viernes, 29 de septiembre de 2017

Castillo de San Fernando de Figueres. Gerona (Girona)

La puerta avanzada, principal, del hornabeque de San Roque.
En nuestra entrada del 20 de noviembre de 2015 tratamos del Castillo de San Fernando durante la Guerra de Independencia pero no nos detuvimos a tratar más en detalle esta grandiosa fortaleza militar. Esta semana esperamos paliar en parte las posibles omisiones anteriores con un reportaje fotográfico del interior y exterior de la fortaleza, para poner al lector más en contacto con este trascendental exponente de la ingeniería militar española de la época.

La Real Plaza de Guerra de San Fernando de Figueras está considerada como la Fortaleza abaluartada más grande de Europa y declarada Bien de Interés Cultural y catalogada como Monumento Histórico Artístico. El proyecto se debió al gran ingeniero militar Juan Martín Zermeño, quien dirigió los primeros trabajos para dejar luego la obra en manos de su hijo y colaborador Pedro Martín Zermeño.

El espacio construido se extiende sobre una superficie de 320.000 m² (cerca de unos 30 campos de fútbol reglamentarios) con un perímetro exterior, medido sobre la primera línea defensiva de 3.125 metros. Estas magnitudes lo convierten en el monumento de mayores dimensiones de Cataluña y en la mayor fortaleza europea de su género y época.


INTRODUCCIÓN - LA FORTALEZA

Imagen cenital de la fortaleza con Google Earth.
La fortaleza de San Fernando de Figueras fue una consecuencia estratégica del Tratado de los Pirineos de 1659, que hizo retroceder la frontera franco-española y con ello todo el sistema defensivo fortificado español.

La nueva frontera quedo situada en el lugar actual, lo que confirió al lugar una importancia estratégica como lugar de paso. Por tanto se planificó la construcción de una fortaleza de grandes dimensiones que obligara al invasor a inmovilizar un número considerable de tropas, y que debía ser capaz de dar alojamiento a una fuerza de maniobra (caballería y artillería de campaña) suficientemente numerosa como para dificultar las maniobras de un ejército invasor. La construcción de la Real Plaza de Guerra de San Fernando de Figueras fue iniciada el 4 de septiembre de 1753 bajo el reinado de Fernando VI de Borbón.

El Castillo de San Fernando en Figueras es una plaza abaluartada integrada por dos recintos que ocupan una superficie total de 550.000 m2 y que fue concebida con una planta inicial en forma de pentágono irregular donde se definía un eje de simetría este-oeste.


Plano de la plaza de San Fernando situada a tres leguas de la frontera de Francia en la inmediación
de la villa de Figueras cuya construcción tuvo principio el 4 de septiembre de 1753.

En los extremos de cada uno de los vértices del pentágono se hallaban sendos baluartes y se colocó uno en medio de la larga cortina de levante. Los baluartes llevaban el nombre* de Santa Bárbara (1) en el extremo de poniente y sucesivamente San Felipe (2) al noroeste, San Jaime (3) al nordeste, Santa Tecla (4) al este, San Narciso (5) al sudeste, y San Dalmacio (6) al suroeste. Los baluartes con nombres de santas eran los que definían el eje de simetría. Frente al recinto principal que definía el núcleo de la fortaleza, se acumularon estructuras defensivas. En la parte más expuesta frente al baluarte de Santa Bárbara, se situó el hornabeque de San Zenón (7), con dos reductos (8) que le cubrían la retaguardia. Delante de esta pieza se encontraba un revellín (9), y para mejorar aún más la defensa del sector, se inició la construcción de un caballero (10), una estructura elevada para facilitar la ubicación de la artillería dentro del baluarte de Santa Bárbara, obra que nunca llegó a finalizarse. Las cortinas de poniente (11) enmarcadas por los baluartes de San Dalmacio, Santa Bárbara y San Felipe, contaban con los revellines de San Antonio (12) y de San José (13). Los baluartes de San Dalmacio y San Felipe estaban protegidos además por las contraguardias de San Juan (14) y San Pedro (15). En su conjunto la acumulación de fortificaciones exteriores hacía imposible a los atacantes el bombardeo de los muros del recinto principal de la fortificación. Frente a los baluartes de San Felipe y de San Jaime, se levantaba el hornabeque de San Miguel (16) que contaba con un revellín (17). En la parte simétricamente opuesta frente a los baluartes de San Dalmacio y San Narciso, se encontraba el hornabeque de San Roque (18) con su revellín (19), y en esa zona precisamente se encontraba la entrada al recinto principal (20). La zona de levante de la fortaleza, la más escarpada, requería menos protecciones, que se limitaron a la edificación de los revellines de Las Almas (21) y del Rosario (22).





Casi inadvertidas se distinguen frente al hornabeque de San Zenón las excavaciones de cinco profundas galerías de contraminas, dotadas de varios ramales transversales que se dirigen hacia el exterior de la fortaleza. La magnífica fortaleza contaba con un plan de fuegos perfecto capaz de dejar de combatir con la artillería a cualquier enemigo que se acercase. La obra constituía la culminación de la escuela española de ingeniería que se había forjado en las guerras de Flandes. Se trataba de una fortificación gigantesca con un perímetro exterior de unos 3.125 metros.


LOS ACCESOS

La entrada a la fortaleza se realiza a través del hornabeque de San Roque, y a él se llega cruzando lo que se conoce como puerta avanzada. Antiguamente había un gran convento de monjes capuchinos que hubo de ser derribado para construir la fortaleza.


Diferentes perspectivas del foso y el baluarte de San Narciso con su garita coronándolo.




Foso y al fondo el puente de piedra con el que se llegaba a la gran puerta monumental, desaparecida en la Guerra Civil.




Maqueta de la puerta monumental de San Fernando (1766).


EL INTERIOR

Os mostramos un serie de instantáneas del interior de la fortaleza, que no recogen la totalidad de la misma, pero si que nos dan una perspectiva de su grandiosidad y de algunos de sus espacios singulares. No comentamos algunos lugares como algunos pabellones o las cisternas, ya que éstas últimas sólo se pueden visitar actualmente con visita concertada en taquilla y en grupo.


Foso a la entrada. A la izquierda estaría el acceso principal interior.

Foso y el baluarte de San Dalmacio al fondo.



EL BALUARTE DE SANTA BÁRBARA

Con tres garitas y dieciocho troneras es el baluarte mejor construido de Cataluña y el de mayores dimensiones. En su interior destaca aquello que debió ser el caballero, obra que quedó inacabada al inicio de las bóvedas. Sobre sus cubiertas se hubieran podido instalar once piezas de artillería de grueso calibre. Al estar sobreelevado podría haber barrido con su fuego cualquier obra de sitio realizada por el enemigo frente a él.


Perspectiva del espacio ocupado por el caballero ubicado en el baluarte de Santa Bárbara, que nos da idea de su magnitud.


Imagen desde el Baluarte de Santa Bárbara y al fondo el revellín de San Antonio.




Detalle de la construcción del caballero interior.


EL PATIO DE ARMAS


Plaza de Armas de la Fortaleza vista desde la salida de la galería del acceso sur.

El Patio o Plaza de Armas es uno de los lugares emblemáticos del monumento y ocupa unos 10.000 m² de superficie. Los pabellones de Estado Mayor se situaban en las edificaciones de la derecha y la iglesia se hallaba ubicada en los edificios de la izquierda quedó sin cubrir. En su subsuelo, a 8 metros de profundidad, se hallan los cuatro grandes depósitos de agua surtidos por dos manantiales cercanos y cuya capacidad conjunta se aproxima a los 9 millones de litros. Cada pozo abastece a cada uno de los cuatro pozos situados en las esquinas del Patio de Armas, y con su especial disposición quedaban a salvo de contaminaciones y sabotajes.



OTROS ESPACIOS




Uno de los polvorines que fue transformado en capilla.




A la izquierda, una casamata dormitorio de tropa en el que al fondo se distinguen dos camastros. Los caballetes de hierro son originales y fueron utilizados en los años cuarenta del siglo XX.




LAS CABALLERIZAS

Las caballerizas de la fortaleza medían en origen 320 m de longitud, pero durante la Guerra Civil Española, al utilizarse como depósito de munición, fue volado en parte así como la puerta principal. Actualmente sólo queda la mitad. De los 450 caballos que pudo alojar en su día, hoy sólo habría lugar para 280. La ventilación se hallaba garantizada por una serie de nichos abiertos en el fondo de las pajeras, que conectaban en su parte superior con unas chimeneas que los ponían en comunicación con el exterior y junto con los ventanales del lado opuesto garantizaban la aireación de las galerías.















MEMORIAL ÁLVAREZ DE CASTRO

En enero de 1810 durante la ocupación napoleónica, falleció en Sant Ferran el general D. Mariano Álvarez de Castro, comandante en jefe de la guarnición de Gerona (Girona), durante los asedios de 1809. La estancia del general se redujo a una sola noche. Venía en calidad de prisionero de guerra y de paso hacia Gerona, lugar donde debía ser ejecutado como escarmiento ante la tenaz resistencia del pueblo catalán. El destino dispuso otra cosa y murió en la fortaleza. La tradición identifica una de las pajeras de las caballerizas como el lugar donde pasó sus últimas horas el famoso militar. El paso de Álvarez de Castro por Figueres trasciende los ámbitos de la historia para entrar, en algunos aspectos, en el plano de la leyenda. Aparte de la pajera y en su interior la reproducción de la silla en que lo mantenían prisionero, en un espacio contiguo se halla una pequeña capilla y opuestas unas losas de piedra verticales que portan grabados los nombres de los jefes, oficiales y tropa de la "División del Ampurdán" que tomaron parte en la sorpresa del Castillo de San Fernando de Figueras la noche del 9 al 10 de abril de 1811.







Transcripción: "En la pajera de esta cuadra (cuyos pesebres se han conservado como muestra del trato que le dieron sufrió prisión de los franceses el Excmo. Sr. D. Mariano Álvarez de Castro, López González del Pino, Troncoso de Lira y Sotomayor Caballero del hábito de Santiago, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos Nacionales, Capitán de Reales Guardias de Infantería Española y Gobernador Militar de Gerona y sus fuertes. Martirizáronle sus guardianes no permitiéndole dormir y ya en la agonía le sacaron para conducirlo a la plaza que tan heroicamente supo defender donde habría de sufrir la pena de muerte vil en horca. Dios fue clemente y le llamó a si antes de que sufriera muerte infamante. S.M el Rey Don Alfonso XIII (q.D.g.) ordenó honrar la memoria del héroe y mártir disponiendo la presente ornamentación que sin desfigurar el lugar sirviese de perpetuo homenaje al sacrificio por la Patria"


Relación de los participantes en la toma del Castillo de Figueras.





Bandos de Mariano Álvarez de Castro durante el asedio de Gerona.






(*) - "Aquí aparece una especial particularidad fruto de la circunstancia de que Fernando VI no tuviera descendencia. Las obras que hubieran debido recibir el nombre de príncipes e infantas pasaron a tomar los del Ingeniero y los miembros de su familia: Juan es el nombre onomástico del gran ingeniero Zermeño; Antonio, el de su esposa, Antonia Paredes; José, del hijo muerto en combate en Italia y, finalmente, Pedro, su hijo vivo y fiel colaborador."(1)


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Fuentes:

(1) - "Dos horas en ... el Castillo de San Fernando de Figueres" - Juan Manuel Alfaro Guixot, Ed. Les Fortaleses Catalanes, 2010
(2) - http://www.castillosanfernando.org/images/BREVE_RESE%C3%91A_DE_LA_FORTIFICACI%C3%93N.pdf

Imágenes:

Fotografías del autor.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

X Fiesta de los Asedios de Gerona (Girona). Campamento napoleónico.

Cartel del acto.
Nuestro corresponsal Byron con unas cuantas latas de comida perruna en la mochila se acercó a la capital de la provincia y de la comarca del Gironés, para visitar el campamento napoleónico instalado a orillas del río Ter, junto al pabellón polideportivo de Fontajau.

Rememorando los cruentos asedios que sufrió la ciudad en los años 1808 y 1809, esta celebración -organizada en su 10ª edición por los Amics de Girona Napoleónica en dos jornadas, los dias 16 y 17 de septiembre- tiende a rememorar las luchas contra el invasor francés por la toma de la ciudad con una escenificación el sábado de su defensa por las calles y plazas de la misma, y una batalla el domigo junto al Parque de les Ribes del Ter. 

Sólo pudimos asistir el domingo, por lo que sólo pudimos hacer una breve visita al campamento ya instalado y ver las evoluciones y prácticas de los participantes.


Detalle del cuadro "El Gran día de Gerona" de César Álvarez Dumont.

 

EL CAMPAMENTO. EXTERIORES.

El campamento situado en el Parc de les Ribes del Ter, a la orilla del río del mismo nombre, cuyas aguas también contemplaron hace más de doscientos años los tres asedios de la ciudad y la valiente y aguerrida defensa de sus habitantes y la guarnición al mando del granadino Mariano Álvarez de Castro.












LA VISITA

La siguiente es una serie de fotografías del interior del campamento napoleónico: utensilios personales, shakos, gorros de granadero, mochilas, banderines, algún cañón, cantimploras escocesas, y como no, los mosquetes y espadas.

















ALGUNOS DE LOS PARTICIPANTES

Unas pocas instantáneas de algunos de los participantes y acompañantes, antes de la celebración de la batalla.





 

 "Imaginad cómo debían sentirse las tropas de Napoleón cuando, en medio del combate, un regimiento entero de escoceses de metro ochenta de media, vistiendo kilts y marchando al son de sus gaitas se les abalanzaban encima. Los Demonios con Faldilla, tal como los llamaba Napoleón o los Highlanders eran las troaps más bravas del ejército británico, y de las más temidas por sus enemigos.

El 79º Regimiento de Highlanders, o "Los 79 Camerons" fue un regimiento Británico levantado por Sir Alan Cameron of Erracht el año 1793. Este regimiento, formado mayoritariamente por voluntarios escoceses del Clan Cameron, participó en la mayoría de batallas y campañas británicas durante las guerras napoleónicas, tales como Malta, Menorca, Paises Bajos y durante la mayor parte de la campaña Peninsular (1808-1814) sirvieron en España. Es importante mencionar que durante la campaña de Egipto, gracias a sus honores en la batalla se les permitió lucir una esfinge en el sombrero y en la bandera, distinción que pocos regimientos tenían el derecho a lucir.

Dentro del marco napoleónico libraron su última batalla en Quatre Bras y Waterloo, en junio de 1815, a pesar de que el regimiento ha sobrevivido hasta la actualidad, integrado en diversas brigadas de Highlanders, sirviendo, entre otras en las dos Guerras Mundiales.

El 79º se caracterizaba por llevar un kilt con un patrón o tartan único dentro del ejército, que utilizaba el patrón gubernamental, y por su tradicionalismo escocés, pues cuando se instauró el uso de los  pantalones como pieza de ropa oficial, su coronel se negó diciendo que era deshonroso para sus hombres vestir cualquier cosa que no fuera un kilt. También ha sido recordado a lo largo de los siglos por su valerosa acción en Waterloo, cuando rodeados de la caballería francesa el gaitero del regimiento estuvo tocando para levantar la moral de sus hombres, que valerosamente resistieron.

En el Grupo de Estudios de Montaña Antigua recreamos la compañía ligera caracterizada por llevar Wings o alas en la casaca, y estar siempre en la vanguardia, protegiendo al regimiento. El GEMA es una asociación de recreación histórico civil, que juntamente con miembros ingleses quieren rendir homenaje a los valientes hombres de Sir Alan Cameron volviendo a vivir sus batallas y vistiendo sus uniformes"


Regimiento de Infantería Línea Ultonia (1808-1809), de origen irlandés.

















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Imágenes:

Fotografías del autor y cartel anunciador.