo de la portada de la caja de Verlinden, y más en consonancia con la figura del libro, que parece un rojo Burdeos, mientras que yo opté por un color marrón. Las faldas son un elemento agradecido de pintar ya que todos los pliegues dan lugar a un juego de luces y sombras que si uno tiene pericia y gusto pintando (como es el caso de Bill Horan, Julio Cabos y muchos otros grandes pintores de figuras) da lugar a que la figura gane muchos enteros, como también en el caso de las figuras de Highlanders escoceses de la época. Las polainas también las pinté de color negro, en vez del color blanco del libro.


Detalle del barrilito con la granada de los granaderos y regimientos de élite de caballería. No la llevaba de origen, por lo que la colocamos con una pequeña copia de la de un portacartuchos (giberne), con resina de dos componentes. La escala queda un poco grande, con respecto al original del dibujo, pero tampoco desentona en demasía.

 
Las botellas forradas de cañizo, a las que se les da una capa de tinta de Citadel o de color negro aguado para darle una pátina de suciedad. El correaje se hizo con una pequeña cuerda pintada. Tener en cuenta que hay que procurar la sensación de tirantez de las cuerdas que tendrían las botellas colgando realmente, por lo que hay que tener cuidado a la hora del pegado, para no dar una imagen deformada de estas.





Imágenes del torso y cara. Las cejas probablemente tenía que haberlas oscurecido un poco más, ya que apenas se distinguen, También añadí una pluma con lámina de estaño y pintada de azul, como las que solían llevar las vivanderas y cantineras representadas en dibujos o grabados.




La figura acabada desde varias posiciones. Posteriormente se añadió en la escena de Miniatura de Chevau légers lanciers en Allemagne, 1813  de la que ya os dimos cuenta en pasadas semanas.





CARTA DE COLORES

1. Carne - Medium Fleshtone 70860 Vallejo ModelColor. Rectificado con Negro para las sombras y Amarillo para las luces.

2. Puños - Vermilion 70909 Vallejo ModelColor

3. Botellas - Terracotta Americana + Brass Laton 70801 Vallejo ModelColor + Badab Black Citadel Washes

4. Sombrero - Tallarn Flesh Citadel Foundation + Leviathan Purple Citadel Washes . Gris con pincel seco para las zonas desgastadas.

5. Casaca - OlivaMedio 70850 Vallejo ModelColor + Black Matt + MattFarbe21 Golden Yellow

6. Falda - Asphaltum Americana + Matt Black + MattFarbe21 Golden Yellow + Black 70950 Vallejo ModelColor

7. Zapatos - Black 70950 Vallejo ModelColor.


Barro y suciedad con Medium Fleshtone 70860 Vallejo ModelColor


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Fuentes:

(1) - http://emperornapoleon.com/army/women-in-the-army.html[04/04/2017 12:06:18]

Imágenes:

a) - "Uniforms of the Retreat from Moscow. 1812" - Philip Haythornthwaite y Michael Chappell, Hippocrene Color Guides, Blandford Press Ltd, New York, 1976
b) - Fotografías del autor.

sábado, 17 de junio de 2017

Las batallas del Bruc: 6 y 14 de junio de 1808. Museo temático.

Las batallas (podríamos decir combates) de El Bruc acabaron con el mito de la imbatibilidad del Ejército de Napoleón, junto con la derrota de Bailén, el fracaso del asedio de Zaragoza, el traspiés de Moncey en Valencia, y por último el fracaso de Junot en Lisboa que se ve obligado a evacuar.  El Emperador se quejará amargamente en Saint-Cloud el 16 de agosto que "Todo lo que ocurre en España es deplorable. El ejército está mandado, no por generales que han hecho la guerra, sino por inspectores de Correos".(8)

El 26 de septiembre de 1808, el Diario de Manresa magnificó la batalla del Bruc hasta tal punto que, ya desde aquel momento, empezó a adquirir carácter de leyenda. Se presentó a un ejército popular, prácticamente desarmado, que había sido capaz de derrotar al todopoderoso Ejército francés. La victoria fue atribuida a los santos patrones de Manresa y a la figura de un tamborilero que presuntamente había dirigido los combates con un tambor de los que se utilizaban en las cofradías.

Leyenda e historia se entrecruzan en lo que fueron dos batallas menores en un terreno montañoso y escarpado en la que sus defensores -algunos, veteranos de la Guerra de la Convención- con la ayuda de tropas regulares, frenaron los avances franceses por dos veces y provocaron que Duhesme se replegara a mediados de agosto hacia Barcelona, donde permanecería bloqueado hasta finales de 1808.


El monumento del tamborilero, una de las imágenes más conocidas del pueblo del Bruc. (b)


ANTECEDENTES

2 de junio de 1808

La quema del papel sellado

Cuadro expuesto en el Ayto. de Manresa (a)
Manresa, con 10.000 habitantes en aquel tiempo, era una activa ciudad que contaba con los únicos molinos de pólvora* de Cataluña.

El 2 de junio de 1808 se recibieron en el Ayuntamiento dos cargamentos del tradicional papel oficial sellado, que en esta ocasión contenía una particular rectificación al habitual Carlos IV rey de España: "Valga por el Lugartheniente General del Reyno", una clara referencia al mariscal francés Murat, comandante en jefe de las fuerzas de ocupación napoleónicas. Se trataba del impuesto que debía aplicarse a la población con el fin de financiar la campaña bélica y el propio Gobierno.

Al darse cuenta de la rectificación, la población comenzó a protestar y a concentrarse en la Plaza del Ayuntamiento, donde los más exaltados destrozaron el papel sellado, lo lanzaron desde los balcones del consistorio hacia la plaza y la multitud le prendió fuego.  En aquella situación de alboroto, el gobernador militar de la plaza, el teniente coronel Francesc Codony, proclamó un bando en el que se ordenaba a la gente a regresar a sus casas y se emplazaba a una futura movilización de voluntarios encuadrada por los gremios. Sin embargo, en realidad, tanto Codony como el propio alcalde, Joaquim de Torres, prefirieron mantenerse al lado de las autoridades constituidas. Este posicionamiento provocó la ejecución del militar durante un motín popular, un mes después del alzamiento, mientras que el alcalde se vio obligado a huir para salvar la vida. La quema del papel sellado fue la chispa que encendió la resistencia: se creó la Junta Local de Manresa a la vez que se empezó a armar a los vecinos y a crear mandos. El 3 de junio la Junta activó las disposiciones relativas a la defensa y envió emisarios a buscar armas de los tercios de Lleida a Cardona y Santpedor.

Esta fue la excusa que los franceses utilizaron para someter a la población, llevarse la pólvora y destruir los molinos.


Plano de Cataluña, con El Bruc casi en el centro geográfico. (a)


Trayectoria de la columna francesa de Schwartz, en el primer encuentro del Bruc, con Google Earth. El paso hacia Manresa por el Bruc se convirtió en una ratonera para las tropas francesas, debido a lo escarpado y montañoso del terreno.


LAS BATALLAS

6 de junio de 1808

La primera batalla

1ª batalla del Bruc, por Francesc Cuixart (a)
El Bruc de hace doscientos años estaba formado por el núcleo de la parroquia con la iglesia de Santa María, la actual plaza, un número indeterminado de casas y masías situados entre lo que hoy es Bruc de Abajo y Bruc del Medio. Un kilómetro y medio más arriba estaba el pequeño núcleo de Bruc de Arriba. Los franceses recibieron los primeros disparos a la altura del hoy desaparecido "Pozo de Hielo", situado entre Bruc de Abajo y Can Pascual.

El 6 de junio de 1808 se produjo el primer enfrentamiento* con los defensores situados cerca de Can Maçana e integrados por gentes de los pueblos de los alrededores y tropas regulares. Consiguieron parar la acometida y provocaron la retirada del invasor francés.

Mucho se ha hablado del número de combatientes que se reunieron en Can Maçana. Recordemos que a la llamada del toque de somatén respondieron muchos hombres de las poblaciones de los alrededores, y hasta de puntos más alejados. Si añadimos a los manresanos e igualadinos**, y los cien hombres del regimiento de Wimpffen núm. 1 alojado en Igualada, al mando del teniente don Francisco Krutter, podemos calcular unos dos mil defensores, que tenían a su favor el conocimiento del terreno, la escarpada orografía del escenario y la absoluta necesidad de parar al enemigo.

Entre los defensores se encontraba el joven Isidro Lluçà Casanovas, vecino de Santpedor y probable tamborilero de la guarnición de Barcelona, que habiendo huido de la ciudad ocupada se había unido al somatén local. Sus repiques, interpretados con energía para levantar los ánimos de los combatientes, podrían haber hecho creer a los franceses que se acercaba una fuerza organizada, y esta podría ser una de las causas que produjeron el repliegue hacia Barcelona.

Entre Esparreguera y Abrera se encuentra la riera de Magarola, sobre la cual, en aquellos tiempos, existía un puente de madera. Los franceses lo cruzaron en plena desbandada, perdiendo uno de sus cañones que cayó al lecho del rio. Es muy posible que la columna en huida aprovechara la noche del 6 al 7 para reagruparse, con la intención de sobrepasar Manresa de madrugada. Esto resultó fácil, ya que la población aparecía desierta.

Ya a la vista de Barcelona, la tropa francesa miró de hacer una entrada tan digna como fuera posible, a pesar de las 350 bajas que había sufrido. Hay evidencias que entraron muchos carros con heridos.


El somatén en El Bruc, obra de Martí i Alsina que se conserva en el MNAC (a)


14 de junio de 1808

La segunda batalla

Victoria del Bruc.
Ante la evidencia que los napoleónicos podían probar otra vez forzar el paso de Can Maçana, las autoridades locales acordaron fortificarlo.

Por parte francesa se decidió realizar un nuevo intento contra la Cataluña interior y asaltar los almacenes de pólvora manresanos. El comandante imperial dispuso que el día 13 de junio marchara, con el mismo destino que la anterior, una nueva columna, integrada esta vez por cerca de 5.000 hombres de todas las armas.

Habiendo salido de Barcelona a primera hora de la mañana, la tropa llegó a Martorell sobre las 2 de la tarde, con la intención de acampar en el llano sin entrar en la población.

La columna se puso en movimiento de nuevo la madrugada del día 14. En esta ocasión los franceses sabían que los somatenes los esperaban en el mismo lugar y, por tanto, el factor sorpresa no existía para ninguno de los dos bandos. De nuevo los somatenes se reunieron en el paso de Can Maçana, pero esta vez disponían de muchas tropas de refuerzo: a los soldados del regimiento Wimpffen que habían luchado el día 6 se añadían las Guardias Valonas, los soldados del regimiento de Extremadura y un nuevo contingente del Wimpffen que, proveniente de Lérida, llevaba con él diversas piezas de artillería.

El enfrentamiento armado se produjo el mediodía del dia 14, y el general Chabran, que era quien comandaba a los franceses en esta ocasión, se vio sorprendido por el fuego de cañón, que le hizo saber que se encontraba con una defensa mejor dotada. Por más que los invasores trataron de forzar el paso, las bajas se sucedían sin ningún logro, y al final se decidió una nueva retirada.

En esta ocasión, las tropas en retirada no encontraron dificultades ni en Esparreguera ni en Martorell, hecho que permitió que llegaran a Sant Feliu de Llobregat aquella misma tarde. La entrada en Barcelona se hizo por la tarde del día 15. Las pérdidas francesas alcanzaron los 500 hombres y algunas piezas de artillería.

No hubo una tercera tentativa de cruzar el paso de Can Maçana: el ejército francés se dirigiría a la Cataluña central por las tierras del Vallés.

 
La fisonomía del Bruc está marcada por las montañas de Montserrat (b)



EL MUSEO DE LA MONTAÑA DE MONTSERRAT - EL BRUC

El Museo de la Montaña de Montserrat se encuentra en la conocida buhardilla de Can Casas, en el municipio del Bruc, en la calle del Bruc del Mig, 55 (Anoia, Barcelona), un edificio modernista construido a finales del siglo XIX. El espacio útil del museo abarca más de 400 m2, divididos en tres secciones bien diferenciadas, una de las cuales, Las batallas del Bruc, que reúne artículos de las tropas francesas y de los somatenes, que lucharon dos veces en aquel territorio. Balas de cañón, metralla, granadas, bayonetas… La colección comprende también reproducciones de uniformes de la época, sables, pistolas, etc. (4)


Reproducción de casaca de oficial francés de artillería (c. 1800)

Reproducción de pistolas de avancarga, s.XIX





Hoz como la que llevaban los somatenes. Sable tipo "Briquet" y bayoneta franceses, junto a proclamas en papel.







Reproducción delantal de "sapeur".

Campo de batalla 6 y 14 de junio. Materiales encontrados relacionados con los enfrentamientos.


Izquierda: Suboficial de granaderos del Regimiento de Guadalajara de Infantería nº 10 (1805)
Derecha: Tambor de fusileros del Regimiento de Infantería de Línea del Rey nº 1 (1805) 


Izquierda: Oficial del Regimiento de Guadix. Guarnición de Cádiz (1810)
Derecha: Sargento de minadores del Regimiento Real de Zapadores - Minadores (1806)


Izquierda: Trompeta de Dragones de Sagunto (1805)
Derecha: Artillero de a pié del Real Cuerpo de Artillería (1802) 


Tres balas de cañón de varios calibres halladas en el campo de batalla.

Maqueta de la instalación de una batería de cañones de 8 libras.

Representación tropas francesas, caballería y artillería.


El Bruc - Fiesta del somaten de Cataluña - 6 de junio de 1892





Izquierda: Plano militar de Can Maçana y alrededores (arriba). Plano militar del año 1840 aprox. en el que están representados los accesos al Paso de Can Maçana.
Derecha: El pintor R. Caminos pintó este oleo que representa las batallas del Bruc. Lo tituló "Escanas del combate del Bruc" y se encuentra en la sede de la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del Pais, de Barcelona.


Representación de las batallas del Bruc. Grabado 1er tercio s. XIX. (Biblioteca de Catalunya)


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(*) - Una de las formas de aprovechamiento hidráulico del suministro de agua a la ciudad de Manresa es la de los molinos de pólvora, una particularidad del municipio. Fueron una de las cinco reales fábricas que perduraron después del Decreto de Nueva Planta. Su renombre se debía a la gran capacidad explosiva de la pólvora que suministraban, conseguida con una mezcla de salitre, azufre y carbón. Estos componentes llegaban fácilmente a Manresa por su proximidad a las cuevas de salitre de Collbató, las minas de sal de Cardona, las de potasa de Súria, Sallent y Balsareny, así como las de carbón de Fígols y Saldes. Estos molinos explican la importancia estratégica de Manresa en los diferentes episodios bélicos y, en particular, en la Guerra del Francés.(3)

(**) - Aparte se pidió auxilio a un gran número de poblaciones limítrofes: "Pidese auxilio à los pueblos del corregimiento, y á una voz, responden electrizados Sellent, San Pedor, Moya, Artes, San Feliu Seserra, Prats de Llusanés, Gastelltersol, Monistrol de Montserrat, Balsereny, Avinyó, Gaya, Horta, Estany, Ferrarons, Rafadell, Guardiola, y tantos otros como quieren rivalizar en entusiasmo y patriotismo, pidiendo armas y municiones a sus respectivas autoridades"."(6)

(***) - Siempre ha habido disparidad de criterios en asignarle mayor mérito en la refriega a los somatenes de los pueblos o al ejército regular que también estaba presente. "Al contrario de lo que popularmente se piensa -y de lo que proclaman algunas leyendas-, no hubieron banderas milagrosas, ni ningún movimiento popular y espontáneo de campesinos inexpertos, ni tan sólo el famoso tamborilero de Santpedor que con el sonido de su timbal recrecido por el eco de las montañas espantó al enemigo. Los combates de 1808 fueron emboscadas estratégicas, calculadas y llevadas a término por soldados suizos, españoles y algunos somatenes, como Ramon Montanya, de Manresa, o Antoni Franc, de Igualada, que en algunas batallas organizaron ejércitos de unos 2.ooo combatientes, contra unos 3.8oo hombres de la columna napoleónica."(5)


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Fuentes:

(1) - Paneles informativos del Museu de la Muntanya de Montserrat-El Bruc
(2) - http://elprincipatdecatalunya.blogspot.com.es/2009/10/quema-del-papel-sellado-en-manresa.html
(3) -"Guía de los escenarios de la Guerra del Francés en Cataluña. Conmemoración del bicentenario del comienzo de la guerra" - Generalitat de Catalunya, Direcció General de Turisme, 2008
(4) - http://anoiaturisme.cat/es/anoia/museu-de-la-muntanya-de-montserrat-del-bruc/
(5) - "Catalunya poble a poble. Tots els pobles, viles i ciutats de Catalunya". Número 4 - Edicions 62, La Vanguardia, Gas Natural, enero de 2006
(6) - "Cataluña. Historia de la Guerra de Independencia en el antiguo Principado" - Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs, 1861
(7) - http://guerrafrances.tradinet.org/web/societat/batalles.php?idioma=es
(8) - "Napoleón y la locura española" - François Malye, EDAF, 2008.

Imágenes

(a) -"Guía de los escenarios de la Guerra del Francés en Cataluña. Conmemoración del bicentenario del comienzo de la guerra" - Generalitat de Catalunya, Direcció General de Turisme, 2008
(b) - "Catalunya poble a poble. Tots els pobles, viles i ciutats de Catalunya". Número 4 - Edicions 62, La Vanguardia, Gas Natural, enero de 2006
(c) - Fotografias del autor y Xavier Galiana Roca.